Brad Pitt protagoniza En el corazón de la bestia, una película de supervivencia rodada en condiciones extremas que lo tuvo sumergido en ríos helados y expuesto a temperaturas gélidas durante toda la producción. Según reveló la revista británica Empire, el filme llega a las salas de cine de Estados Unidos el 25 de septiembre de 2026, de la mano de Paramount Pictures.
Dirigida por David Ayer, el mismo realizador detrás de títulos como En la mira, Corazones de hierro y Sabotage, la producción sigue a James Belmont, un oficial de las Fuerzas Especiales del ejército interpretado por Pitt, que queda varado en la naturaleza de Alaska junto a su perro de combate retirado, Odín, tras sobrevivir al accidente de un avión. Para encontrar seguridad, ambos deben atravesar aproximadamente 93 kilómetros (58 millas) de terreno hostil.
El guion es obra de Cameron Alexander, y la película cuenta también con J.K. Simmons y Anna Lambe en el elenco. Aunque la historia transcurre en Alaska, el rodaje se realizó en Nueva Zelanda, principalmente en la Isla Sur y en locaciones de glaciares de difícil acceso, a las que el equipo debía llegar en helicóptero.
Una filmación marcada por la exposición y el desgaste físico
De acuerdo con Empire, las condiciones del rodaje fueron tan duras como las que enfrentan los personajes en pantalla. “Él se golpeó mucho por esta cosa”, declaró Ayer sobre Pitt en entrevista con el medio británico. La filmación implicó paisajes montañosos, rápidos de ríos y temperaturas extremas. “Estaba en el agua todo el tiempo. Estaba frío todo el tiempo”, describió el director.

El director reconoció que ninguno de los dos dimensionó de antemano el nivel de exposición que impondría la película: “Al meternos en esto, ninguno de los dos nos dimos cuenta de hasta qué punto íbamos a estar expuestos. No había dónde esconderse. Sencillamente no podíamos cortar e irnos a ningún otro lado”.
Pitt realizó la mayor parte del trabajo físico él mismo. Según declaró Ayer a la revista GQ, solo lo doblaron en un par de tomas, y la producción supuso un “desgaste físico enorme” para el actor.
Antecedentes del elenco y la producción
La película marca la segunda colaboración entre Ayer y Pitt, luego de Corazones de hierro (2014), el bélico en el que ambos ya exploraron lazos forjados bajo presión extrema. También reúne al director con Simmons por segunda vez, tras Tiempo para morir (2005).
Pitt participa además como productor bajo el sello de su compañía Plan B Entertainment, junto a Olivia Hamilton, Marty Bowen y el propio Ayer.
El duelo personal que Ayer volcó en la película

Pero la experiencia no fue desafiante solo en el plano físico. El propio Ayer admitió que el proyecto lo llevó a un terreno emocional profundamente personal: la historia del vínculo entre Belmont y Odin lo conectó con una pérdida propia. “Perdí a mi padre cuando era muy joven y la historia tocó un sentido muy personal del duelo”, afirmó el director al medio.
Ayer describió ese recorrido emocional del filme como un espejo de su propio proceso de elaboración del dolor. “Este viaje de amor entre estas dos criaturas, estos dos seres, se sintió como mi propio viaje de duelo”, explicó. A su juicio, la relación entre un humano y un animal otorga una libertad expresiva particular al relato.
“Hay algo universal y muy humano en eso, lo cual es irónico porque es una persona y un animal. Eso casi te da permiso para ser aún más emocional”, apuntó en sus declaraciones a Empire.