
La rebancarización para enfrentar el fenómeno de los créditos informales conocidos como “gota a gota” volvió a ser centro de discusión en Colombia con la meta que planteó el presidente de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), Jonathan Malagón, de quitarle usuarios al préstamo ilegal mediante una expansión del crédito formal. Su propuesta apunta a elevar hasta el 75% la proporción de adultos con acceso a financiamiento formal.
Malagón propuso una estrategia público-privada para reincorporar a cinco millones de adultos al crédito formal, crear una comisión de rebancarización en el próximo Plan Nacional de Desarrollo (PND), consolidar garantías estatales para segundas oportunidades y cambiar el cálculo de la tasa de usura. El planteamiento parte de que 20,3 millones de adultos ya tienen al menos un producto de crédito formal, cifra que equivale al 51,6% de esa población.
Durante la clausura de la 60ª Convención Bancaria, Malagón afirmó que “el reto del país y del sistema financiero pasa por llevar de 20 millones a 30 millones el número de adultos con al menos un crédito. Eso supone incorporar a diez millones de colombianos al sistema de crédito formal”.

Puntualizó que la mitad de esa meta podría alcanzarse en poco tiempo con acciones conjuntas de rebancarización. “Creemos que podemos rebancarizar a cinco millones de adultos. Esto tiene que ser un propósito nacional. Avanzar en esta meta es, en últimas, arrancarle clientes al gota a gota y devolverles una oportunidad en la banca formal”, afirmó Jonathan Malagón.
Propuestas para sacar usuarios del gota a gota
Para avanzar, Malagón planteó:
- Crear en el próximo Plan Nacional de Desarrollo una comisión por rebancarización. La idea, según expuso, es incentivar y hacer viables esos desembolsos.
- Consolidar las garantías estatales existentes en una sola línea dirigida a personas que necesitan una segunda oportunidad para volver a acceder al crédito formal. Ese punto se enfoca en quienes han quedado por fuera del sistema, entre otros factores, por reportes negativos.
- Revisar la metodología de la tasa de usura. Según dijo, el cálculo actual termina cerrando la puerta del crédito formal a una porción importante de adultos colombianos. Su propuesta en ese campo pasa por modificar el Decreto 2555 de 2010 para separar las modalidades de crédito comercial y de consumo.
- Que el cálculo use exclusivamente tasas de mercado y deje por fuera las tasas de redescuento, que reducen de forma artificial el límite.

Cifras del crédito informal y su impacto
La discusión ocurre en un país donde cerca de uno de cada cinco adultos acude a préstamos informales o gota a gota. Los cálculos del Centro de Pensamiento Económico Anif y Colombia Fintech sitúan las tasas anuales de esas deudas en 382,2% para los hogares y hasta 666,5% para las empresas.
En la práctica, el interés mensual suele ubicarse entre 20% y 25% o incluso más. El costo anual puede superar el 300% y llegar hasta siete veces las tasas de los microcréditos formales. Por suouesto, el impacto también aparece en el valor final de las deudas. Los cobros pueden multiplicar el monto inicial por más de diez veces para personas y hasta 22 veces para empresas frente al tope de usura formal.
A ese cuadro se suman millones de micronegocios sin acceso a la banca tradicional que terminan en esa red informal por rapidez e inmediatez. En Bogotá, además, los casos de extorsión vinculados a redes de usura e ilegalidad han subido más de 40% en periodos recientes.
Abelardo de la Espriella vincula el “gota a gota” con la inseguridad
El tema también apareció en Barranquilla durante un consejo de seguridad del domingo 23 de agosto encabezado por el presidente Abelardo De la Espriella con alcaldes de los municipios del área metropolitana. La reunión se hizo en medio del aumento de homicidios, extorsión, sicariato y tráfico de drogas. Durante la intervención que hizo, el jefe de Estado incluyó el gota a gota o pagadiario dentro de ese mapa criminal.
Allí aludió a personas vulnerables que acuden a esos préstamos porque no pueden obtener crédito bancario formal ante algún reporte negativo.

Su diagnóstico fue categórico y prometió actuar contra esa práctica. “El gota a gota es una nueva forma de esclavitud y tenemos que combatirlo como corresponde, porque si hay algo que genera violencia es la injusticia y que tiene a 12 millones de compatriotas, de los cuales el 30 el 35 % está en el Caribe colombiano”, manifestó. Luego amplió su planteamiento sobre seguridad y finanzas criminales.
“Vamos a hacer una vacuna de seguridad disruptiva un cuerpo de fiscales, un cuerpo de jueces, un cuerpo élite de las distintas personas porque esta pandemia de inseguridad no la vamos a combatir con las recetas que han funcionado antes (…) aquí tenemos que dejar de tratar a estos bandidos de una manera diferente. Hay que tratarlos a todos bajo una sola denominación, que es la de grupos terroristas. La mirada criminal que tenemos en Colombia, cuya base es el narcotráfico, y luego viene la minería ilegal, la extorsión, el contrabando, todo eso está perfectamente conectado”, sentenció.
“Nosotros podemos hacer de Barranquilla el laboratorio de la seguridad y la convivencia ciudadana”, afirmó.