
La captura de Luis Saúl Pérez Nieto, alias Nairobi, en Bogotá (Colombia) representa un golpe relevante para desarticular por completo al Tren de Aragua y pone en primer plano su función como figura clave en la estructura criminal en el Perú, rol que anteriormente desempeñó Héctor Prieto Materano, alias Mamut.
La mañana de hoy, jueves 27 de agosto, el presidente colombiano Abelardo de la Espriella confirmó la detención de Luis Saúl Pérez Nieto en la localidad de Fontibón. De acuerdo con la infromación policial, Nairobi era identificado como uno de los principales cabecillas del Tren de Aragua en Perú, además de ser hombre de confianza de Héctor “Niño” Guerrero.
Él estaba vinculado a delitos de extorsión, tráfico internacional de armas, homicidios selectivos y narcotráfico en varios corredores de Sur y Centroamérica. Su captura fue resultado de una operación conjunta entre la Fuerza Pública colombiana y agencias internacionales, con la colaboración de la Policía peruana y otras entidades aliadas, lo que refuerza la estrategia regional para combatir organizaciones transnacionales.

El rol de Nairobi
En el contexto peruano, la figura de Nairobi se entiende a partir de la trayectoria de Héctor Prieto Materano, alias Mamut, quien fue uno de los líderes de mayor peso del Tren de Aragua en ese país.
Capturado en enero de 2023 en Lima, Mamut permanece en el penal de máxima seguridad de Challapalca, tras una etapa caracterizada por la expansión de actividades ilícitas como trata de personas, extorsión y sicariato.
Según la Policía de Perú, Prieto Materano llegó al Perú en 2022 tras salir de prisión en Brasil y fue enviado por Niño Guerrero para representar los intereses de la organización criminal venezolana. Durante su liderazgo, la banda consolidó su presencia en la denominada zona rosa de Zepita, en el Cercado de Lima, así como en otros puntos de la capital, y diversificó sus fuentes de ingresos a través de la explotación sexual y la violencia contra bandas rivales.
La caída de Mamut marcó el inicio de una fragmentación en la estructura original del Tren de Aragua en Perú. Lo que quedó fueron células o rezagos que se reconfiguraron, en algunos casos, sumando a criminales peruanos. En este escenario, Nairobi asumió la función que antes tuvo Mamut, como operador clave en el avance de la organización, aunque no existe información suficiente para afirmar que fue su sucesor inmediato.

Patrón regional
El experto en seguridad peruano Pedro Yaranga subraya que la captura de Nairobi refleja un patrón común de las megabandas transnacionales. Según explicó, “la mayoría de los altos mandos de organizaciones transnacionales caen fuera de los países donde operan, porque permanentemente cambian de territorio para coordinar la logística regional, evitar la presión policial local y asegurar rutas de escape”.
Yaranga define este fenómeno como el “efecto cucaracha”: cuando una estructura criminal como el Tren de Aragua es perseguida, sus líderes y mandos medios se desplazan a otros países para protegerse y evadir la acción de las autoridades locales.
“Cuando se prende la luz en una habitación, las cucarachas inmediatamente se esconden debajo de los muebles”, señala Yaranga al describir cómo los delincuentes buscan refugio y ganan tiempo mientras reorganizan sus actividades en otros territorios.

El especialista también destaca la importancia de la cooperación entre agencias aliadas. “Los delincuentes de este calibre necesariamente no caen en el país donde permanecen más, porque su teatro de operaciones es la región donde la banda opera completa”, apunta Yaranga.
Añade que la presión permanente y la cooperación internacional, como la de la DEA y el FBI, resultan esenciales para rastrear movimientos migratorios irregulares y comunicaciones transfronterizas que permiten identificar y detener a estos criminales.
El declive del Tren de Aragua en Perú
La muerte de Niño Guerrero en junio de 2026 precipitó el declive del Tren de Aragua original. En Perú, la organización perdió cohesión y surgieron células dispersas que continuaron disputando territorios, especialmente en Lima y zonas aledañas.
Según constató Infobae, estos rezagos de la banda buscan alianzas con criminales peruanos para mantener el control de áreas estratégicas, aunque su capacidad de operación ya no es la misma que en la etapa de auge de Mamut.
La detención de Nairobi refuerza el mensaje de las autoridades de que “Colombia no será refugio ni santuario de ningún criminal”, en palabras del presidente De la Espriella.

El destino de Mamut
El caso de alias Mamut es ejemplo de la respuesta penitenciaria en el Perú frente a líderes criminales de alto perfil. Tras su detención, fue trasladado al penal de Challapalca, donde permanece aislado y sin derecho a visitas ni salidas al patio.
En esa prisión de máxima seguridad, ubicada a miles de metros sobre el nivel del mar, también se encuentran otros integrantes del Tren de Aragua, bajo un régimen estricto impuesto por las autoridades judiciales para limitar su influencia y capacidad de comunicación.
La captura de Nairobi en Bogotá representa un avance en la cooperación internacional para combatir el crimen organizado, coinciden los expertos. La operación pone de relieve la necesidad de mantener la presión sobre estructuras criminales que operan en varios países y la importancia de la coordinación entre agencias de seguridad.