Seis días después de las repentinas riadas y gigantesca avalancha en Nepal, las autoriades locales confirman más de 900 personas muertas, cifra que puede continuar en ascenso a medida que avanzan las labores de recuperación de cuerpos. En paralelo, más de 4.000 ciudadanos permanecen desaparecidos, incluidos al menos 590 extranjeros de 39 países, según indicó el Ministerio de Asuntos Exteriores nepalí.