El primer ministro británico Andy Burnham se reúne con el presidente francés Emmanuel Macron durante una reunión bilateral en el número 10 de Downing Street el 3 de septiembre de 2026 en Londres, Gran Bretaña
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El primer ministro británico, Andy Burnham, y el presidente francés, Emmanuel Macron, ratificaron este jueves en Londres su respaldo militar a Ucrania durante su primer encuentro bilateral desde que el laborista asumió el cargo el pasado 20 de julio. La reunión, celebrada en Downing Street, sirvió para revisar los avances alcanzados en la reciente cumbre de la Coalición de Voluntarios en Kiev y para fijar los próximos pasos del programa de fabricación conjunta de misiles de largo alcance en territorio ucraniano.

Según un comunicado difundido por Downing Street, ambos líderes abordaron el estado del proyecto para establecer líneas de ensamblaje local en Ucrania del misil Storm Shadow/SCALP, de fabricación franco-británica, que Kiev emplea desde 2023 para atacar objetivos situados a gran distancia del frente. La producción nacional del misil, cuyo alcance supera los 250 kilómetros, forma parte del apoyo occidental a la industria de defensa ucraniana en la fase actual de la guerra.

El plan se puso en marcha semanas atrás, cuando Burnham viajó a Kiev en su primer desplazamiento internacional como jefe de Gobierno para participar en los actos por el 35.° aniversario de la independencia de Ucrania. En esa visita, el Reino Unido autorizó al fabricante europeo MBDA a desclasificar la información técnica sobre los componentes británicos del misil, un permiso indispensable dado el carácter conjunto del sistema con Francia. Francia, por su parte, ya había habilitado en julio la producción bajo licencia del SCALP-EG, con el objetivo declarado de que las líneas de montaje comiencen a operar antes de que termine 2026.

Luke Pollard, ministro británico de Preparación de Defensa e Industria, había señalado entonces que la medida reforzaría las capacidades defensivas ucranianas frente a Rusia. La decisión amplió la asistencia militar occidental, que hasta ahora se había centrado en la entrega de armamento ya fabricado y ahora avanza hacia la transferencia de capacidad productiva al propio país en guerra.

La producción local del misil Storm Shadow/SCALP en Ucrania forma parte del apoyo occidental a la industria de defensa ucraniana en la guerra con Rusia. (Jens Buttner/Pool vía REUTERS)

El anuncio no quedó sin respuesta en Moscú. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, advirtió que el Kremlin contempla represalias directas contra instalaciones y equipamiento militar británico, tanto dentro como fuera de Ucrania, y calificó la iniciativa de paso hacia una “derrota estratégica” buscada por Londres. Zajárova cuestionó además la cumbre de la Coalición de Voluntarios en Kiev, a la que acusó de preparar una ocupación encubierta del territorio ucraniano bajo la fórmula de una fuerza multinacional de garantía tras un eventual alto el fuego.

En su encuentro de este jueves, Macron subrayó en un mensaje publicado en la red social X que la defensa, la energía, el apoyo a Ucrania y la seguridad europea conforman una asociación bilateral “más importante que nunca”, y remarcó que junto a Burnham continúa el trabajo hacia una Europa “más fuerte, más soberana y más segura”. Burnham, por su parte, señaló que la colaboración con Francia en materia migratoria demuestra lo que puede lograrse “igual que lo estamos mostrando en Ucrania, en las pequeñas embarcaciones y también en el fortalecimiento de la relación entre el Reino Unido y la Unión Europea”.

La cita en Downing Street fue la primera reunión de Macron con un jefe de Gobierno europeo desde que Burnham sustituyó a Keir Starmer al frente del Ejecutivo británico, y llegó un día después de que ambos líderes, junto a los reyes Carlos III y Camila, inauguraran en el Museo Británico la exposición del Tapiz de Bayeux, prestado por Francia. Además de Ucrania, la agenda bilateral incluyó la cooperación contra la inmigración irregular en el canal de la Mancha y la situación en Oriente Próximo, donde ambos coincidieron en la necesidad de reducir la tensión en el estrecho de Ormuz.

El calendario fijado por el Reino Unido y Francia deja a las próximas semanas la tarea de traducir en hechos concretos el compromiso político: la instalación efectiva de las líneas de ensamblaje en Ucrania, con el cierre de 2026 como fecha límite autoimpuesta por ambos gobiernos para que el país pueda empezar a fabricar en su propio territorio el misil que ha marcado buena parte de su capacidad de ataque de precisión contra Rusia.