Todavía no se perciben los efectos de El Niño en el centro de la provincia de Buenos Aires, y de hecho los pronósticos ubican a los últimos 3 meses del año como el período de mayores precipitaciones. Pero en 9 de Julio y Necochea el gobierno de Axel Kicillof ya debió declarar la emergencia agropecuaria por inundaciones, precisamente en regiones que vienen de atravesar un 2025 muy complicado.
La decisión, que fue oficializada este martes en el Boletín Oficial bonaerense, responde a los efectos que tuvieron en estos municipios las lluvias otoñales y establece medidas de alivio fiscal para los productores afectados.

El municipio de 9 de Julio fue el epicentro del desastre productivo y social que generaron las inundaciones del año pasado, donde se estima hubo más de 160.000 hectáreas bajo agua y serias pérdidas económicas derivadas de la falta de caminos y los problemas productivos.
Fue tal la postal en la localidad que dirige María José Gentile que allí tuvo lugar el centro de operaciones montado por la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que había llegado para prometer recursos que luego demoraron mucho en llegar. Tanto, que hubo casos en los que los propios vecinos terminaron haciendo obras con dinero de su bolsillo para salir de los pueblos.
Técnicos y especialistas en el tema adelantaban que, tras semejantes postales en 2025, este año iba a ser complejo para el centro bonaerense. Y aunque aún no se perciben los efectos de “El Niño” -que se espera se intensifiquen a partir de octubre- en la región el período de lluvias otoñales dejó nuevamente un tendal de problemas productivos. Lo mismo ocurrió más al sur, en Necochea.
Tras una evaluación realizada por el ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense que dirige Javier Rodríguez, el aporte de las respectivas comisiones locales de Emergencia Agropecuaria y finalmente de la Comisión de Emergencia y Desastre Agropecuario de la provincia de Buenos Aires, se decidió declarar medidas de alivio.
La vigencia abarca desde mayo hasta noviembre de este año. En ese lapso, establecimientos de 9 de Julio y de las circunscripciones II, III, IV y XII de la ciudad de Necochea podrán declarar pérdidas productivas producto de las inundaciones y acceder a una serie de beneficios tributarios y crediticios.
Eso contempla descuentos y exenciones sobre el impuesto Inmobiliario Rural, como también medidas instrumentadas por el banco Provincia, que de seguro se conocerán las próximas semanas.
Al igual que ocurre en cada declaración de emergencia y/o desastre a nivel nacional, los productores afectados tendrán que presentar una declaración jurada que acredite las pérdidas ocasionadas por las intensas lluvias otoñales. De acuerdo con el porcentaje del establecimiento comprometido, se podrá acceder a determinadas medidas de alivio.
La Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA) será el organismo encargado de implementar los beneficios tributarios, como descuentos y exenciones sobre el impuesto Inmobiliario Rural. Por su parte, la normativa firmada por Kicillof dispone que el Banco de la Provincia de Buenos Aires tendrá a su cargo la efectivización de los beneficios crediticios.

Actualmente, y hasta febrero del 2027, una medida similar está vigente en las localidades de Guaminí y Coronel Suárez, ubicadas respectivamente en el centro-oeste y centro-sur de la provincia y afectadas por igual por los excesos hídricos.
La posibilidad bastante certera -de acuerdo a lo que dictan los pronósticos- de que las lluvias se intensifiquen hacia fin de año preocupa particularmente en muchos otros municipios bonaerenses. Cabap ya advirtió que los niveles de las napas están muy elevados e informes de la región estiman que en varias zonas del centro provincial ya se perciben anegamientos y dificultades para escurrir el agua.




