
Una de las buenas noticias con las que inició su gestión el presidente Abelardo de la Espriella en contra de las redes internaciones de narcotráfico se reveló por parte de la Policía Federal Australiana (AFP) y la Policía de Nueva Zelanda, que financiarán un equipo conjunto de investigaciones en Colombia para rastrear cargamentos de droga dirigidos al Pacífico.
La iniciativa despertó cuestionamientos sobre el destino de la inteligencia que se comparta con autoridades de Estados Unidos. Sin embargo, el plan prevé la participación de organismos colombianos, agencias de países de la región, Interpol y autoridades estadounidenses.
La nueva unidad, denominada Equipo Internacional Conjunto de Investigaciones, busca recopilar pruebas sobre envíos de drogas ilícitas para impedir que alcancen Australia y otros países del Pacífico, destacó un informe de ABC News Australia.
La comisionada de la AFP, Krissy Barrett, anunció en mayo la decisión de reforzar la presencia de Australia en Colombia. “La magnitud y el tráfico marítimo incesante de drogas ilícitas hacia y a través del Pacífico se han convertido en una grave amenaza para la seguridad nacional del Pacífico y Australia”, afirmó en ese entonces.
Barrett indicó que agentes australianos destacados en Bogotá ya acompañaron a autoridades colombianas en operaciones contra laboratorios de cocaína en zonas remotas.
Nuestros miembros de la AFP en Bogotá, junto con las autoridades colombianas, se han desplegado en partes remotas de la selva colombiana para destruir deliberadamente laboratorios de producción de cocaína”, explicó la funcionaria del gobierno oceánico.
El equipo trabajará con Fiscalía, Policía y Armada de Colombia
El nuevo mecanismo de cooperación prevé tareas conjuntas con la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional y la Armada de Colombia. También incluye a autoridades de Estados Unidos, México, Nueva Zelanda, países insulares del Pacífico y la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol).
La AFP sostiene que el proyecto se volvió necesario pese a que agentes australianos tienen presencia en Colombia desde el año 2000 y pese a las más de 20 toneladas de cocaína incautadas en el país en los últimos años. Para la comisionada Barrett, “es hora de ser más audaces y hacer más”.
La información disponible no precisa el presupuesto exclusivo para esa unidad, la cantidad de agentes que serán destinados a Colombia ni los parámetros con los que se medirá su efectividad. No obstante, la AFP respondió a una solicitud de información del mismo medio local que contaba con 60 documentos vinculados al plan, entre ellos resúmenes presupuestarios, correos internos, informes ejecutivos, acuerdos de intención y un memorando de entendimiento.
Sin embargo, la institución se negó a divulgar el contenido de esos archivos, y argumentó que su publicación afectaría la seguridad nacional, la relación bilateral entre Australia y Colombia, la confianza con socios internacionales y las operaciones conjuntas en curso.
“La divulgación de las funciones operativas, compromisos de recursos y prioridades estratégicas del equipo afectaría significativamente la confianza con nuestros socios internacionales de aplicación de la ley, los acuerdos de intercambio de inteligencia y las operaciones conjuntas”, indicó la AFP en su respuesta.

