Paula Padilla Argelich
Barcelona, 2 sep (EFE).- Tradicionalmente conocida como territorio de retaguardia, la comarca pirenaica de la Cerdanya también sufrió la violencia bélica del bando franquista como revelan las más de 400 víctimas del conflicto enterradas en 56 fosas de la zona, 47 de ellas descubiertas recientemente.
Soldados, civiles y refugiados fueron víctima de la brutalidad fascista en el área fronteriza, escenario de episodios como los fusilamientos de hasta 50 militares republicanos en 1939 en la localidad de Puigcerdà, suceso hasta hoy desconocido al que, sin embargo, se atribuye una de las mayores sepulturas de la comarca, concluye una investigación encargada por la Generalitat de Catalunya.
“No esperaba encontrar que la categoría de fosa más numerosa fuera la de represión franquista porque la Cerdanya está mucho más tiempo en retaguardia que en guerra”, asegura a EFE el historiador Marc Pont, autor del estudio encomendado por la Dirección General de Memoria Democrática, adscrita al Departamento de Justicia.
Su investigación ha ampliado de 9 a 56 el total de fosas documentadas en la comarca, ubicada entre las provincias de Lleida y Girona, además de reconstruir la muerte e inhumación de más de 400 personas, de las que se perdió el rastro por provenir de otras zonas de Cataluña y estar desvinculadas de la población local: “De ahí que muchas de estas fosas estuviesen desaparecidas”, señala Pont.
Los soldados republicanos (41 %) representan la mayoría de víctimas inhumadas en estas sepulturas, vinculadas en gran parte a la represión bélica del bando franquista en la retaguardia (19 %) y a los muertos en combate (16 %), indican los inicios recogidos por el estudio.
Entre los sucesos que ha logrado reconstruir destacan los fusilamientos de entre 20 y 50 militares republicanos en las afueras de Puigcerdà en febrero de 1939, cuando las tropas franquistas llegaron a la capital de la comarca, prácticamente vaciada ante la amenaza fascista y el rumor de que los republicanos detonarían el núcleo para evitar que fuese tomado.
“Seguramente por esto no ha quedado en el recuerdo popular”, razona Marc Pont en referencia a los fusilamientos cerca del lago de la villa, donde algunos testigos recuerdan haber visto apelotonados los cadáveres, enterrados en una fosa del cementerio de la localidad, según el familiar de la única víctima reconocida.
Puigcerdà, centro logístico y punto de llegada de refugiados durante la guerra, concentra 16 de las 56 fosas documentadas, la mayoría dentro del cementerio, donde también fueron enterrados civiles y desplazados, así como soldados muertos durante el servicio militar impuesto durante la posguerra para controlar la frontera.
El resto de sepulturas se encuentran sobre todo en los municipios de Lles de Cerdanya, Montellà i Martinet, Alp y Prullans, vinculados a hospitales militares y a pasos fronterizos, que atrajeron a la comarca a centenares de refugiados.
“El tren directo de Barcelona a Puigcerdà es un factor clave para explicar la llegada de desplazados”, asegura Pont sobre una de las características del territorio que lo convirtió, a la vez, en punto de mira del Ejército franquista.
En abril de 1938, junto a Alemania e Italia, el bando fascista bombardeó la estación de tren ceretana, matando a 34 personas que fueron enterradas en otras de las mayores fosas localizadas por el estudio.
Aunque menos desconocida, la investigación también ha reconstruido la violencia previa incluso a la llegada franquista al territorio, donde hubo enfrentamientos internos, ejecuciones de miembros de la iglesia, simpatizantes de partidos próximos al bando sublevado o militantes anarquistas y muertos en los campos de trabajo republicanos, víctimas que corresponden a como mínimo seis fosas.
De las 56 fosas documentadas, actualmente solo siete han sido totalmente exhumadas, tres señalizadas y una dignificada: la de los 20 civiles sospechosos de ser afines al franquismo fusilados en 1936 en el paraje del Còrrec del Gavatx, en el municipio de Urtx, hoy recordados con una cruz de piedra y una placa informativa.
El posible desentierro de las sepulturas, ha indicado a EFE el departamento de Justicia, deberá esperar a que se establezca el próximo calendario de actuaciones.
Pont avanza, no obstante, que una de las que tendría más posibilidades de ser exhumada por las reclamaciones de familiares y por encontrarse fuera del resguardo de un cementerio es la de Prat del Màrtir, en Prullans, donde habría hasta 20 fusilados que trataron de impedir la entrada franquista a la comarca.
Sobre la futura dignificación de las fosas, de la que Justicia tampoco ha dado detalles, el Ayuntamiento de Puigcerdà ha confirmado a EFE que tiene previsto instalar una placa conmemorativa.EFE
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