Es el año 2026 y el mundo está oficialmente dividido en dos bandos: aquellos que utilizan religiosamente su VPN siempre que emplean cualquier dispositivo conectado a Internet, y aquellos que consideran que no son lo suficientemente importantes o interesantes como para necesitar ocultar su identidad. EN PRIMER LUGAR, ¿QUÉ CAMBIA UNA VPN EN LA PRÁCTICA? Una VPN cifra el tráfico entre tu dispositivo y el servidor al que te conectas, así que la red wifi del café deja de ser un problema. También esconde tu IP real detrás de la del servidor, con lo cual ni tu proveedor de internet ni los sitios que visitas ven exactamente de dónde salís ni qué estás mirando. No hace que internet sea un lugar sin riesgos ni te vuelve invisible, pero sí saca del medio los tres puntos más obvios por donde se filtra tu información sin que te enteres. Si querés entender cómo funciona esto técnicamente antes de meterte a instalar algo, consulta esta guía introductoria de ExpressVPN, que explica el proceso paso a paso sin dar por sentado que ya sabes de qué se trata todo esto. 1. CUALQUIERA EN ESA RED WIFI PUEDE ESPIAR LO QUE HACÉS Una red wifi abierta – la del bar, la del hotel, la de la terminal de ómnibus – no cifra nada por default. Eso significa que alguien con las herramientas correctas (y no hacen falta muchas, hay tutoriales de sobra) puede interceptar lo que mandas y recibís mientras estás conectado a esa misma red. Contraseñas, formularios, sesiones abiertas en el banco. Nada de esto requiere que el atacante sea un genio de la informática, alcanza con estar sentado dos mesas más allá con la notebook abierta. Lo raro es que la mayoría no lo piensa como un riesgo real porque no se ve, no hace ruido, no hay ninguna ventanita que te avise "ojo, te están mirando". Vos seguís viendo tu feed de Instagram tranquilo mientras, en el peor de los casos, alguien está registrando cada dato que sale de tu dispositivo. 2. TU PROVEEDOR DE INTERNET SABE (Y A VECES VENDE) MÁS DE LO QUE PENSÁS Acá no hablamos de un desconocido en un bar, sino de la empresa a la que le pagas la factura todos los meses. Sin una VPN, tu proveedor de internet puede ver qué sitios visitas, cuánto tiempo pasas en cada uno y armar un perfil bastante detallado de tus hábitos. En varios países esa información se puede compartir con anunciantes o terceros, siempre dentro de lo que dice la letra chiquita que nadie lee. No es que tu proveedor esté haciendo algo ilegal necesariamente. El tema es que probablemente aceptaste esas condiciones sin saber bien qué implicaban, y ahora tu historial de navegación es un activo comercial más, como cualquier otro dato que generás todos los días. 3. TU UBICACIÓN REAL QUEDA EXPUESTA TODO EL TIEMPO Cada sitio que visitas puede ver tu dirección IP, y con eso sacar una ubicación aproximada: ciudad, a veces barrio. Las plataformas de streaming la usan para bloquear contenido según el país. Las aerolíneas y sitios de reserva la usan para mostrarte precios distintos dependiendo de dónde te conectas, algo que ya está bastante documentado y que rara vez juega a tu favor. Las apps de todo tipo la usan simplemente porque pueden, aunque no tenga nada que ver con lo que estás usando en ese momento. Encima, esa IP queda asociada a tu actividad de forma bastante estable. No es una foto suelta de un momento puntual, es más un hilo que conecta sesión con sesión, sitio con sitio, y que cualquiera con acceso a esos registros puede seguir.