
El balance de muertos a causa de las devastadoras inundaciones registradas la semana pasada en el norte de Nepal, en una zona fronteriza con China, ha superado ya el umbral de los 1.200 muertos, según las autoridades nepalíes, que sitúan cerca de los 5.000 los desaparecidos.
La Policía de Nepal ha señalado en un comunicado publicado a través de redes sociales que hasta la fecha se han recuperado 1.222 cuerpos, la mayoría de ellos en Chitwan, Nawalparasi Este y Nawalparasi Oeste. Así, ha matizado que del total de fallecidos, 406 son hombres, 236 mujeres, 83 niñas y 38 niños, si bien hay decenas de personas sin identificar.
El texto apunta a que en total ya son 4.875 las personas que se encuentran en paradero desconocido, 4.274 de ellas nepalíes, además de 601 extranjeros, mientras que la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA, por sus siglas en inglés) ha resaltado que los equipos de emergencia han rescatado por el momento a 11.993 personas, incluidos 273 extranjeros que han sido evacuados por vía aérea.
En este sentido, ha detallado que cerca de 300 personas han resultado heridas en el desastre, 182 de las cuales ya han recibido el alta. Asimismo, ha destacado que más de 21.300 agentes, entre ellos más de 7.900 policías y 9.200 militares, están desplegados para apoyar las labores de búsqueda y rescate, así como la entrega de ayuda de primera necesidad a los damnificados.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, ha declarado que el Gobierno no tiene más remedio que "afrontar la devastación causada por las inundaciones con valentía y determinación" en una nueva comparecencia ante el Parlamento, donde ha ofrecido información sobre los últimos avances en el marco de las operaciones de búsqueda y rescate.
Shah ha afirmado que las inundaciones "no son solo una tragedia para los tres distritos más afectados del país, sino una calamidad nacional". "Este no es solo el sufrimiento de Rasuwa, Nuwakot y Dhading. Es un golpe compartido para todo el país", ha señalado, antes de añadir que el Gobierno ha aceptado brindar "tranquilidad" en lugar de "dejarse abrumar por el dolor".
"En este momento de crisis, hemos aceptado la realidad de que el liderazgo del país debe brindar valentía, apoyo y tranquilidad, no lágrimas", ha aclarado. "No tenemos otra alternativa que luchar con determinación; estamos luchando", ha apuntado el mandatario, que ha explicado que el Gobierno comenzó a movilizarse justo después de recibir las primeras informaciones tras el desastre.
Shah declaró que el gobierno comenzó a movilizar su respuesta tras recibir los primeros informes del desastre. "Se informó y desplegó a las agencias de seguridad, mientras que las autoridades locales advirtieron a los residentes y les pidieron que se trasladaran a zonas más seguras. Posteriormente, se alertó a las personas que vivían a lo largo de las riberas de los ríos mediante mensajes de texto ante el aumento de la amenaza de inundación", ha argumentado.
Además, ha indicado que el Gabinete ordenó a las autoridades "acelerar las operaciones de búsqueda, rescate y socorro en las zonas afectadas" y declaró los municipios afectados como "zonas de crisis". "También ha aprobado asistencia financiera para las familias de los fallecidos", ha afirmado.
También autorizó el uso de helicópteros para evacuar a las personas heridas y aisladas, proporcionar atención médica gratuita a los heridos y organizar el suministro de alimentos y alojamiento para las personas desplazadas por las inundaciones.
El primer ministro ha destacado a su vez que el Gobierno también comenzó a coordinarse con las autoridades provinciales y locales para restablecer el suministro eléctrico, las vías de transporte y el agua en las zonas aisladas o dañadas por el desastre lo antes posible.
MUERTOS EN CHINA
A las cifras ofrecidas por el Gobierno nepalí se suman al menos 21 muertos y alrededor de 550 desaparecidos en territorio chino --entre ellos 261 ciudadanos extranjeros--, tal y como han señalado las autoridades del gigante asiático, así como tres cadáveres recuperados en India.
Por su parte, el portavoz de la Secretaría General de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, ha asegurado en rueda de prensa que la respuesta a la riada "está entrando en una nueva fase". "Las autoridades están intensificando los esfuerzos de ayuda y las operaciones de recuperación", ha dicho.
"Para miles de familias afectadas, la prioridad ahora es recibir asistencia humanitaria, recuperar e identificar los restos de sus seres queridos, localizar a familiares desaparecidos, reunir a los niños separados y facilitar el acceso a apoyo psicosocial", ha explicado Dujarric, quien ha cifrado en cerca de 3.500 los desplazados por la catástrofe.
En este sentido, ha explicado que estas personas "viven en 27 centros de desplazamiento en los distritos más afectados, los de Nuwakot y Rasuwa, muchos de ellos en escuelas, lo que tiene un efecto de alteración de la educación a los niños", al tiempo que ha pedido a los socios que continúen apoyando los esfuerzos de las autoridades nepalíes.
"Nuestros colegas humanitarios nos informan que el principal desafío en este momento es el acceso. Más de 40 puentes han sido destruidos y tramos de la carretera principal permanecen bloqueados. Las comunidades más remotas siguen dependiendo de los vuelos de helicópteros del Ejército para recibir suministros", ha apuntado, antes de alertar del "creciente riesgo" para la salud del "hacinamiento en los refugios, el agua contaminada y los daños en los centros de salud", en plena temporada de monzones.
MENORES DESPLAZADOS
En este contexto, la organización no gubernamental World Vision ha reclamado durante la jornada "medidas reforzadas" para apoyar a los niños desplazados por la catástrofe y lograr su reunificación con sus familias, al tiempo que ha puntualizado que ya está movilizando equipos de emergencia, suministros y servicios de protección para llegar a las personas aisladas y vulnerables en los dos distritos más afectados, Nuwakot y Rasuwa.
"En el caos abrumador que sigue a un desastre de esta magnitud, la búsqueda de familiares debe ser rigurosa y sistemática. Familiares y cuidadores llegan a los centros de acogida deseosos de reunirse con los niños y niñas, pero sin sistemas de verificación inmediatos, corremos el riesgo de que niños vulnerables queden desamparados por las deficiencias administrativas", ha explicado la coordinadora de Protección Urbana de World Vision en Nepal, Anju Bhattarai.
"La entrega de cada niño y niña debe seguir protocolos formales de gestión de casos para garantizar su seguridad y bienestar", ha manifestado, quien ha remarcado que "ningún niño ni niña debería sobrevivir a un desastre solo para desaparecer después".
Así, ha explicado que "sin una verificación y protección adecuadas, un niño que ha sobrevivido a las inundaciones podría separarse de nuevo, ser víctima de trata, explotado o simplemente desaparecer del sistema". "Toda reunificación debe priorizar la seguridad de la infancia, por lo que es urgente restablecer y fortalecer los sistemas locales de protección infantil", ha argüido.


