Un total de 67 adolescentes fueron asesinados hasta agosto, según las cifras difundidas por Ocurre Ahora de ATV. De ese grupo, 46 murieron por ataques con armas de fuego.
El registro plantea que este año podría superar los niveles de violencia letal contra adolescentes de períodos anteriores. Durante todo 2024 fueron asesinados 62 menores de edad, mientras que en 2025 la cifra llegó a 88.
El informe vincula este escenario con la captación de adolescentes por parte de organizaciones dedicadas a la extorsión, el robo, el cobro de cupos y otros delitos. Las redes criminales los incorporarían para realizar tareas que incluyen dejar explosivos, portar armas o participar en ataques.
El psiquiatra Carlos Bromley sostuvo que las organizaciones criminales aprovechan necesidades afectivas y económicas de los adolescentes para acercarlos a actividades ilícitas y cada día convencerlos de cometer estos actos.

“Las bandas criminales de adultos se aprovechan de esta situación para cooptarlos y les brindan esa ”familia" que ellos necesitan”, afirmó al citado medio.
Según explicó, el ingreso de los menores a estas estructuras incluye un proceso de adiestramiento para cometer robos, asaltos, extorsiones y homicidios. También señaló que los enfrentamientos entre bandas exponen a los adolescentes a ataques armados y muertes.
Trujillo, Callao y Lima aparecen en los casos expuestos
La problemática no se limita a Lima. En Trujillo, se muestra casos de adolescentes presuntamente vinculados con organizaciones delictivas, entre ellas ‘Los Pulpos’. Uno de los menores tenía 14 años y fue intervenido mientras vestía uniforme escolar.
También se mencionó el caso de un adolescente de 17 años que habría sido reclutado por Los Injertos del Callao para participar en el robo de oro en la Costa Verde.

En otro registro, un adolescente interrogado por agentes policiales afirmó que tenía cinco armas de fuego. Las organizaciones criminales buscan incorporar a adolescentes porque están sujetos a un régimen legal distinto al de los adultos. Esa condición, los vuelve funcionales a las redes de extorsión y sicariato.
Asimismo, los adolescentes reciben promesas de dinero, armas y pertenencia a un grupo, pero quedan expuestos a la violencia y a la muerte. Cada día aumentan los casos de sicariato y, detrás de esas cifras, hay un niño menos en las aulas.



