
Derechas, dejadas, sonrisas y puños al cielo de Nueva York. 130 días después, Carlitos estaba de vuelta en las pistas. Con la grada estadounidense entregada a la causa, el tenista español lució sus mejores golpes, olvidándose de su lesión de muñeca a pesar de la manga con la que disputó el duelo ante Roman Safiullin. De menos a más. No tardó en sacar las garras para después dejar salir a la bestia que llevaba dentro. Firmó su primera victoria con un 0-3 (4-6, 4-6 y 4-6).
Carlitos estaba de vuelta y la Arthur Ashe lo sabía. Cada vez que el juez de silla o los speakers nombraban al español, la grada rompía en aplausos. Habían pasado cuatro meses y medio desde la última vez que pisó las pistas y la añoranza del de Murcia era palpable. Había llegado el “momento de volver”. Una hoja de ruta marcada por la pausa y con los objetivos principales: ir paso a paso, recuperar la confianza y no dejarse llevar por “pensamientos intrusivos”. Acallando los fantasmas de su cabeza. Con esa mentalidad saltó a la pista.
Punto a punto, sin prisa. El primer juego se lo llevó Roman Safiullin, sin problema. Alcaraz hizo lo propio en el segundo, con un “Vamos” para darse ánimos y un puño al aire. Ya en el cuarto, lanzó el español su primera dejada. El español no renuncia a su esencia, a esos golpes que le hacen sentir cómodo en la pista y disfrutar. El ruso, sin embargo, consiguió devolverla y dejarla muerta en la red. Unos puntos más tarde, se lanzó a la red, otra de sus zonas de confort; esta vez sí para llevarse el golpe. Su potente derecha no tardó tampoco en salir a relucir. Como un misil, acorraló a Safiullin a base de derechazos, para ponerse con ventaja y desatar la risa incontrolable.

Pensaría, se podría suponer, que volvía a sentir confianza en la muñeca. Un punto después se llevaba el juego con otro derechazo. Unas perlitas que evidenciaban que Carlitos estaba de vuelta. A partir del 3-3, el español dio un golpe sobre la mesa y firmó la primera rotura. Pudo llevarse el set tras el 3-5, pero Safiullin no estaba dispuesto a claudicar tan pronto y abandonar de buenas a primeras la posibilidad de llevarse la manga. No importó. Carlitos esperó un juego más y ahí sí, no falló. Puso la primera piedra con un 4-6. “Vamos” como grito de guerra al cielo de Nueva York y puño al aire para celebrar esa pequeña victoria.
El ruso saltó a la pista para afrontar la segunda manga con la energía renovada y escudado en su saque para llevarse los dos primeros juegos, rompiendo el servicio a Alcaraz. No tardó el español en reponerse. En el juego siguiente le devolvió la rotura. Tras el 3-3, volvió a arrebatar el servicio a su rival para dejar el set a tiro. El resto de la manga solo necesitó vivir de las rentas para poner la segunda piedra.
Carlitos no cede un solo set
Con una victoria en el horizonte cercano, se adentró el español en la tercera manga. La dinámica fue similar a las dos anteriores: el ruso empleando su saque como mejor arma, el español sacando a relucir su repertorio de golpes (de la dejada, a la derecha o las subidas a la red). Una vez más se impuso la estrategia de Carlitos, que rompió el servicio a Safiullin a la primera oportunidad.
No necesitó más. Dejó que los juegos pasaran, certificando sus servicios. Eso fue suficiente para llevarse la tercera manga. Carlitos certificaba una sólida e ilusionante victoria en su regreso a las pistas. El español volvía a la competición justo donde los dejó, asentado en la victoria. Ya mira hacia delante, a su siguiente rival a batir.