“Lo espectacular de esta serie es que cuenta la esencia de Moria, cuenta el riesgo de Moria, cuenta todo lo que es ella, y no tiene miedo a contar nada. Eso habla de ella: que cuente la historia de verdad”. El que habla con Teleshow es Armando Bo, director y productor, y elige hacerlo de uno de los proyectos que encara por estos días. El nieto del histórico director creó su propio universo en el género audiovisual con su productora About Entertainment, y su nombre está en algunos de los títulos más importantes de la actualidad. A la biopic de La One se suma la película sobre el odontólogo femicida Ricardo Barreda y la inminente llegada de Las Malas, la adaptación cinematográfica del libro de Camila Sosa Villada.
“Estoy en un buen momento, obviamente en un país tan complejo como el nuestro”, expresa el director, consciente del desafío de tener una productora en un país tan propenso a los cambios y más allá de la coyuntura política. “Yo estoy orgulloso y contento con lo que estamos trabajando, y al mismo tiempo, tengo que entender que a veces es un desafío”, sentencia desde su productora ubicada en el barrio de Núñez.

—¿Qué significa para vos el éxito de la serie de Moria?
—Lo de Moria es increíble. La verdad es que es espectacular cuando un proyecto explota de esta manera, y eso obviamente no lo puedo capitalizar solo. Hay algo en esa forma de estrenar de Netflix, en la historia de vida de Moria y en cómo ella se la juega para contar su historia, y también en cómo el equipo de About está a la altura de todas esas responsabilidades. Muy orgulloso y contento. Es una construcción de mucho tiempo poder hacer una serie así.
—¿Cómo fue el inicio del proyecto?
—Cuando me vinieron a contar de Netflix, aparecieron algunos miedos, pero al mismo tiempo reconozco que cuando hay miedo, siempre hay algo bueno. Me pareció una idea fantástica contar la historia de Moria, meternos en todos esos mundos que recorre la serie. Y cuando me dijeron que Javier Van de Couter iba a estar en la dirección, aún más. Estoy muy contento con el trabajo que hizo él y que hicieron todos como equipo.

—¿Qué sentís al estar al frente del proyecto?
—La verdad es que sentís que hiciste algo bien. Ser parte de este éxito, apoyar para que se cuente esta historia y empujar para que se cuente de esta manera, asumiendo todos los riesgos que implica la serie, hecha a todo trapo productivamente, porque se ve espectacular: el vestuario, el maquillaje, el casting, la época.
—¿Cómo fue la experiencia de trabajar en equipo para lograr este resultado?
—Creo que todos hicimos un laburo fantástico. Está buenísimo que al final del camino estemos lanzando una serie que es un éxito y al mismo tiempo vivir el lanzamiento de Barreda, que es otra gran película con otra gran directora, Daniela Goggi. Son dos temas muy diferentes, pero en algún punto los dos garantizan un evento, una visión, una construcción. Parecería que son proyectos primos y no tienen nada que ver.
La película sobre Barreda y la mirada femenina
—¿Por qué era importante una mirada femenina en este proyecto?
—La película la escribió Josefina Licitra, con las notas de Daniela Goggi. Es un proyecto bastante difícil. Yo empecé con esta historia hace quince años: tenía ganas de contarla y no le encontré la vuelta, así que no lo desarrollé. Después volvió este momento, que para mí era un peliculón, un temón, sobre todo por cómo va cambiando el mundo, cómo el machismo se va corriendo y cómo va cambiando el lugar del hombre en ese contexto.
—¿Y cómo influyó ese enfoque en la historia?
—En algún punto, ese hombre se encargó de silenciar las voces de todas las mujeres de su vida. Era un proyecto que costó mucho que alguien creyera en él. Prime Video y todo el equipo se la jugaron, porque es una historia que nadie quería hacer.
—¿Por qué creés que nadie la quería hacer?
—Porque es un tema muy sensible, muy difícil. Ahí es donde destaco el rol de la productora al asumir riesgos y decir: “Para esta historia hay que contarla, y contarla de esta manera”. El punto de vista era claro: estas mujeres existieron. Todo el mundo habla de Barreda, pero nadie habla de su familia.
—¿Qué te interesaba mostrar con la película?
—Había un lugar interesante para contar esta historia desde el punto de vista de las mujeres, contar otro tipo de historia —que no quiero spoilearla, para eso hay que ver la película—. Tener el estreno de Moria y de Barreda en el mismo mes no es algo que hayamos buscado nosotros; cada plataforma tiene su propia estrategia. Pero que coincidan es una locura. Yo acabo de terminar de filmar Las Malas y ver estos dos proyectos que costaron tanto tiempo y tanto trabajo de todo el equipo nacer al mismo tiempo es una contradicción extraña: todo se diluye rápido.
Las Malas y los nuevos proyectos

