Las demandas contra Anabel Hernández no la detienen: la periodista afirmó en entrevista con Infobae México que los litigios presentados por figuras del espectáculo como Galilea Montijo, Lili Brillanti y Pati Navidad no niegan su participación en el mundo del narco, sino que reclaman compensación por el uso de su imagen pública.

La autora publicó el 24 de agosto de 2026 su decimoquinto libro, Narcocracia, bajo el sello de Grijalbo, donde vuelve a nombrarlas con base en el testimonio directo de Sergio Villarreal Barragán, El Grande, exlugarteniente del Cártel de los Beltrán Leyva. Bajo esta perspectiva, la periodista tiene un argumento central para defenderse: ninguna de las demandas en su contra alega inocencia frente al narcotráfico, sino daño moral por el uso de imagen pública.

Para Hernández, la naturaleza jurídica de los litigios lo dice todo: una demanda por daño moral no es una declaración de inocencia. “El gran argumento, sobre todo de mujeres del espectáculo, es: estás utilizando mi imagen pública”, afirmó la periodista a Infobae México. “No están diciendo que no lo hicieron, sino págame por esto”.

La periodista y escritora Anabel Hernández presenta su último libro

El testimonio de El Grande sobre Lili Brillanti, Galilea Montijo y Paty Navidad

Según el relato de El Grande recogido en el libro, Brillanti habría tenido una relación con Arturo Beltrán Leyva y habría perdido un embarazo de forma espontánea. El capo, de acuerdo con lo que él mismo le contaba a Villarreal Barragán, le entregó dinero a la actriz tras la pérdida.

En el caso de Montijo, El Grande declaró haberla visto en múltiples ocasiones junto al capo de Sinaloa, incluso cuando ambos tenían relaciones sexuales. El testimonio es la base sobre la que Hernández sostiene los señalamientos en su texto.

Paty Navidad también figura en Narcocracia, aunque con un matiz diferente: El Grande confirmó que la actriz sí tuvo una presentación musical con Beltrán Leyva, pero que nunca existió una relación sexual entre ambos. La propia Navidad confirmó que su demanda fue por daño moral y no por difamación, figura que dejó de ser delito en México en 2007.

(Especial Infobae: Jovani Pérez)

En 2025, un tribunal ordenó a Penguin Random House publicar una réplica de Navidad en el libro Las señoras del narco: amar en el infierno. Allí, la actriz señaló que el proceso de notificación a la periodista fue complejo porque, en sus palabras, “la señora no tiene domicilio donde la puedan contactar”.

Las demandas confirman, según Hernández, que nadie niega el vínculo con el narco

Sin embargo, para la autora, el patrón es consistente: ninguna de las personas que ha investigado a lo largo de su carrera ha reconocido públicamente sus nexos con el crimen organizado, pero tampoco ha logrado refutarlos en los tribunales. Hernández citó el caso de Genaro García Luna, quien la acusó a ella de estar vinculada al narco antes de ser condenado en un tribunal federal de Estados Unidos.

También recordó el de Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, quien la demandó por señalar sus vínculos con los Zetas y el Cártel del Golfo. El propio gobierno de Estados Unidos lo detuvo en Italia, lo extraditó y lo sentenció por esos mismos cargos.

La periodista y escritora Anabel Hernández presenta su último libro

“Me sorprende que les sorprenda a ustedes que lo nieguen”, dijo Hernández al medio. La periodista consideró que lo ordinario es la negación y que lo extraordinario sería un reconocimiento abierto.

Hernández explicó a Infobae México que sus métodos de verificación son los mismos que emplean los fiscales en procesos contra el crimen organizado en Italia y Estados Unidos. “Hablo con testigos directos de los hechos”, pues su principal fuente de información son los propios criminales.

Galilea Montijo perdió su demanda de casi tres años; Lili Brillanti compareció ante un juez

Galilea Montijo sostuvo un litigio de casi tres años contra Hernández y su editorial. La abogada Mariana Gutiérrez explicó, en el canal de YouTube de Gustavo Adolfo Infante, que la demanda se perdió por una deficiente construcción legal y la ausencia de pruebas.

En Narcocracia, Hernández retoma el testimonio de El Grande para sostener que el exoperador fue testigo directo de encuentros entre Montijo y Arturo Beltrán Leyva, incluso en situaciones íntimas. Pese a ello, la conductora no emitió respuesta pública sobre los nuevos señalamientos del libro.

La periodista y escritora Anabel Hernández presenta su último libro

El caso de Lili Brillanti tuvo un desarrollo distinto: la actriz presentó una demanda por daño moral en la que solicitó una disculpa pública y reparación económica. Ese proceso marcó la primera vez que Hernández compareció en persona ante un juez para responder por un litigio de esa naturaleza.

Narcocracia: el testimonio de El Grande como columna vertebral del libro

Narcocracia se construye sobre la declaración de Sergio Villarreal Barragán, El Grande, quien integró la cúpula del Cártel de Sinaloa como uno de los colaboradores más cercanos de Arturo Beltrán Leyva. Es la primera vez en México que un exintegrante de alto rango del crimen organizado acepta una entrevista directa y sin condiciones con la periodista.

Villarreal Barragán nació en Torreón, Coahuila, mide dos metros tres centímetros y comenzó su carrera como policía judicial antes de incorporarse al narcotráfico. La Marina lo detuvo el 13 de septiembre de 2010 en el fraccionamiento Puerta de Hierro, en Puebla, y durante su prisión en México la PGR lo utilizó como testigo en más de 120 causas penales bajo el nombre clave “Mateo”.

Narcocracia / Jenifer Nava

Tras su extradición a Estados Unidos, se declaró culpable de conspiración, tráfico de cocaína y lavado de dinero. En enero de 2023 fue el primer testigo en declarar en el juicio federal contra García Luna ante el juez Brian Cogan en Brooklyn, donde afirmó que el exsecretario de Seguridad Pública recibía entre USD 1.000.000 y USD 1.500.000 mensuales del Cártel de Sinaloa.

El libro sostiene que el avance de los cárteles no se debió solo a la violencia, sino a una estrategia sistemática de sobornos que alcanzó a gobernadores, generales, senadores, secretarios de Estado, empresarios y presidentes. Hernández plantea que el concepto de “infiltración” quedó superado: el crimen organizado pasó a formar parte del propio Estado mientras la clase política pregonaba una transición democrática.