
Las orejas suelen pasar inadvertidas hasta que aparece una molestia concreta, como una sensación de oído tapado, una baja transitoria de la audición o un zumbido que altera la rutina. En muchos de esos casos, el origen no es una lesión grave ni una infección, sino la acumulación de cerumen, una sustancia que el propio cuerpo produce como parte de su sistema de protección. Lejos de ser un residuo sin función, esa cera ayuda a atrapar polvo, partículas y otros elementos antes de que lleguen a zonas sensibles del oído.
Esa capacidad defensiva explica por qué se forma de manera constante y por qué, en ciertas personas, puede acumularse más de lo habitual. El uso de auriculares, audífonos o tapones, algunas características del conducto auditivo y la costumbre de introducir objetos para “limpiar” pueden alterar el mecanismo natural con el que el oído se autodepura. Cleveland Clinic señaló que también tiene propiedades antifúngicas y antibacterianas, y que intentar retirarlo sin cuidado puede agravar el problema en lugar de resolverlo.
La seguridad resulta central porque el oído contiene estructuras muy delicadas y cumple funciones ligadas no solo a la audición, sino también al equilibrio. De acuerdo con la Universidad de Utah, el punto clave no es limpiar más, sino hacerlo de forma adecuada, sin empujar la cera hacia adentro ni dañar el conducto auditivo.

Cinco formas de limpiarse las orejas de forma segura
No intervenir
La primera medida es no intervenir. Según la Universidad de Utah, la cera cumple una función antibacteriana y antifúngica, y el oído tiene un mecanismo natural para desplazarlo hacia afuera.
Jennifer Robinson, doctora en medicina, explicó en WebMD explicó que el movimiento de la mandíbula al hablar o masticar ayuda a que la cera vieja avance hacia la parte externa del conducto auditivo, donde suele secarse y desprenderse sola. Este enfoque cobra importancia porque la limpieza excesiva puede romper ese equilibrio y favorecer la formación de tapones.
Usar agua tibia con suavidad
Ayuda a desprender la cera acumulada cerca de la parte externa del conducto auditivo. De acuerdo con la Universidad de Utah, se puede inclinar la cabeza hacia un lado, aplicar agua tibia de forma suave y luego dejar que drene. Cleveland Clinic agregó que, si se usa una jeringa tipo bulbo, la presión debe ser mínima para evitar lesiones.
La temperatura del agua también importa. Según la Cleveland Clinic, el agua demasiado fría o demasiado caliente puede generar mareos. No obstante, expertos no lo recomiendan para personas con perforación del tímpano o con antecedentes de cirugía de oído. Robinson coincidió en que la irrigación puede ser segura, aunque remarcó que el procedimiento requiere cuidado y que, ante dudas o molestias, conviene que lo haga un profesional.
Aplicar gotas con peróxido de hidrógeno
De venta libre y con peróxido de hidrógeno o compuestos similares, son recomendadas para ablandar la zona. Según Cleveland Clinic, pueden funcionar cuando la cantidad de cera es baja o moderada. El procedimiento consiste en acostarse de lado, colocar las gotas según las instrucciones del producto, esperar unos minutos y dejar que el líquido salga después junto con parte de la cera.
La utilidad de este recurso tiene límites. La Dra. Anh Nguyen-Huynh, especialista en otorrinolaringología, afirmó a la entidad que cuando existe un tapón firme, el fármaco puede ablandarlo sin disolverlo por completo y hasta empeorar la obstrucción. Harvard también recomendó el uso de agua o peróxido de hidrógeno en gotas como método doméstico inicial.
Aceites para ablandar la cera
El uso de aceite mineral, aceite de oliva, aceite para bebés o aceite de almendras figura entre las alternativas caseras para facilitar la eliminación del cerumen. Según la Universidad de Utah, la técnica consiste en inclinar la cabeza, colocar unas gotas dentro del conducto auditivo, esperar unos cinco minutos y luego dejar que el líquido drene. WebMD incluyó a los óleos entre los productos que pueden ayudar a diluir o ablandar la cera.
En la misma línea, Nguyen-Huynh señaló que el aceite de oliva puede lubricar el conducto auditivo, aunque aclaró que en su experiencia el aceite mineral es la recomendación más habitual. Harvard sumó que las gotas lubricantes pueden requerir aplicaciones repetidas durante varios días.

Consultar a un profesional cuando hay dolor
La quinta opción segura para resolver el problema, incluso si se intentó antes alguna medida en casa, es acudir a un profesional de salud. De acuerdo con la Universidad de Utah, la consulta médica es necesaria si hay dolor de oído, secreción o dificultad para oír. Un médico puede revisar si el conducto auditivo está realmente obstruido por cera o si los síntomas responden a otra causa, como una infección del oído medio o un problema del oído interno.
No toda sensación de oído tapado significa acumulación de cerumen. Según WebMD, puede causar dolor, plenitud, tinnitus, picazón o una pérdida parcial de audición. Cuando hace falta una extracción, el profesional puede usar instrumentos específicos, irrigación controlada o aspiración bajo visualización directa. Harvard advirtió que ese control visual, con luz o microscopio, marca una diferencia decisiva frente a los intentos caseros con instrumentos rígidos.
Hábitos a evitar para cuidar las orejas
El hábito más desaconsejado es introducir bastoncillos de algodón dentro del conducto auditivo. Según Cleveland Clinic, suelen empujar la cera más hacia adentro, lo que favorece el taponamiento y aumenta el riesgo de perforación del tímpano o de lesiones en la piel del canal. Un estudio de PLOS One aportó un dato adicional: entre los 209 profesionales sanitarios evaluados, el 8,6% había sufrido lesiones al limpiarse los oídos y, entre esas lesiones, el 11,1% correspondía a perforación de la membrana timpánica.

Tampoco se aconseja recurrir a dispositivos domésticos que ingresan en el oído para raspar o aspirar cera. Según Harvard, la venta de herramientas con cámara o pequeños aspiradores para uso personal creció en los últimos años, pero su uso puede terminar en conductos auditivos arañados, sangrantes o en tímpanos perforados. Meaghan Reed, directora afiliada, afirmó que los pacientes no reciben entrenamiento para calcular la distancia ni las curvas del conducto auditivo, lo que eleva el riesgo de daño.
Los expertos coinciden en una misma premisa: las orejas necesitan cuidado, pero no pasa por retirar toda la cera ni por manipular el interior del oído de forma rutinaria. Según la audióloga Julie Honaker, para Cleveland Clinic, la prevención incluye limpiar solo la parte externa, evitar ruidos intensos sin protección y buscar atención médica cuando hay síntomas.