
La baja de impuestos constituyó uno de los ejes de la política económica del Gobierno desde el inicio de la gestión. El Ejecutivo eliminó el impuesto PAIS, redujo derechos de exportación e importación, avanzó con cambios en Bienes Personales e Impuestos Internos y tomó otras medidas que disminuyeron recursos tributarios. El mensaje que acompañó al Presupuesto 2027 estimó el alcance de esas decisiones en cerca de 3 puntos del PBI.
La pregunta que aparece hacia el próximo año es cuánto margen queda para profundizar ese proceso. Los números del Presupuesto 2027 muestran una combinación particular: el proyecto mantiene el equilibrio fiscal como condición central, contempla el efecto de reducciones tributarias ya decididas y, al mismo tiempo, proyecta que la recaudación crecerá por encima de la economía y elevará la presión tributaria efectiva.
El Presupuesto consolidado del Sector Público Nacional prevé para 2027 un superávit primario de $18,44 billones, equivalente a 1,3% del PBI. Después del pago de intereses, el resultado financiero positivo se reduce a $3,3 billones, equivalentes a 0,2% del PBI.
Cualquier disminución adicional de recursos puede convivir con el equilibrio fiscal si se compensa, por ejemplo, con menores gastos o mayores ingresos por otras vías
Ese último número resulta relevante para la discusión sobre nuevas rebajas impositivas, aunque no representa de manera automática el monto disponible para reducir impuestos. Cualquier disminución adicional de recursos puede convivir con el equilibrio fiscal si se compensa, por ejemplo, con menores gastos o mayores ingresos por otras vías.
Presión tributaria que sube
Al mismo tiempo, el Gobierno proyecta que la recaudación de impuestos nacionales y recursos de la Seguridad Social aumentará 27,9% respecto de 2026. Como resultado, la presión tributaria efectiva pasará de 21,06% del PBI en 2026 a 21,70% en 2027, un incremento de 0,64 puntos porcentuales.
El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) analizó esas cifras y aclaró que no realizó proyecciones propias ni modificó los supuestos macroeconómicos del proyecto: calculó los niveles de presión tributaria implícitos en los números incluidos en el Presupuesto.

La mayor suba provendría de Ganancias, cuya presión aumentaría 0,24 puntos porcentuales (pp) del PBI, seguida por el IVA, con 0,23 pp, y Combustibles, con 0,19 pp. Los derechos de exportación aportarían otros 0,10 pp; los derechos de importación y la Tasa de Estadística, 0,08 pp; Créditos y Débitos, 0,03 pp; y Monotributo, 0,01 pp del PBI.
En sentido contrario, los recursos de la Seguridad Social perderían 0,19 pp del PBI, Bienes Personales 0,03 pp e Impuestos Internos 0,01 pp. El resultado agregado llevaría la presión tributaria nacional al mencionado 21,7% del PBI.
Ese aumento no significa necesariamente que suban las alícuotas. La presión tributaria efectiva mide cuánto recauda el Estado en relación con el PBI. Por eso puede aumentar incluso en un escenario con reducciones de determinados impuestos si, por ejemplo, crecen las bases imponibles, la actividad, el consumo, las importaciones o los salarios.
Entre 2024 y 2026 las medidas que redujeron la recaudación acumularon un costo de 4,5% del PBI, mientras que aquellas que incrementaron los ingresos tributarios aportaron 1,5% del PBI (Argañaraz)
El escenario macroeconómico oficial resulta clave en ese punto. El Presupuesto contempla un crecimiento real del PBI de 4% durante 2027, junto con una expansión de 3,4% del consumo privado y de 9,2% de la inversión.
Cuánto costaron las bajas de impuestos y cómo impactarán en 2027
Un informe elaborado por el analista económico Nadin Argañaraz, del Iaraf, permite dimensionar el impacto fiscal de las modificaciones tributarias realizadas desde 2024. Según sus cálculos, entre 2024 y 2026 las medidas que redujeron la recaudación acumularon un costo cercano a 4,5% del PBI, mientras que aquellas que incrementaron los ingresos tributarios aportaron alrededor de 1,5% del producto.

El resultado de ambas fuerzas arrojó una pérdida neta de recaudación de aproximadamente 3% del PBI durante los primeros tres años de gestión. Entre las medidas que redujeron los ingresos, la eliminación del impuesto PAIS explicó 43% del total; los derechos de exportación, 19%; Bienes Personales, 18%; y el IVA, 11 por ciento.
Las decisiones ya tomadas seguirán afectando las cuentas públicas el próximo año. Según las proyecciones de Argañaraz, el efecto neto anual de los principales cambios tributarios alcanzará en 2027 una pérdida de recaudación equivalente a 1,77% del PBI, unos 0,16 puntos porcentuales más que durante 2026.
