Gustavo A. Delvasto

Redacción América, 10 sep (EFE).- El impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania ha trascendido sus fronteras hasta llegar a América Latina, donde ciudadanos de Colombia, Cuba, Brasil y Perú, han sido reclutados a través de “patrones de engaño, coacción y explotación por parte de Rusia y/o de personas que actúan con su autorización o apoyo”, según denunció Amnistía Internacional (AI) en diálogo con EFE.

“En muchos de los casos documentados, estas prácticas podrían constituir trata de personas”, de acuerdo a la ONG, cuyo informe ‘Rusia: Tráfico de ciudadanos extranjeros para combatir en Ucrania’ (Russia: Trafficking of Foreign Nationals to Fight in Ukraine) fue revelado este jueves.

Según lo dicho a EFE por el equipo de investigación de la Oficina regional para Europa del Este y Asia Central de Amnistía Internacional, el documento se centra en los métodos utilizados para reclutar a extranjeros que fueron captados desde sus países de origen, a través de ofrecimientos en línea, o en territorio ruso.

Aclaró que “no hay una cifra equivalente de personas reclutadas por Ucrania", por lo que no se puede "establecer una comparación entre ambos países”.

AI hizo visitas a campos de "prisioneros de guerra" en el oeste de Ucrania, entre 2024 y 2026, donde entrevistaron a decenas de nacionales de Brasil, Colombia, Cuba, Egipto, Sierra Leona, Sri Lanka, entre otros.

La organización difundió en su informe que muchos fueron atraídos “mediante falsas promesas de empleo civil, salarios elevados, estatus legal o ciudadanía rusa, para verse rápidamente en el frente de batalla”.

Según Amnistía Internacional, “existe una naturaleza transnacional de estas redes de reclutamiento y las formas en que explotan las vulnerabilidades económicas, laborales o migratorias de extranjeros, incluidas personas de América Latina”.

La ONG aseguró que la publicación no “presenta un registro exhaustivo país por país, ni detalla las gestiones bilaterales específicas con cada Gobierno latinoamericano”.

“Sería inexacto afirmar que existe actualmente un mecanismo regional para determinar la magnitud total de la situación”, argumentó AI.

Pedro, brasileño de 22 años, habló con AI en Ucrania. Fue reclutado en Australia creyendo que había conseguido un empleo en informática.

Fue trasladado a uno de los ‘Centros Avangard’ de Rusia, instituciones oficiales creadas para la educación militar de los jóvenes.

Permaneció recluido tres semanas. Pidió irse, pero la respuesta de militares lo sorprendió: “Si intentas escapar, irás a la cárcel o te mataremos”, relató.

Estuvo 11 meses en el conflicto. Afirmó que a él y a otros les quitaron los pasaportes y celulares.

Jorge, colombiano de 23 años, relató a AI que en 2025 encontró un anuncio de empleo en línea. Ese año viajó a Rusia, a Ufá, capital de la región de Bashkortostán, para lo que había sido prometido como un trabajo civil.

Luego llegó a una zona declarada como “polígono”, donde le fue entregado un fusil de asalto y uniforme militar, a pesar de ser civil.

A otro colombiano, Luis, de 24 años, quien sí contaba con experiencia militar le ofrecieron un trabajo de seguridad en una zona de Ucrania ocupada por Rusia.

En agosto pasado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú reconoció que al menos 459 peruanos fueron captados por Rusia para, aparentemente bajo engaños, ser reclutados. Once han fallecido, mientras que 114 están desaparecidos y tres son prisioneros en manos de Ucrania.

La Cancillería peruana aseguró que ha contribuido a la repatriación de 27 connacionales.

AI denuncia que estos reclutadores operan habitualmente a través de “agencias con sede en Colombia” donde perciben ingresos de más de 2.000 dólares “por cada nuevo recluta”.

“Para los cubanos es muy fácil y común viajar a Rusia. Allí hay muchísimas oportunidades”, afirmó Enrique a AI, quien tenía un empleo en la construcción en el país euroasiático.

“Cuando un compañero me propuso firmar un contrato con las Fuerzas Armadas rusas para luego obtener el pasaporte ruso, acepté”, reveló el cubano de 18 años. Recibió instrucción por 20 días en Lugansk, una ciudad del este de Ucrania ocupada por Rusia. Fue capturado el 1 de septiembre de 2026.

Otro cubano, Rubén, fue detenido por posesión de drogas y condenado a seis años de prisión tras un año viviendo en Moscú. En 2025, tanto a él como a otros reclusos extranjeros se les ofreció la oportunidad de firmar contratos militares en lugar de cumplir el resto de sus condenas y obtener la ciudadanía rusa tras cumplir el servicio.

Amnistía Internacional pidió hoy a los Estados, cuyos ciudadanos puedan estar en riesgo, "adoptar medidas preventivas”, advertencias públicas sobre "ofertas de trabajo fraudulentas relacionadas con empleo en Rusia", investigar a los intermediarios y agencias implicadas y cooperar a nivel internacional “para garantizar que todos los responsables rindan cuentas”.

AI lamentó que estas redes de reclutamiento les generen problemas a las familias, como la incertidumbre sobre su paradero, la pérdida de ingresos y las dificultades para obtener información, asistencia consular, repatriación o reparaciones.

Pidió evitar la criminalización automática de las víctimas de trata de personas, sin impedir investigaciones individuales sobre cualquier posible participación en delitos tipificados por el derecho internacional. EFE

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