A 20 años de la desaparición de Jorge Julio López: las claves de su declaración contra Miguel Etchecolatz
El 18 de septiembre de 2006 quedó marcado como uno de los momentos más oscuros de la democracia argentina. Ese día, Jorge Julio López salió de su casa en el barrio Los Hornos, La Plata, para presenciar las alegaciones finales en el juicio contra el genocida Miguel Etchecolatz. López, de 77 años, nun

El 18 de septiembre de 2006 quedó marcado como uno de los momentos más oscuros de la democracia argentina. Ese día, Jorge Julio López salió de su casa en el barrio Los Hornos, La Plata, para presenciar las alegaciones finales en el juicio contra el genocida Miguel Etchecolatz. López, de 77 años, nunca llegó al tribunal y desde entonces se desconoce su paradero.
A dos décadas de su segunda desaparición, el caso continúa siendo una herida abierta y un emblema del reclamo de memoria, verdad y justicia.
QUIÉN ERA JORGE JULIO LÓPEZ
Jorge Julio López era un albañil y militante del peronismo de base. En octubre de 1976, durante la última dictadura cívico-militar, fue secuestrado en su domicilio por un grupo de tareas. Durante casi tres años permaneció en calidad de detenido-desaparecido en distintos centros clandestinos de la provincia de Buenos Aires —como la Comisaría Quinta, la Octava, el Pozo de Arana y Cuatrerismo—, donde sufrió severas torturas.
Fue liberado en 1979. Tras el fin de la dictadura y luego de la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, decidió romper el silencio y presentarse como querellante y testigo clave en los juicios por delitos de lesa humanidad.
EL DESGARRADOR TESTIMONIO CONTRA MIGUEL ETCHECOLATZ
El 28 de junio de 2006, frente al Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata, Jorge Julio López brindó una declaración fundamental que desarticuló la estructura del "Circuito Camps". Con una memoria impactante, respaldada por mapas y dibujos de su propia autoría, reconstruyó el funcionamiento de los centros clandestinos y señaló cara a cara al exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense.
Durante la audiencia, López apuntó directamente al genocida y revivió el momento en que fue torturado en persona por él: "Un día estaba tirado en el suelo y viene este señor, que lo conozco bien, Miguel Etchecolatz. Y me dice: ‘A vos te voy a picanear hasta que te mueras’. Y me metió la picana...".
Su relato cobró aún más dramatismo al reconstruir las ejecuciones en el centro clandestino de Arana. Al recordar el asesinato de su compañera de militancia, Patricia Dell'Orto, citó las últimas palabras que le dirigió antes de ser fusilada: "Andá a mi casa y decile a mi padre y a mi nena dónde estuve". López guardó ese pedido durante tres décadas y cumplió la promesa en la misma sala del tribunal.
Asimismo, López destapó la complicidad eclesiástica con la represión al recordar la visita del entonces obispo de La Plata, monseñor Antonio Plaza, a las celdas de detención: "Pasó el obispo Plaza, nos miró a todos y dijo: ‘Hijos míos, sigan sufriendo que esto es para la salvación del país’".
QUÉ PASÓ CON LA CAUSA POR SU SEGUNDA DESAPARICIÓN
A pesar del tiempo transcurrido y del impacto institucional que generó, la causa judicial sobre la desaparición forzada de López no tiene procesados, detenidos ni imputados.
Durante los primeros meses de la investigación se cometieron graves irregularidades y demoras, perdiéndose pruebas fundamentales. La hipótesis principal que sostuvo la querella señala que López fue secuestrado por una "patota" integrada por exagentes de la Policía Bonaerense y sectores vinculados a la represión ilegal para evitar que presenciara la condena, intimidar a otros testigos y frenar el avance de los juicios por derechos humanos.
A lo largo de los años se siguieron decenas de pistas falsas e inspecciones en terrenos sin resultados positivos. El Estado nacional mantiene una recompensa millonaria para quienes aporten datos fidedignos sobre su paradero, pero la investigación continúa paralizada.
QUÉ PASÓ CON MIGUEL ETCHECOLATZ
El día posterior a la desaparición de López, el 19 de septiembre de 2006, Etchecolatz fue condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad en el marco de un genocidio, la primera sentencia con esa tipificación en el país.
Durante las audiencias y lecturas de sentencias posteriores, Etchecolatz mantuvo una actitud provocadora. Una de las imágenes más impactantes ocurrió en 2014, cuando fue fotografiado sosteniendo en sus manos un papel donde se leía manuscrito el nombre "Jorge Julio López" y la palabra "secuestrar".
Sin aportar jamás información sobre López ni sobre el destino de los desaparecidos en dictadura, Miguel Etchecolatz falleció el 2 de julio de 2022 a los 93 años, mientras cumplía múltiples condenas a prisión perpetua en un penal común.



