La revista británica prevé que la entrega del paquete económico, con fecha límite del 8 de septiembre, ocurre en medio de alertas de calificadoras y mayores costos de financiamiento para el país. REUTERS/Daniel Becerril

Cuando el gobierno de Claudia Sheinbaum presente su presupuesto para 2027 —fecha límite marcada para el 8 de septiembre—, lo hará bajo la lupa de los mercados financieros internacionales. De acuerdo con un análisis publicado por The Economist, la confianza de los inversionistas en la política económica mexicana continúa erosionándose.

Calificadoras encienden alertas

Según la publicación británica, en mayo la agencia Moody’s bajó la calificación de la deuda soberana mexicana a un escalón por encima del grado de “chatarra” (junk). S&P Global, por su parte, advirtió que podría tomar una medida similar próximamente, mientras que Fitch ya califica los bonos mexicanos apenas dentro del grado de inversión.

The Economist detalla que México está pagando de más para financiarse: los rendimientos de sus bonos a diez años en dólares se ubican en 6.4%, por encima de países con calificación de chatarra como Guatemala. En pesos, el gobierno paga 9.3% a diez años, cifra que ha subido desde el mínimo de dos años de 8.5% registrado en octubre pasado.

Al respecto, Renzo Merino, de Moody’s, señaló a la revista: “la credibilidad presupuestaria es clave”.

El reporte sostiene que el país enfrenta rendimientos superiores a los de algunas naciones con grado especulativo, mientras en moneda local la tasa a una década llega a 9.3%, tras tocar 8.5% en octubre

Un déficit que no baja lo suficiente

México había construido esa credibilidad durante décadas, indica el reporte. Sin embargo, en 2024, cuando Sheinbaum asumió el relevo de Andrés Manuel López Obrador, el déficit fiscal alcanzó 5.7% del PIB, el nivel más alto en casi 40 años, y desde entonces se ha mantenido alrededor del 5%.

De acuerdo con The Economist, la mandataria proyecta que el déficit baje a 4.1% el próximo año, aunque la cifra seguiría considerándose elevada. Con un crecimiento económico cercano al 1%, la deuda pública pasó de 52% del PIB en 2019 a 63% actualmente. Tres cuartas partes del presupuesto se destinan a pensiones, transferencias sociales y pago de deuda.

Pemex, un peso que no se alivia

El reporte subraya el papel de Pemex en las finanzas públicas: la petrolera estatal ha recibido 130,000 millones de dólares desde 2018, sin contar apoyos fuera de presupuesto. Según cálculos del think tank México Evalúa, citados por la publicación, de cada diez pesos que Pemex envió a la Secretaría de Hacienda entre enero y junio, casi ocho regresaron a la empresa.

El análisis calcula que la petrolera estatal ha recibido USD 130,000 millones desde 2018 y que, entre enero y junio, casi ocho de cada diez pesos entregados a Hacienda vuelven como apoyo a la empresa. Crédito: Edgard Garrido / Reuters

Inversión privada, en terreno débil

The Economist apunta que la inversión privada se contrajo durante 19 meses consecutivos hasta marzo, mientras que las expectativas de nearshoring derivadas de las tensiones comerciales globales no se han materializado como se esperaba. A ello se suma la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC, que el gobierno estadounidense estaría reconsiderando, así como cuestionamientos sobre el estado de derecho tras la reforma judicial que permitió la elección de jueces.

Entre el ajuste y el discurso

Según el análisis, Sheinbaum ha mostrado una postura más abierta a la inversión que su antecesor y ha planteado que Pemex sea autosuficiente financieramente para 2027. No obstante, la publicación señala que la mandataria calificó la baja de calificación de Moody’s como propia de “la era neoliberal”, y hasta el momento no ha dado señales de contemplar recortes a programas sociales antes de las elecciones intermedias de 2027, mientras que una eventual privatización de Pemex no está sobre la mesa.

¿Hacia el grado de chatarra?

The Economist estima que México evitaría, por ahora, caer al grado de chatarra, al tratarse de una economía diversificada con acceso al mercado estadounidense. Un escenario así requeriría, según el reporte, un choque mayor, como el colapso total del T-MEC. El 31 de agosto, el banco central mexicano revisó al alza su previsión de crecimiento para este año a 1.5%. Aun así, de acuerdo con la publicación, los mercados de bonos seguirán exigiendo más señales antes de moderar las tasas exigidas a México.