La Fiscalía General de la Nación citó a Álvaro Uribe Vélez para este 4 de septiembre de 2026 a las 9:00 a.m. en el marco de tres investigaciones judiciales que reconstruyen episodios de violencia paramilitar en Antioquia ocurridos entre 1996 y 1998. El expresidente de la República deberá rendir indagatoria por hechos que las autoridades vinculan a su gestión como gobernador de ese departamento: la presunta promoción de estructuras paramilitares responsables de masacres y su eventual relación con el homicidio del defensor de derechos humanos Jesús María Valle.
Uno de los expedientes se refiere a una masacre cometida en San Roque entre el 13 y el 17 de septiembre de 1996, cuyos autores habrían operado desde la hacienda Guacharacas, entonces propiedad de la familia Uribe. También se le vincula con la desaparición de cuatro personas ese mismo mes y con la de ocho comerciantes en agosto, en la zona de Maceo y Puerto Berrío.
Otro de los casos es la masacre de La Granja, en Ituango, donde en junio de 1996 paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) asesinaron a cuatro campesinos acusados de colaborar con las Farc. El ente acusador investiga la presunta participación de Uribe Vélez en esa incursión, por el delito de concierto para delinquir. Un tercer hecho es la masacre de El Aro, ocurrida en octubre de 1997 en el mismo municipio, con 17 víctimas y cientos de desplazados.

Previo a su entrada al bunker de la Fiscalía, el exjefe de Estado habló en rueda de prensa sobre el proceso. El líder político del Centro Democrático afirmó que su hermano Santiago es inocente de los delitos relacionados con el grupo paramilitar Los 12 Apostoles.
“En lugar de caer en la rabiosa actitud del diente por diente y el ojo por ojo, acudo a esta acusación con el dolor de la injusta condena de mi hermano, condenado por quienes no supieron más allá del comité de acusadores y de mis adversarios políticos”.
A la par, sostuvo que asiste al proceso con la firme creencia de que no participó en la creación de grupos paramilitares. “Creí que le había servido a la nación, pero hoy acudo a decir que no he sido un asesino. El temor que me afecta no deteriora mi amor y lucho por Colombia, que permanece por encima de amores y dolores”.



