20 años anticipando el Apocalipsis: todas las veces que alguien ha dicho que la IA nos iba a matar a todos

"Urge regular la inteligencia artificial antes de que se convierta en un peligro para la humanidad". Podría ser una frase extraída de la carta que Dario Amodei publicó hace unos días, pero no. Lo dijo Elon Musk en 2017, cuando no existía ChatGPT, Claude ni ninguna de las IAs que usamos hoy en día. 

La idea de que la IA se descontrole y acabe amenazando nuestra propia existencia no es nueva. Los creyentes del AI doom llevan más de una década lanzando advertencias muy parecidas a las que hoy llenan titulares. Antes pasaban más desapercibidas, pero hoy han conseguido captar la atención del mundo. 

Los inicios del movimiento 'doomer'

El movimiento por la seguridad de la IA nació mucho antes de que existieran Anthropic y OpenAI. Los primeros vestigios de estas ideas empiezan con la formación del MIRI, que son las siglas de Machine Intelligence Research Institute, en el año 2000, aunque no fue hasta 2005 cuando se empezaron a enfocar en los riesgos existenciales que presentaba la IA. 

En 2009, uno de los cofundadores del MIRI, Eliezer Yudkowsky, ayudó a formar   LessWrong, una comunidad donde una de las grandes obsesiones era la amenaza de una singularidad tecnológica. Aquí convivían ideas del transhumanismo, un movimiento intelectual que plantea la mejora del ser humano mediante la tecnología, y el altruismo eficaz, una corriente que trata de identificar, con herramientas cuantitativas, las formas más eficaces de generar el mayor bien posible en el mundo. 

De la confluencia de estas dos corrientes nació una visión muy concreta: la inteligencia artificial acabaría superando inevitablemente a los humanos y, si no se construía alineándola con nuestros objetivos, sería una amenaza para la supervivencia de la humanidad.

“El mundo tiene razón al tener miedo de la IA”. La solución de Sam Altman es que confiemos en quienes la están construyendo
“El mundo tiene razón al tener miedo de la IA”. La solución de Sam Altman es que confiemos en quienes la están construyendo