La valla fronteriza consta de una cerca de 4,5 metros de altura, un sistema de vigilancia técnica, una red de carreteras y una franja despejada de 25 metros de ancho. (Guardia Fronteriza de Finlandia)

Hay una nueva frontera física en Europa. Esta semana, Finlandia ha terminado de levantar una valla de 200 kilómetros en su frontera con Rusia para reforzar el límite terrestre más largo de la OTAN con un país al que Helsinki acusa de intensificar los ataques híbridos y de utilizar la inmigración como instrumento de presión.

Se trata de la primera barrera física que el país nórdico construye en la frontera rusa, a diferencia de otros países europeos como España. La obra, que demandó tres años de trabajo y una inversión de 356 millones de euros, se suma por tanto a la red de vallados que blinda el espacio de la Unión Europea (UE) y que ya supera los 2.000 kilómetros de extensión total.

Finlandia sostiene que la necesita: pretende reforzar la vigilancia y contener entradas irregulares después de que más de 1.300 migrantes sin visado llegaran a su frontera oriental en 2023.

La obra cubre 200 de los 1.340 kilómetros que el país comparte con Rusia. El proyecto arrancó después de que la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia alterara el entorno de seguridad finlandés y empujara al país nórdico a abandonar décadas de no alineamiento militar para entrar en la OTAN en abril de 2023. Ese mismo año, Finlandia cerró su frontera terrestre con Rusia, salvo una breve reapertura en diciembre.

Tras momentos de máxima tensión, ahora la situación se define, según la ministra del Interior, Mari Rantanen, “tranquila pero tensa”.

“Hoy está tranquila pero tensa, y en realidad no sabemos qué pasará mañana. Puede cambiar muy rápido y por eso necesitamos estar muy preparados”, añadió Rantenen en declaraciones recogidas por Euronews en un acto con medios celebrado el lunes cerca del paso fronterizo de Nuijamaa, en el sureste del país.

El proyecto también reviste, según la responsable de Interior, gran importancia a nivel europeo, “ya que Finlandia, como Estado miembro del espacio Schengen en su frontera exterior, es responsable de la seguridad de las fronteras europeas. Sin una vigilancia fiable en las fronteras exteriores, no existen las condiciones necesarias para la libre circulación”.

Tres miembros de la Patrulla Fronteriza finlandesa junto a la nueva valla de barrera en la frontera entre Finlandia y Rusia, en Nuijamaa (Finlandia), el 21 de mayo de 2025. (REUTERS/Leonhard Foeger)

Cómo es la valla de Finlandia con Rusia

La infraestructura metálica mide 4,5 metros de altura, se ha levantado por tramos y está equipada con cámaras y sensores. La mayor parte del trazado se concentra en el sureste de Finlandia, donde se localiza el principal punto de presión sobre la frontera, pero también con tramos más pequeños hacia el norte, en las zonas donde el tránsito transfronterizo era mayor. Incluye caminos de patrulla, un sistema de vigilancia con cámaras y sensores, y una franja despejada de 25 metros de ancho a cada lado.

El coste de construcción asciende a 356 millones de euros y el mantenimiento anual se sitúa entre dos y tres millones de euros, de acuerdo con las autoridades fronterizas finlandesas, que también aseguran que este coste supone 22 millones menos de lo estimado.

Para la Guardia de Fronteras finlandesa, la barrera física sigue teniendo utilidad incluso con el avance de los drones que podrían pasar por la frontera rusa. El responsable del proyecto, Erkki Matilainen, ha afirmado a Euronews que continúa siendo “la mejor solución para el control de multitudes”. “La valla fronteriza oriental es necesaria en la actual situación de seguridad. Sin ella, no es posible controlar la migración instrumentalizada de manera eficaz y creíble”, aseguraba el jefe de la Guardia Fronteriza finlandesa, el vicealmirante Markku Hassinen.

Cartel de no pasar cerca de la valla de Finlandia (REUTERS/Leonhard Foeger)

Sin embargo, hay que tener en cuenta las proporciones comparándola con otras vallas que otros países europeos han erigido frente a sus vecinos. Con sus 200 kilómetros, la valla finlandesa cubre apenas el 15% de la línea fronteriza completa con Rusia.

Extensa por kilometraje, se trata de una proporción baja si se compara con otros vallados europeos: la barrera de Ceuta, por ejemplo, cubre la totalidad del perímetro de la ciudad autónoma española, unos 8 kilómetros, mientras que la de Melilla se extiende por 13 kilómetros, también sobre la totalidad de su frontera con Marruecos.

Ceuta y Melilla concentran, con apenas 21 kilómetros combinados, algunas de las estructuras más elevadas del continente: entre 6 y 10 metros de altura según el tramo, más del doble que la valla finlandesa. Ambas cuentan con mallas antiescalada, peines metálicos superiores y cámaras optrónicas nocturnas capaces de detectar movimiento a larga distancia, un nivel de tecnología similar al instalado por Finlandia, aunque con un enfoque distinto: mientras las vallas españolas buscan impedir el ingreso de personas migrantes, la barrera finlandesa apunta a la vigilancia y disuasión frente a lo que Helsinki describe como amenazas híbridas provenientes de Rusia.

Finlandia pide apoyo europeo

Rantanen ha señalado que la valla podría ampliarse y ha reclamado más apoyo económico de la Unión Europea para los Estados situados en la frontera oriental del bloque. “Lo que necesitamos especialmente es financiación de la UE para los Estados miembros orientales, de modo que proyectos como este puedan ser sufragados”, ha señalado a Euronews.

 REUTERS/Leonhard Foeger

En la segunda mitad de la pasada semana, Helsinki ha propuesto prorrogar su Ley de Seguridad Fronteriza hasta finales de 2028. La norma permite, en circunstancias excepcionales, restringir la recepción de solicitudes de asilo en zonas limitadas de la frontera cuando se considera amenazada la soberanía o la seguridad nacional.

Finlandia ya recibió 17 millones de euros de fondos comunitarios para adquirir drones y vehículos no tripulados resistentes a interferencias en los sistemas de navegación satelital, destinados a reforzar la vigilancia tanto en la frontera terrestre como en el golfo de Finlandia.

La ley ha generado controversia porque expertos en derecho sostienen que podría vulnerar las obligaciones internacionales de Finlandia en materia de derechos humanos y la normativa comunitaria. Según Euronews, otros países del flanco oriental de la OTAN y de la Unión Europea también han levantado barreras similares en sus fronteras con Rusia y Bielorrusia.