
El cepillo del baño con el que se lava el inodoro acumula bacterias fecales y de orina en pocos días si nadie lo desinfecta después de cada uso.
La causa: microorganismos como E. coli, Salmonella y Staphylococcus aureus quedan atrapados entre las cerdas y en el agua estancada del recipiente.
La solución inmediata: sumergirlo en agua con cloro durante al menos una hora, enjuagarlo bien y dejarlo secar al aire antes de guardarlo, según establecen los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Cómo limpiar y desinfectar el cepillo del baño
Los CDC especifican la dilución exacta de cloro para desinfectar superficies y objetos en casa: cinco cucharadas, equivalentes a un tercio de taza, por cada galón de agua (aproximadamente 3.8 litros) a temperatura ambiente.
Para el cepillo del inodoro, la recomendación práctica es sumergir completamente las cerdas en esta mezcla dentro de una cubeta, dejarlo reposar una hora y enjuagar con agua limpia.

La Universidad de Florida, a través de su programa de extensión IFAS, añade una instrucción que suele ignorarse: nunca usar el cepillo del inodoro para limpiar ninguna otra superficie del baño.
Esa reutilización cruzada traslada bacterias fecales a la regadera, el lavabo o los azulejos.
Cuándo cambiar el cepillo del inodoro y cómo evitar que huela mal otra vez
El cepillo del inodoro no dura para siempre. Lo indicado es reemplazarlo cada tres a seis meses, o antes si las cerdas se ven dobladas, deshilachadas o manchadas.
Se debe desinfectar el cepillo antes de volver a usarlo, según FightBAC!, campaña educativa estadounidense sobre seguridad alimentaria.

El recipiente donde se guarda el cepillo, el llamado portacepillos, queda tan contaminado como la orilla del escusado después de cada limpieza.
Por eso, lavar solo el cepillo sin lavar también su recipiente no resuelve el problema del mal olor o la contaminación.
Guardar el cepillo mojado dentro del portacepillos es lo que más favorece que las bacterias sobrevivan de un uso a otro.

Sin desinfectante, el cepillo del inodoro queda hasta 97% más contaminado de bacterias
Un estudio publicado en la revista American Journal of Infection Control midió directamente qué ocurre con el cepillo del inodoro durante la limpieza doméstica.
El hallazgo contradice la costumbre de tallar solo con agua o jabón neutro. Sin un producto que elimine microorganismos, el cepillo funciona como reservorio de bacterias que se redistribuyen cada vez que se vuelve a usar.

Los investigadores encontraron que tallar el escusado sin ningún desinfectante deja una contaminación significativa en las cerdas del cepillo mismo, no solo en la taza.
Cuando se agregó un producto desinfectante durante el tallado, la contaminación viral en el agua del escusado bajó 99.99%.
En el cepillo, la reducción fue de 97.64%, un resultado estadísticamente significativo según los propios investigadores.

La técnica de los tres baldes que recomienda PROFECO para el hogar mexicano
La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), a través del portal del Gobierno de México, describe la técnica de los “tres baldes” para remover microorganismos de forma efectiva en casa: un balde con agua tibia y detergente, uno con agua limpia para enjuagar y un tercero con solución clorada para desinfectar.
La Profeco advierte que nunca deben mezclarse el cloro y otros desinfectantes, ya que la combinación genera vapores peligrosos.

También recomienda preparar la solución de cloro diluido cuando se usará, porque pierde eficacia después de 24 horas mezclada con agua.
La OMS advierte que la falta de limpieza en el baño aumenta el riesgo de contagios
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en sus Directrices sobre Saneamiento y Salud, establece que el escusado y todas las superficies del cuarto donde se encuentra deben mantenerse limpias y libres de excretas de forma constante.

El documento señala que los materiales de limpieza deben almacenarse y usarse de forma segura, y subraya que la deficiencia o infrecuencia en la desinfección aumenta directamente el riesgo de transmisión de patógenos entre los miembros de un hogar.



