Una especialista de la UNAM explica por qué no tener pareja no equivale a un fracaso personal.
(Imagen Ilustrativa Infobae/Foto: LikedIn Carolina Armenta Hurtarte)

La psicóloga social Carolina Armenta Hurtarte, profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM, afirma que carecer de pareja no equivale a un fracaso personal. La especialista lo explica en una entrevista publicada en el Boletín UNAM-DGCS-075.

“El hecho de carecer de pareja no significa estar mal o que hemos fallado; quizá no la tengo porque no lo requiero, pero cuento con amistades y familia, es decir, otro tipo de relaciones emocionales”, sostiene.

Armenta Hurtarte plantea que la ausencia de un vínculo romántico no debe leerse como una carencia. Otros lazos afectivos, como la amistad y la familia, cumplen una función emocional equivalente para quien no busca o no necesita una relación de pareja.

Carolina Armenta Hurtarte, psicóloga, sostiene que la amistad y la familia también son vínculos emocionales válidos.  (Imagen Ilustrativa Infobae)

El apego infantil determina la forma de vincularse en la adultez

La especialista explica que los vínculos afectivos están asociados al apego desde la infancia. Cuando una niña o un niño va a la escuela por primera vez, el tipo de crianza recibido resulta determinante para enfrentar una separación prolongada.

Una cercanía excesiva con la madre o el padre genera mayor ansiedad ante esa separación, señala la académica. La confianza y la certeza de que la figura de cuidado va a regresar permiten explorar otros contextos, como la escuela y los nuevos compañeros.

La adolescencia mezcla cambios hormonales con búsqueda de identidad

Durante la adolescencia se combinan cambios hormonales con un cuerpo en desarrollo, lo que lleva a cuestionar quiénes somos y cómo construimos nuestra identidad. Esa identidad, explica Armenta Hurtarte, también se busca en una relación amorosa.

La primera atracción hacia una persona que se quiere como pareja marca el inicio de ese proceso. En el noviazgo ya se observa una estabilidad identitaria más definida, según la especialista.

La confianza básica se forma desde los primeros años de vida, a partir del vínculo con las figuras de cuidado.  (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Los primeros enamoramientos son como una explosión emocional y generalmente tienen algunos elementos del amor romántico”, explica la académica de la UNAM. Advierte, sin embargo, un problema en los contextos normativos donde ocurren esos primeros vínculos.

“La problemática de estos contextos normativos es que no permiten identificar las diversidades sexuales e identitarias”, señala.

Los cambios hormonales de la adolescencia se combinan con la búsqueda de identidad a través del primer noviazgo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La comunicación abierta define a las parejas con relaciones positivas

En quienes logran estabilidad y una relación positiva, las claves son la comunicación abierta, la escucha y las herramientas de negociación, apunta Armenta Hurtarte. No siempre las dos personas están de acuerdo en todo.

La confianza se sostiene en cuatro pilares: honestidad, fiabilidad, coherencia y constancia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es deseable mantener el respeto con base en la equidad, así como el reconocimiento emocional de la otra persona, argumenta la especialista. Estos elementos permiten sostener el vínculo pese a las diferencias inevitables en la convivencia diaria.

Beneficios de descentralizar el amor romántico

Para consolidar relaciones afectivas más equitativas, saludables y felices, se necesita mayor apertura y flexibilidad hacia los distintos lazos amorosos, considera la académica.

“Descentralizar el amor romántico, que proviene de un modelo rígido y tradicional, ayuda a eliminar las violencias entre parejas, promueve la equidad de género y favorece que cada individuo tenga espacio para su desarrollo personal”, anota la psicóloga de la UNAM.

El modelo tradicional de amor romántico limita el desarrollo individual dentro de la pareja, según la académica.  (Imagen Ilustrativa Infobae)

El modelo tradicional de amor romántico, según su análisis, impone una estructura rígida que limita el desarrollo individual dentro de la relación. Salir de ese esquema abre espacio para vínculos más sanos.

Relaciones equitativas reducen la ansiedad y el estrés

Buscar relaciones más equitativas, que fomenten la igualdad entre pares, el respeto a la individualidad y el bienestar emocional, mejora la salud de las personas, sugiere Armenta Hurtarte. Ese tipo de vínculo reduce problemas habituales como la ansiedad y el estrés.

El respeto y el reconocimiento emocional del otro son la base de una relación equitativa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La confianza funciona como un pegamento emocional en la pareja

Alma Gabriela Gómora Figueroa, jefa de sede del programa Espora en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, aborda otro elemento central en los vínculos de pareja: la confianza. Lo hizo durante una conferencia del 10º Ciclo UNAMirada desde la Psicología.

La especialista explica que la confianza funciona como un pegamento emocional que favorece la cercanía entre los integrantes de una pareja. Permite que cada persona se muestre vulnerable y auténtica, con la certeza de ser escuchada y comprendida.

Abrirse a distintos tipos de vínculos afectivos reduce la violencia y promueve la equidad de género. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Gómora Figueroa señala que esa capacidad de confiar tiene un origen temprano, llamado confianza básica, que se forma desde la primera infancia a partir de las experiencias con las figuras que nos cuidaron.

La construcción de la confianza se apoya en cuatro elementos, según la especialista: la honestidad, la fiabilidad, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y la constancia en el tiempo.

Las relaciones más equitativas disminuyen problemas como la ansiedad y el estrés, según la especialista. (Imagen Illustrativa Infobae)

“La confianza en la pareja no es un estado fijo ni un atributo permanente, sino un proceso dinámico que se construye, se pone a prueba y se transforma a lo largo del tiempo”, concluye la especialista de la UNAM.