El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, anunció en Pereira, Risaralda, que el plan de atención para las familias afectadas por la tragedia empezará con desembolsos directos desde el 31 de agosto de 2026 y quedará concentrado en dos frentes: auxilios en dinero para quienes perdieron su vivienda o ya no pueden habitarla, y materiales de reparación para los hogares que sufrieron daños pero siguen en pie.
En su intervención, explicó que cada hogar beneficiario recibirá $1.050.000 mensuales durante tres meses, para un total inicial de $3.150.000. En el caso de los propietarios, dijo, ese apoyo podrá extenderse por otros tres meses.
“Cada hogar beneficiario recibirá un millón cincuenta mil pesos mensuales durante tres meses, para un total inicial de tres millones ciento cincuenta mil pesos. En el caso de los propietarios, este apoyo podrá prorrogarse por tres meses más”, expuso.

De la Espriella también fijó una fecha para el cierre del proceso de inscripción. El Registro Único de Damnificados tuvo un primer corte el 24 de agosto de 2026, pero seguirá abierto hasta el 4 de septiembre de 2026, con el fin de incluir a quienes aún no han podido anotarse.
El anuncio no se limitó a la asistencia inmediata. El abogado y dirigente sostuvo que la reconstrucción tendrá a Pereira como base de coordinación regional y que desde allí se articulará el trabajo con la Gobernación de Risaralda, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), los alcaldes del departamento, el sector constructor, las aseguradoras, el sector financiero y el Fondo Milagro.
Las viviendas con afectaciones parciales quedarán bajo otro esquema. Según explicó, los hogares que presenten daños pero sigan siendo habitables recibirán kits de materiales para adelantar las reparaciones necesarias.
Las evaluaciones técnicas definirán qué casas se reparan y cuáles deben ser reemplazadas
El criterio para separar a los beneficiarios del subsidio directo de quienes recibirán materiales dependerá de los peritajes en curso. El presidente De la Espriella afirmó que “ingenieros estructurales y otros expertos” están revisando las edificaciones para establecer qué inmuebles pueden seguir ocupados, cuáles exigen una intervención profunda y cuáles deben ser sustituidos.
Ese punto ordena toda la estrategia anunciada en Pereira: primero la clasificación técnica de las viviendas y después la asignación del tipo de ayuda. La asistencia económica, según indicó, no será general para todos los afectados, sino focalizada en los casos de destrucción total o inhabitabilidad.
En su mensaje, además, buscó desactivar cuestionamientos sobre el proceso de registro. “Quiero enviarle un mensaje de tranquilidad a quienes todavía no han podido inscribirse. El registro va a continuar abierto hasta el 4 de septiembre”.
Pereira será la base regional del fondo de reconstrucción
Abelardo de la Espriella informó que la operación del fondo tendrá un gerente y una junta directiva, en la que, según dijo, participarán “ilustres pereiranos” para hacer seguimiento permanente al proceso. La definición busca darle una estructura local a la administración de los recursos y al avance de las obras.
El anuncio político más amplio fue la designación de la ciudad como centro operativo de la reconstrucción regional. “Pereira será el centro operativo regional de esta reconstrucción. Vamos a operar el fondo a nivel regional desde Pereira”.
Desde esa sede, agregó, se coordinarán acciones con las autoridades departamentales y nacionales, además de actores privados vinculados a seguros, financiación y ejecución de obras. La meta, según planteó, es acelerar los trabajos urgentes para Risaralda.
De la Espriella prometió ejecutar obras pendientes y citó un avance del 55% en agua
En el cierre de su intervención, el líder del movimiento político Defensores de la Patria vinculó la agenda de emergencia con proyectos de infraestructura ya aprobados para el departamento. Allí mencionó que el Plan Departamental de Agua cuenta con casi $19.000.000.000 aprobados y registra un avance del 55%.
Sobre ese punto, De la Espriella marcó una diferencia entre anunciar recursos y ponerlos en marcha. “Yo no he venido a anunciar de nuevo lo que ya está aprobado. He venido a ejecutar lo que está pendiente y a terminar las obras que hay que terminar”.
Antes, al referirse al clima político alrededor de la emergencia, había pedido separar la atención de la disputa partidista. “Esta tragedia tiene que ser un momento para la solidaridad y la claridad, no para la politiquería ni para el oportunismo”.