Vestida con un suéter de cashemere gris, una falda larga con emojis de Smile de Moschino y unas balerinas de Alaia, Amalia Amoedo inauguró su nueva muestra de arte individual “entre Dos lunas” en Ungallery de La Boca.

Artista y amante de la moda, Amoedo recibió amigos de ambos ámbitos. Fueron de la partida desde los artistas Benito Laren, Cynthia Cohen, Marcelo Pombo y Paola Vega (entre muchos más) hasta Gino Bogani, Sol Acuña, Fini Bencardini, Estefanía Novillo, Carminne Dodero y Anamá Ferreyra.

Entre otras de las invitadas se lucieron Rosi Flom, Martín Viñuales, la ex modelo y artista plástica Lorena Ventimiglia, el estilista Andrés Pastor y Verónica Flom, directora de la Fundación Ama Amoedo.

La exposición “entre Dos lunas” es la cuarta muestra individual de Ama Amoedo en Ungallery. Con curaduría de Pabli Stein, el conjunto de obras que integran la muestra parte de las prácticas cotidianas que conviven en el taller de Amoedo: la pintura, la poesía y los rituales.

La exploración de las relaciones entre estos tres mundos dio lugar a una selección que se despliega en la sala a través de 15 pinturas, un video a dos canales y una publicación, concebidos especialmente para este proyecto.


La exposición propone contrastes: el blanco y negro de los videos se contrapone al color de las pinturas; el sonido se diferencia de los textos con poemas que atraviesan el espacio de forma circular. La publicación homónima, entre Dos lunas, reúne poemas y rituales que Amoedo utiliza a lo largo del año, organizados en torno a las cuatro estaciones.

Está concebida como una extensión de la exposición y permite que la muestra continúe por fuera de la galería. Es un objeto para llevarse, usar y volver a recorrer con el paso del tiempo.
A través de la pintura, la escritura, el lenguaje del video y la palabra, “entre Dos lunas” propone ciclos resonantes que, a veces, se intersectan y, otras veces, se separan, como los pensamientos en la mente y como las acciones creativas. Alrededor de repeticiones circulares, en este proyecto, Ama Amoedo no abandona un estado para llegar al otro, sino que permanece en ese espacio intermedio: entre dos lunas.

La reiteración del gesto transforma el patinar en pincelada y el sonido en una suerte de mantra: un ritmo insistente, visual y sonoro, del pintar como forma de transitar una vida. Puede visitarse hasta el 19 de octubre.




