
La tensión que reina en Ceuta tras casi un mes desde que cerca de 70.000 personas cruzaron la frontera de la ciudad autónoma ha dado este viernes una tregua después de varios días marcados por episodios de violencia. Este jueves un grupo de ciudadanos intentó impedir el reparto diario de comida por parte de la Cruz Roja en la playa de El Trampolín, donde los antidisturbios de vieron obligados a intervenir. Los hechos provocaron que tanto el Gobierno central como el de la región y hasta el Partido Popular -que lidera en la región desde hace 25 años- hayan llamado a la calma. “Los violentos no nos representan, pretenden dividirnos, distraen la atención acerca de lo principal y perjudican la imagen de todos y de Ceuta”, dijo su presidente, Juan Jesús Vivas.
De la misma manera, el miércoles tuvo lugar una marcha para denunciar la “inacción del Gobierno”, que terminó con un grupo de una 200 personas desviadas hacia dicha playa donde se encontraban los migrantes y con disparos disuasorios por parte de la policía. Este viernes, centenares de personas han vuelto a salir a las calles de Ceuta para protestar por la entrada masiva de migrantes. Pero en esta ocasión, y como han reportado Europa Press y EFE, la jornada ha sido “pacífica” con dos manifestaciones que han tenido lugar en diferentes puntos de la ciudad.
Bajo los gritos de “Invasores, expulsión” y “¡Ceuta, Ceuta!”, y portando numerosas banderas de España, la marcha convocada por Ceuta Unida y el colectivo Varela, ha arrancado sobre las 19.30 horas desde el puente del Cristo y ha recorrido diferentes barriadas de la ciudad autónoma. El objetivo de los convocantes era que los vecinos pudieran incorporarse progresivamente hasta formar una única movilización con destino a las playas del Trampolín y Benítez, donde se han venido produciendo los altercados y donde todavía permanecen migrantes llegados durante finales de julio.
Sin embargo, ha sido frente a la Delegación del Gobierno, en la plaza de los Reyes, donde se ha producido la imagen del armisticio. Como ha recogido Europa Press, más de un centenar de ceutíes han acudido hasta allí con claveles en las manos para expresar su rechazo a la gestión del Ejecutivo y, al mismo tiempo, marcar distancias con los episodios de violencia registrados durante las últimas jornadas. Los asistentes han terminado lanzando las flores a las puertas del edificio.
“Sin violencia, sin odio, sin racismo” ha sido el lema elegido para una concentración que, según sus impulsores, ha reunido a cristianos, musulmanes, judíos e hindúes bajo una misma reivindicación: “Nuestra tierra, nuestra seguridad y nuestro futuro”. Los manifestantes han asegurado sentirse “abandonados” por el delegado del Gobierno y han calificado de “violentos” a los grupos que protagonizaron los incidentes del jueves en la playa de Benítez.
Una convocatoria que pedía “desesperar” a los migrantes
Pese al carácter pacífico con el que finalmente se ha desarrollado la jornada, algunos de los mensajes difundidos previamente para movilizar a los vecinos empleaban un tono mucho más contundente. Ceuta Unida había pedido expresamente evitar “agresiones” y “enfrentamientos” y dejar cualquier incidente en manos de la Policía, pero al mismo tiempo instaba a prolongar la presión sobre los migrantes. “Hay que desesperarlos, que sean ellos los que atacan para que la Policía, con el uso gradual de la fuerza, pueda defendernos y estar de nuestro lado. Un asedio de muchas horas hará que se desesperen”, señalaba uno de los mensajes difundidos para la convocatoria.

Tras el lanzamiento de los claveles, los participantes congregados frente a la Delegación del Gobierno han comenzado a marchar por la ciudad con la intención de encontrarse con la otra movilización y continuar el recorrido hasta la playa de Benítez.
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*Con información de Europa Press y EFE