La cooperación con Estados Unidos genera cuestionamientos
Uno de los principales focos del informe está en la relación del nuevo equipo con autoridades de Estados Unidos.
La inquietud surge luego de que el que el Gobierno de Donald Trump declaró desde septiembre de 2025 que Estados Unidos mantiene un conflicto armado contra organizaciones latinoamericanas vinculadas al narcotráfico. Desde entonces, Washington ejecutó ataques letales contra embarcaciones señaladas de transportar drogas en el océano Pacífico y el mar Caribe.
El informe cita datos según los cuales esos ataques dejaron al menos 221 muertos. Al respecto, algunos académicos y expertos en derecho internacional cuestionaron esas acciones y las calificaron como posibles ejecuciones extrajudiciales.
El senador australiano David Shoebridge, del partido Los Verdes, pidió mayor transparencia sobre las labores del nuevo equipo en Colombia. “Australia no debería participar en la entrega de información a Estados Unidos, sus autoridades militares y policiales, para asesinatos extrajudiciales”, declaró al mismo portal informativo.
El legislador sostuvo que parte de la información policial puede mantenerse bajo reserva para evitar que llegue a organizaciones criminales, aunque cuestionó la extensión del secreto invocado por la AFP.
“Si el público paga por operaciones policiales en un tercer país, debería existir un objetivo bien definido que permita evaluar si hay una relación costo-beneficio o si es un programa del que Australia deba formar parte”, detalló Shoebridge.
Entretanto, Jonno Duniam, ministro de Interior en la oposición australiana, respaldó los esfuerzos contra el tráfico de drogas hacia su país, aunque coincidió en que debe haber información disponible sobre la inversión, las metas y los resultados. “Las sensibilidades operativas no deberían impedir una transparencia y divulgación adecuadas sobre gastos, objetivos y resultados”, señaló.

Australia busca frenar una ruta que conecta a Colombia con el Pacífico
El proyecto se desarrolla mientras Australia enfrenta un aumento del consumo interno de drogas. La Comisión Australiana de Inteligencia Criminal (ACIC) indicó que entre agosto de 2024 y 2025 se consumieron 26,8 toneladas de metanfetamina, cocaína, heroína y MDMA en el país, un incremento anual del 21%. El valor estimado de esas sustancias en el mercado ilegal fue de 14.300 millones de dólares australianos.
La directora ejecutiva de la ACIC, Heather Cook, advirtió en abril que el consumo alcanzó un nivel récord. La AFP reportó, por su parte, que desde enero se incautaron 17 toneladas de drogas ilícitas, principalmente cocaína, en operativos de autoridades locales e internacionales que impidieron su llegada a Australia a través del Pacífico.
La mayoría de esas incautaciones marítimas ocurrió en la Polinesia Francesa hasta julio de 2026. Los agentes australianos no habrían participado físicamente en las interceptaciones y ninguna ocurrió en aguas territoriales de Australia.
Colombia aparece como una pieza central de esa estrategia por su peso en la producción global de cocaína. El informe señala que el país produjo 966 toneladas en 2024, equivalentes al 40% de la oferta mundial. La superficie cultivada con coca alcanzó al menos 261.000 hectáreas.
Las organizaciones criminales han diversificado sus métodos de traslado de droga. Las autoridades colombianas detectaron desde 2017 el uso de vehículos aéreos no tripulados capaces de transportar hasta 130 kilogramos de cocaína a lo largo de 100 kilómetros. Entre 1993 y 2023, las autoridades incautaron al menos 228 semisumergibles cargados de droga, según datos de Naciones Unidas citados en el informe.

Expertos advierten que las redes criminales son difíciles de desarticular
Phil Kowalick, presidente del Instituto Australiano de Oficiales de Inteligencia Profesional y exdirectivo de la AFP, señaló que el intercambio de inteligencia táctica y técnica es habitual en los grupos de trabajo internacionales.
No obstante, reconoció que sería preocupante que información de Australia contribuyera a un ataque letal de Estados Unidos. También advirtió que, una vez compartidos los datos con un socio internacional, es difícil controlar el uso que pueda darle esa autoridad.
Kowalick estimó que la unidad en Colombia estaría integrada por un número reducido de oficiales encargados de establecer contactos con la Policía colombiana. Aclaró que no espera que los agentes australianos participen directamente en incursiones contra laboratorios o grupos armados en la selva.
A su vez, la analista Danielle McCarthy-Jones consideró que la dimensión del tráfico de drogas justifica un mayor involucramiento de Australia, aunque advirtió que las organizaciones criminales latinoamericanas presentan redes complejas y cambiantes.
“Hay tanta intermediación entre redes diferentes que este mosaico complejo es tan difícil de desarticular como lo es actualmente”, señaló la experta.