Esto no significa que el Gobierno vaya a anunciar nuevas bajas por 1,77% del PBI. La estimación mide el efecto que tendrán durante todo el año las modificaciones tributarias ya implementadas.
De allí en adelante, Argañaraz dijo a Infobae, que las nuevas reducciones dependerán del margen adicional que pueda generar el Gobierno. “Seguramente, en la medida que tenga un margen adicional, quizás empiece con algo del Impuesto al Cheque.
También el director de Iaraf puso el foco en el crecimiento económico utilizado para elaborar las estimaciones de ingresos. Mientras el Presupuesto proyecta una expansión de 4% del PBI, Argañaraz recordó que el REM ubicó esa previsión en 3 por ciento.
El límite que marca el resultado fiscal
Para Martín Kalos, director de la consultora Epyca, otra de las claves para determinar cuánto espacio adicional puede surgir en 2027 se encuentra en los supuestos nominales del Presupuesto.
No hay espacio en este Presupuesto para bajar de manera significativa impuestos (Kalos)
El proyecto prevé una inflación interanual de 18% en diciembre de 2027. Kalos consideró que se trata de un escenario más factible que el utilizado en otros presupuestos, en los que la inflación terminó muy por encima de la pauta inicial.
Esa diferencia importa para las cuentas públicas. Cuando los precios aumentan mucho más de lo presupuestado, la recaudación nominal también puede superar las estimaciones originales. Aunque los gastos sufren el efecto de la inflación, el Gobierno puede administrar determinadas partidas y obtener una mayor discrecionalidad sobre los recursos.
Kalos sostuvo que ese colchón resulta menos evidente para 2027 si la inflación se acerca al escenario previsto oficialmente. Bajo esas condiciones, consideró reducido el espacio para una disminución adicional de ingresos de gran magnitud.
“Salvo que el Gobierno sacrifique el superávit fiscal o se le acelere la inflación, dos escenarios que no son el escenario base, no hay espacio en este Presupuesto para bajar de manera significativa impuestos”, afirmó Kalos.
De todos modos, diferenció las rebajas de gran impacto recaudatorio de modificaciones más pequeñas. “En el margen algún impuesto chico se puede bajar y hay mucho espacio para simplificar el sistema tributario, pero no para eliminar grandes montos recaudados”, agregó.
Para Lorenzo Sigaut Gravina, economista de la consultora Equilibra, las reducciones impositivas que tendrán impacto en 2027 provienen principalmente de decisiones que ya se tomaron. Mencionó la baja gradual de derechos de exportación y, especialmente, el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que comenzará a detraer recursos que anteriormente se destinaban a la Anses. “Después no hay mucho más”, señaló respecto de nuevas rebajas contempladas para el próximo año. También mencionó el impuesto a los combustibles, cuya actualización, según explicó, dependerá de las decisiones que tome el Gobierno.
Actividad complicada
Sigaut Gravina puso el principal interrogante sobre la proyección de crecimiento económico de 4% para 2027 que utiliza el Presupuesto y que sostiene parte de la mejora esperada de los ingresos. Equilibra proyecta para el próximo año una expansión inferior al 2,5%, que incluso podría ubicarse en torno del 2%. El economista señaló además que, fuera de sectores como energía y agroindustria, observa una actividad más complicada, junto con un aumento de la informalidad y una caída gradual del empleo formal. En ese escenario, consideró probable que los ingresos del Sector Público Nacional caigan en términos del PBI, en lugar de seguir la trayectoria prevista en el proyecto.
En ese marco, sostuvo que el Gobierno recurrió a medidas administrativas destinadas a sostener la recaudación, más que a aumentos de alícuotas. Mencionó entre ellas cambios que afectan el uso del impuesto al cheque por parte de las pymes y los embargos de cuentas ante incumplimientos tributarios. “Cuanto más pierden de recaudación, más tienen que aumentar los recortes de gasto”, afirmó. Por eso, Sigaut Gravina planteó que observa una diferencia importante entre el escenario de ingresos presentado en el Presupuesto y la dinámica que espera para la economía y la recaudación durante 2027.
Marco Fiscal de Mediano Plazo
El Marco Fiscal de Mediano Plazo proyecta una mayor holgura financiera después de 2027. Los ingresos tributarios del Sector Público Nacional se mantendrían en torno de 14,4% del PBI entre 2027 y 2029, mientras que el gasto primario bajaría de 14,2% a 14% y luego a 13,8% del producto.
Bajo ese escenario, el resultado financiero previsto pasaría de 0,2% del PBI en 2027 a 0,7% en 2028 y 0,8% en 2029. Las proyecciones suponen un crecimiento económico de 4% anual durante esos tres años y contemplan la reducción gradual de algunas partidas de gasto, entre ellas los subsidios económicos.




