Cuando se piensa en escapadas cerca de la Ciudad de Buenos Aires, suelen aparecer nombres clásicos como Carlos Keen o Tomás Jofré. Sin embargo, a poco más de una hora de viaje, San Vicente se posicionó como una alternativa inesperada: un pueblo con dos lagunas, una reserva natural y un pasado que invita a recorrerlo.
Ubicado a 52 kilómetros al sur de la capital, San Vicente combina el verde de los paisajes bonaerenses con actividades culturales y al aire libre. Es una opción ideal para quienes buscan desconectarse sin alejarse demasiado.
Las lagunas y la reserva natural: el corazón verde de San Vicente
El principal atractivo natural del pueblo son sus lagunas, en especial la Laguna del Ojo, un espejo de agua de 180 hectáreas fundamental para la cuenca del río Samborombón. Este espacio funciona como refugio de aves autóctonas, entre ellas patos y caracoleros, y es un verdadero santuario de biodiversidad.
La reserva natural que rodea la laguna cuenta con áreas de camping, parrillas y baños, lo que la convierte en un plan perfecto para pasar el día en familia o con amigos. El entorno de silencio y verde, sumado a la posibilidad de observar fauna local, hace de este rincón un paraíso para los amantes de la naturaleza.

Historia y cultura: la Quinta de Perón y el Castillo Guerrero
San Vicente también sorprende por su costado histórico. Uno de sus emblemas es la Quinta “17 de Octubre”, donde funciona el Museo Histórico homónimo. Esta residencia perteneció a Juan Domingo Perón y hoy conserva objetos personales, medallas y documentos del expresidente.
Otro punto imperdible es el Castillo Guerrero en Domselaar, una mansión de estilo francés del siglo XIX que guarda recuerdos de Felicitas Guerrero, una de las figuras más recordadas de la alta sociedad argentina.
Qué hacer en San Vicente: actividades, fiestas y gastronomía
La Laguna del Ojo es elegida por quienes disfrutan de paseos en bote, pesca deportiva y deportes acuáticos. Además, San Vicente se destaca por sus fiestas populares: la Fiesta Provincial de la Mozzarella y la Fiesta Regional de la Miel convocan a visitantes de toda la provincia con propuestas gastronómicas y culturales.
El polo gastronómico local suma restaurantes y cafés con opciones que van desde la cocina tradicional hasta platos innovadores, ideales para cerrar el día con una buena comida.
Cómo llegar a San Vicente: rutas y transporte público
Para llegar en auto, hay que tomar la Autopista Riccheri hacia el Aeropuerto de Ezeiza, seguir por el Camino de Cintura, continuar por la Ruta Provincial 210 y conectar con la Ruta Provincial 58, que lleva directo al centro de San Vicente.
En transporte público, se puede tomar el tren de la Línea General Roca hasta Alejandro Korn y desde allí combinar con colectivo hasta el pueblo.




