
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha cifrado este domingo en más de 82.000 los desplazados a causa de la ofensiva lanzada la semana pasada por los hutíes en el oeste de Yemen, que ha permitido a los rebeldes tomar la franja litoral del mar Rojo, incluidas más de 2.000 personas que han escapado por mar hacia Yibuti.
El organismo ha indicado que 82.164 personas han huido de sus hogares desde principios de mes y ha resaltado que más de 2.000 han llegado a las costas del norte de Yibuti, alcanzando puntos en los alrededores de Obock, lo que ha llevado a las autoridades locales a activar una respuesta de emergencia apoyada por la ONU.
"Detrás de cada cifra hay una familia que lo ha perdido todo", ha dicho la directora general de la OIM, Amy Pope, quien ha recordado que "muchas personas han sido desplazadas en repetidas ocasiones" desde el estallido del conflicto en Yemen en 2014.
"Cruzan el mar sin nada porque no les queda otra opción. Yemen es un país desgarrado por la pobreza y el conflicto, y no puede afrontar esta crisis en solitario", ha manifestado, antes de hacer un llamamiento a los donantes para que "aumenten su apoyo de inmediato", "tanto para quienes llegan a Yibuti como para las comunidades de Obock que los acogen".
La OIM ha resaltado que la provincia yemení de Taiz es el epicentro de los desplazamientos, con cerca de 56.000 desplazados, a los que se suman 19.000 desplazados en Laj y 8.000 desplazados en Hodeida, principalmente desde Hays. A ellos se suman unos 2.500 desplazados de la ciudad de Adén, en el sur del país.
Por otra parte, ha apuntado a las dificultades de acceso a causa de los cortes de carreteras y rutas de suministro debido a los combates, motivo por el que ha reiterado su llamamiento a un acceso humanitario sin restricciones y a la protección de civiles y trabajadores humanitarios.
Los hutíes lanzaron el 3 de septiembre una ofensiva en zonas de las provincias de Taiz y Hodeida y desde entonces han logrado importantes avances territoriales, incluida la toma de la ciudad de Moca y otros puntos en la costa del mar Rojo, en un duro varapalo para las autoridades reconocidas internacionalmente.
Estos avances incrementan las capacidades de los rebeldes de afectar el tráfico marítimo en Bab el Mandeb --algo que ya han prometido que no harán--, cuya importancia ha aumentado a raíz de las afectaciones al tránsito en el estrecho de Ormuz tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
La situación amenaza con provocar el colapso total de la tregua alcanzada en 2022, después de años de guerra y en medio de los intentos mediados por Naciones Unidas para lograr un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto abierto en 2014, que ha sumido al país en una de las crisis internacionales más graves a nivel internacional.



