
La solicitud de apoyo internacional de Colombia a Chile y Estados Unidos para atender los incendios forestales en Tolima puso el foco sobre las estrategias que estos dos países han desarrollado para prevenir, detectar y responder a emergencias de gran magnitud.
De acuerdo con El Tiempo, el Gobierno colombiano acudió a ambos países debido a que cuentan con experiencia y capacidades especializadas para el manejo de incendios forestales. Sus modelos combinan inversión, tecnología, capacidad de respuesta y participación comunitaria, aunque cada uno ha desarrollado mecanismos particulares para enfrentar este tipo de emergencias.
Chile: prevención, respuesta temprana y participación comunitaria
Uno de los principales componentes del modelo chileno es la inversión destinada a la prevención y atención de incendios forestales.
En octubre del año pasado, el Gobierno de Chile anunció un presupuesto de 160.803 millones de pesos chilenos para enfrentar la temporada de incendios. De acuerdo con la información publicada por el medio, los recursos permitieron aumentar en 27% las brigadas de combate y prevención, incorporar 15 aeronaves adicionales, incrementar en 48% el personal bomberil a nivel nacional y aumentar en 40% los recursos destinados a prevención.
La estrategia chilena también incorpora herramientas tecnológicas para identificar las condiciones que pueden favorecer la aparición y propagación del fuego.
El país cuenta con un “Sistema Tecnológico Integral de Prevención y Combate de Incendios Forestales”, que permite identificar los territorios con mayor probabilidad de propagación y responder de manera temprana.
Dentro de este sistema están el “Botón Rojo” y el “Golpe Único”.

¿Cómo funciona el ‘Botón Rojo’?
El “Botón Rojo” analiza variables como la temperatura, la velocidad del viento, la humedad y el combustible fino muerto presente en las zonas forestales.
A partir de estos datos establece la probabilidad de ignición. Cuando esta supera el 70% y la velocidad del viento es superior a 20 kilómetros por hora, se realizan patrullajes en el área y se puede suspender el uso de maquinaria agrícola.
La herramienta permite así identificar condiciones de riesgo antes de que se produzca un incendio o cuando todavía existe la posibilidad de actuar sobre factores que pueden favorecer su aparición.
El ‘Golpe Único’ concentra recursos desde el primer foco
El segundo mecanismo es el “Golpe Único”, creado en 2017 después de los incendios forestales que afectaron la zona central y sur de Chile.
Este protocolo establece el despliegue de la mayor cantidad de recursos posibles desde que se detecta un foco, incluso cuando el área afectada es inferior a una hectárea.
El mecanismo parte de una respuesta inmediata ante los primeros indicios de un incendio, sin esperar a que este alcance una superficie mayor.
Una red comunitaria para reportar incendios
El modelo chileno también incorpora directamente a las comunidades mediante la Red de Prevención Comunitaria (RPC).
En 2025, la iniciativa reunía a más de 3.520 vecinos capacitados en ocho regiones y contaba con 494 comités. Sus actividades incluyen recuperación de espacios, simulacros, cursos y capacitaciones.
Uno de los recursos utilizados por los habitantes es Rawli, un bot que funciona a través de WhatsApp y permite reportar posibles incendios.
Para realizar el reporte, los vecinos deben escribir #IF y adjuntar fotografías, videos, ubicación y textos sobre la emergencia. La información es posteriormente enviada a 12 centrales de la red, donde se verifica y se coordinan los recursos necesarios.
Según las cifras de la Red de Prevención Comunitaria citadas por El Tiempo, 53% de las medidas contra incendios son implementadas por los vecinos, mientras que 2.696 personas participan mediante Rawli.
Cristián Contreras, jefe de Gestión de la Red de Prevención Comunitaria, explicó a Curanilahue Televisión que la utilización del sistema aumentó con el tiempo debido a que las comunidades identificaron su rapidez y facilidad para reportar emergencias.
A estas herramientas se suman Waze Forestal, que permite establecer rutas para atender incendios y utiliza información de cámaras térmicas, y Tero, una aplicación desarrollada para emitir alarmas.
El esquema también contempla acciones como el mantenimiento de zonas cortafuegos y la eliminación de material combustible en los bosques.

Estados Unidos: tecnología, capacidad aérea y protección de comunidades
El modelo estadounidense se caracteriza por una combinación de inversión permanente, tecnología, capacidad aérea y medidas para reducir la vulnerabilidad de las comunidades.
El Servicio Forestal de Estados Unidos y el Departamento del Interior destinan recursos a la prevención, investigación y reducción de riesgos relacionados con los incendios forestales.
Uno de los principales ejemplos se encuentra en California, donde los incendios forestales han provocado algunas de las mayores emergencias de este tipo en Estados Unidos.
Según la información suministrada, California destina aproximadamente 3.800 millones de dólares al año para combatir y prevenir incendios. El Departamento Forestal y de Protección contra Incendios (CAL FIRE) trabaja durante todo el año en la atención de emergencias.
‘Zona Zero’: protección alrededor de las viviendas
Dentro de las medidas aplicadas en California se encuentran normas dirigidas a las viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo.
La denominada “Zona Zero” establece que debe mantenerse despejada la vegetación dentro de los primeros 1,5 metros alrededor de las viviendas.
La medida hace parte de las disposiciones destinadas a reducir las condiciones que pueden favorecer la afectación de las construcciones cuando se presenta un incendio forestal.
El modelo estadounidense también cuenta con Firewise USA, un programa que reúne a más de 3.000 comunidades reconocidas en el país.
La iniciativa promueve la participación de los habitantes en la reducción de riesgos y en la preparación frente a incendios forestales.
ALERTCalifornia utiliza cámaras e inteligencia artificial
La tecnología constituye otro de los componentes del sistema estadounidense.
El proyecto ALERTCalifornia integra más de 1.200 cámaras de alta definición y utiliza algoritmos de inteligencia artificial capaces de identificar humo en cuestión de minutos.
Cuando se detectan señales de un posible incendio, el sistema puede enviar alertas a los organismos encargados de atender las emergencias.
El Servicio Forestal de Estados Unidos también utiliza modelos de inteligencia artificial alimentados con décadas de información meteorológica. Estos modelos son empleados para predecir zonas de riesgo, optimizar el despliegue de recursos y apoyar la toma de decisiones antes, durante y después de las emergencias.

Una flota aérea especializada
La capacidad aérea es otro de los elementos que diferencia el modelo estadounidense.
Entre las aeronaves utilizadas para combatir grandes incendios se encuentran los DC-10 Very Large Air Tanker (VLAT), capaces de descargar hasta 9.400 galones de retardante en una sola operación.
A esta flota se suman los C-130 Hércules equipados con el sistema MAFFS, aviones cisterna medianos como los BAe-146, MD-87 y RJ85, y los CL-415 Super Scooper, aeronaves anfibias diseñadas para cargar agua directamente desde lagos y embalses.