—¿Cómo fue el desafío de llevar adelante Las Malas?
—Después de siete años de intentar hacer esta película, estamos en edición. Fue muy difícil, pero siempre estuvo la convicción que da el libro de Camila Sosa Villada. Es increíble lo que ella escribió, me parecen notables sus personajes y el mundo donde elige meterse. Para mí es un privilegio poder estar cerca de esa historia y contarla desde mi punto de vista, apoyando esta mezcla de realidad y ficción que construyó la autora.
—¿Qué otros proyectos tenés en marcha?
—El año que viene se filma una película que dirige y actúa Peter Lanzani: la historia de Luca Prodan. Después tenemos la historia de Robert Cox, el periodista del Buenos Aires Herald.

—¿Por qué te interesa la historia de Robert Cox?
—Es una gran historia. Pensé que se iba a filmar antes, pero cada vez se siente más actual. Contar la historia de ese inglés que vino a abrir esa caja de Pandora de secretos que nadie mencionaba, en plena censura, y que tanta gente no conoce... Me parece muy interesante hablar sobre los medios.
La historia familiar y la posibilidad de contar la vida de Isabel Sarli
—¿Nunca te animaste a contar la historia de Isabel Sarli?
—Siempre está dando vueltas. Lo que puedo confirmar es que hay ocho temporadas posibles: cambian los puntos de vista, uno desde la Coca, uno de mi abuelo, uno de mi viejo, otro de mis tías. Lo tengo, pero habría que hablar con toda la familia.
—¿Hay oposición familiar para hacer esa historia?
—No. Por suerte, todos tenemos un montón de cosas para hacer. En vez de aferrarnos a nuestra propia historia, siempre encontramos otro tipo de cosas para contar.

—¿Conociste a Isabel Sarli?
—Sí. Yo filmé con ella. A los 19 años la incluí en un cortometraje y fue una cosa espectacular, un delirio.
—¿Cómo era trabajar con ella?
—Tenía una energía espectacular. Una estrella, un personaje muy particular. Entre mi abuelo y ella construyeron un ícono, hicieron una cantidad de películas, una manera de filmar. Eran socios al 50 y 50 en una productora, al mismo tiempo que mi abuelo seguía casado con mi abuela y nadie lo sabía. Todo muy extraño, pero es una gran historia. En el momento que se quiera, esto se va a contar y bastante rápido.

—¿Cómo elegís los temas y las historias de tus proyectos?
—Hay un mundo en la elección de temas que tiene que ver con la búsqueda del evento. Nos gusta hacer películas o series que sean un evento, y ese evento hay que empujarlo, remarlo, hasta que se logra. La suerte es que, cuando las cosas suceden bien, explotan: explotó Moria, va a explotar Barreda, va a explotar Las Malas.

—¿Qué rol tiene la pasión en tu trabajo y en el equipo?
—Yo lidero un equipo. Esa pasión se contagia y me la contagian a mí. Lo interesante de About, por lo menos para mí y para todos los que la componemos, es que no es un trabajo. No venimos a trabajar: venimos a hacer lo que queremos hacer, lo que queremos contar, a empujar todos estos proyectos. Somos obsesivos con que salgan. Todo el tiempo las cosas se oponen y uno va empujando.
Fotos: RSFotos