La fortaleza de Akershus y el rey Harald V (MONTAJE INFOBAE).

Trece días después de su fallecimiento, el rey Harald V de Noruega recibirá este miércoles, 9 de septiembre, sepultura en uno de los lugares con mayor carga histórica y sentimental para la familia real noruega. Sus restos mortales serán trasladados hasta la fortaleza de Akershus, en pleno corazón de Oslo, donde descansan ya algunos de sus antepasados y familiares más cercanos.

El entierro pondrá así el broche a los actos de despedida del monarca, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años. Tras la misa en la Catedral de Oslo, el féretro recorrerá en cortejo el poco más de un kilómetro que separa el templo de la fortaleza. Una vez allí tendrá lugar una ceremonia privada en el Mausoleo Real, reservado para los miembros de la Casa Real.

El cuerpo de Harald será depositado en la cripta únicamente en presencia de sus familiares más directos. Mientras tanto, desde el patio de Akershus se efectuará una salva de 21 cañonazos en su honor. Será también el momento en el que las banderas, que han permanecido a media asta durante el periodo de luto, vuelvan a ondear a toda altura.

Una vista del Castillo y Fortaleza de Akershus (Akershus festning), Oslo, 26 de agosto de 2026 Noruega, (Foto de Oscar González/Sipa USA)

Siete siglos de historia tras sus murallas

La elección de Akershus no es casual. La fortaleza, conocida en noruego como Akershus festning, lleva más de siete siglos vinculada a la historia de Noruega. Su construcción comenzó alrededor de 1290, durante el reinado de Haakon V, quien convirtió el recinto en residencia real después de que Oslo sustituyera a Bergen como capital.

Con el paso de los siglos, el complejo fue mucho más que una residencia de la Corona. Sus murallas y bastiones desempeñaron una importante función defensiva y el antiguo castillo medieval terminó transformándose en un palacio de inspiración renacentista. Durante la ocupación alemana de Noruega, además, tuvo uno de sus capítulos más sombríos al convertirse en escenario de represión.

Akershus continúa teniendo presencia militar en la actualidad, aunque una parte importante del conjunto puede visitarse. Y es precisamente entre sus históricos muros donde se encuentra el espacio que ahora acogerá para siempre a Harald.

El rey Harald de Noruega en el castillo de Akershus, durante el segundo día de la visita de Estado de tres días a Noruega. (PPE/Sipa USA)

El Mausoleo Real, el panteón de reyes noruegos

El Mausoleo Real se encuentra bajo la iglesia de la fortaleza y tiene el aspecto de una pequeña capilla funeraria. Su diseño fue obra del arquitecto noruego Arnstein Arneberg, uno de los nombres más destacados de la arquitectura del país durante el siglo XX.

La historia de este espacio se remonta a finales de la década de 1930, cuando comenzó a plantearse como lugar de enterramiento de la familia real. El proyecto quedó condicionado por la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana, pero finalmente fue terminado en 1948 e inaugurado al año siguiente.

Desde entonces se ha convertido en el lugar de descanso de algunos de los soberanos más importantes de la Noruega contemporánea. Allí se encuentran Haakon VII y la reina Maud, primeros monarcas de la Noruega independiente del siglo XX, así como Olav V y la princesa heredera Märtha, padres de Harald.

El último entierro real celebrado en este lugar fue precisamente el de Olav V, en 1991. Treinta y cinco años después, su hijo ocupará un nuevo espacio dentro del mismo mausoleo.

Harald y Sonia descansarán juntos

Una de las particularidades del nuevo sepulcro será que Harald no estará solo. El monarca y su esposa, la reina Sonia, compartirán un sarcófago doble, siguiendo el deseo de que ambos permanezcan juntos también después de la muerte.

El diseño ha sido realizado por el prestigioso estudio noruego Snøhetta, en colaboración con la Casa Real. El proyecto, financiado con más de 20 millones de coronas noruegas, generó cierta controversia por su elevado coste y se mantuvo en secreto hasta ahora.

El propio Harald llegó a bromear sobre su futuro alojamiento durante uno de sus actos públicos. Con su habitual sentido del humor, aseguró que esperaba que estuviera «bien acolchado» porque allí pasarían bastante tiempo.