
Al menos tres menores de edad figuran entre las víctimas mortales del más reciente bombardeo ordenado por el Gobierno de Abelardo de la Espriella en el departamento del Guaviare, dirigido contra disidencias de las Farc bajo el mando de alias Calarcá.
La información, confirmada a El Tiempo por fuentes del Instituto Nacional de Medicina Legal, añade un elemento de controversia al operativo militar ejecutado en la madrugada del jueves 27 de agosto en zona rural de El Retorno.
Identificación de las víctimas y situación forense
Tras la operación aérea, las autoridades trasladaron diez cuerpos a laboratorios forenses en Florencia y Villavicencio. Los equipos de Medicina Legal lograron identificar a nueve de ellos, entre los que figuran tres menores de edad, cuatro mujeres y cinco hombres. El décimo cuerpo permanece sin identificar debido a su estado tras el bombardeo.

De acuerdo con el reporte de El Tiempo, por el momento no hay confirmación oficial sobre la identidad de alias Urías Perdomo, cabecilla de confianza de alias Calarcá, que fue inicialmente mencionado por inteligencia como posible baja en la operación.
Las autoridades forenses no descartan que el cuerpo no identificado corresponda a Juan Antonio Agudelo Salazar, por el que el Ministerio de Defensa ofrecía $400 millones. La decisión de trasladar ese cadáver a Bogotá para análisis adicionales dependerá de los avances en el proceso de identificación.
Detalles de la Operación Amón
La Operación Amón, como fue denominada la acción militar, constituye el segundo bombardeo autorizado por el presidente Abelardo de la Espriella en los primeros 20 días de su mandato.
Las Fuerzas Militares de Colombia desplegaron once aeronaves de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) —cinco Kfir y seis Super Tucano— para atacar dos estructuras de las disidencias en Guaviare. El operativo, presentado por el Gobierno como un golpe estratégico contra el Bloque Jorge Suárez Briceño, facción bajo el mando de “Calarcá”, dejó además la incautación de 11 fusiles, cinco ametralladoras y material de intendencia.

Inicialmente, el balance oficial reportaba ocho muertos, dos capturados y cuatro heridos. El presidente De la Espriella publicó en su cuenta de X que “Colombia debe saber que estamos pasando a la ofensiva. Los grandes cabecillas y sus estructuras criminales no tendrán escondite ni santuario en ninguna parte del territorio nacional”. Posteriormente, la cifra de fallecidos ascendió a medida que avanzaban los procedimientos de recuperación de cuerpos.
Polémica por la muerte de menores y antecedentes en la región
La información sobre la posible muerte de menores en el bombardeo generó debate público y reacciones entre organizaciones sociales y políticas. El Tiempo fue el primer medio en revelar que al menos tres de las víctimas serían menores de edad; no obstante, la información no ha sido confirmado de manera independiente por las autoridades hasta el momento.
El departamento de Guaviare ha sido escenario de recientes operaciones militares en las que se ha denunciado la presencia de menores reclutados por grupos armados ilegales. En junio de 2026, otra operación contra estructuras de alias Iván Mordisco resultó en la muerte de tres integrantes y la recuperación de varios menores.
Implicaciones y postura oficial

El sector Defensa prepara un pronunciamiento sobre el operativo realizado en Guaviare, mientras continúan los trabajos de identificación de las víctimas en laboratorios forenses.
La estrategia de seguridad del Gobierno de De la Espriella contempla la realización de 15 bombardeos en los primeros 100 días de mandato, con el objetivo de debilitar las estructuras armadas ilegales a través de operaciones aéreas y ofensivas terrestres.
Durante la incursión, un helicóptero del Ejército Nacional fue impactado cuando realizaba el desembarco de tropas, sin reportarse bajas adicionales entre las fuerzas estatales. Las tropas permanecen desplegadas en la zona de El Retorno, consolidando el terreno e iniciando labores judiciales. El material incautado se encuentra bajo análisis de los organismos de inteligencia para reconstruir la estructura y operaciones del grupo armado atacado.