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Chaya: la “espinaca maya” rica en hierro y fácil de cultivar en patios soleados

La chaya aporta hierro y puede cultivarse con facilidad en patios soleados de regiones cálidas. Conocida como “ espinaca maya ”, esta planta forma parte de la alimentación mesoamericana desde tiempos prehispánicos. Su valor nutricional, su propagación mediante estacas y su adaptación a distintos sue

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Chaya: la “espinaca maya” rica en hierro y fácil de cultivar en patios soleados
La chaya puede cultivarse en espacios pequeños y producir hojas durante largos periodos. Su contenido de hierro y otros nutrientes la distingue entre las verduras de hoja, aunque la cocción es indispensable para reducir sus compuestos tóxicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La chaya aporta hierro y puede cultivarse con facilidad en patios soleados de regiones cálidas.

Conocida como “espinaca maya”, esta planta forma parte de la alimentación mesoamericana desde tiempos prehispánicos.

Su valor nutricional, su propagación mediante estacas y su adaptación a distintos suelos la convierten en una opción para huertos familiares, aunque las hojas deben cocinarse antes de consumirlas.

La FAO reconoce el origen mesoamericano de la chaya

La planta pertenece al género Cnidoscolus. En documentos técnicos y publicaciones científicas aparecen los nombres Cnidoscolus aconitifolius y Cnidoscolus chayamansa, asociados con variedades estrechamente relacionadas.

La chaya es originaria de Mesoamérica, con presencia histórica en el sureste de México, Guatemala, Belice y otras zonas de Centroamérica.

El estudio publicado en Economic Botany por Jeffrey Ross-Ibarra y Álvaro Molina-Cruz la describe como una verdura domesticada por comunidades de la región maya.

La investigación documenta sus usos alimentarios y medicinales tradicionales. Las hojas se incorporaban a preparaciones con maíz, semillas de calabaza, huevos, sopas y guisos.

La base AGRIS de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) registra la especie como una verdura de hoja propia de las regiones tropicales.

La ficha incluye información sobre sus características botánicas, manejo y usos.

Su permanencia en la agricultura tradicional se relaciona con varias condiciones: producción prolongada de hojas, propagación sencilla y capacidad de adaptación a espacios domésticos.

La chaya es originaria de Mesoamérica, con presencia histórica en el sureste de México, Guatemala, Belice y otras zonas de Centroamérica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Secretaría de Agricultura de México documenta su valor nutricional

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México señala que la planta contiene fibra, proteínas, hierro, vitamina C y caroteno.

La dependencia también indica que puede ser más nutritiva que otras hojas verdes, aunque las comparaciones dependen de la variedad, la edad de la planta y el método de análisis.

Una tabla nutricional difundida por ECHO registra aproximadamente 5,7 gramos de proteína y 11,4 miligramos de hierro por cada 100 gramos de la porción analizada. Para la espinaca, la misma tabla presenta 3,2 gramos de proteína y 5,7 miligramos de hierro.

El documento también muestra valores superiores de calcio, potasio y vitamina C para la chaya. Estos datos deben interpretarse como referencias de estudios específicos y no como una composición idéntica para todas las plantas cultivadas o comercializadas.

El hierro presente en esta hoja es de origen vegetal. Su aprovechamiento depende de la composición general de la dieta y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de la anemia.

La inclusión de chaya en comidas con legumbres, cereales, frutas, verduras y otras fuentes de proteína puede ampliar el aporte de micronutrientes.

La vitamina C de la planta también puede favorecer la absorción del hierro no hemo, aunque no existen pruebas suficientes para afirmar que previene o cura por sí sola la anemia.

El INIFAP analiza su potencial alimentario

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha participado en investigaciones sobre la producción de chaya y sus posibles usos alimentarios. Uno de sus trabajos examinó el cultivo en sistemas hidropónicos orgánicos.

La investigación describió la planta como un alimento de calidad nutricional y mencionó su posible interés para la salud pública.

Esa observación no equivale a una prueba clínica de que sus hojas traten la diabetes u otras enfermedades.

También se han estudiado sus compuestos fenólicos y su capacidad antioxidante.

Entre las sustancias identificadas en investigaciones sobre la especie aparecen los ácidos sinápico y cafeico.

Un estudio realizado en Tailandia encontró una concentración elevada de proteína en peso seco.

El mismo trabajo señaló limitaciones en la calidad proteica medida mediante el sistema DIAAS, debido a la disponibilidad de determinados aminoácidos.

Ese resultado refuerza una recomendación alimentaria: la planta debe formar parte de una dieta diversa. Puede aportar micronutrientes, pero no debe utilizarse como única fuente de proteína o energía.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México señala que la planta contiene fibra, proteínas, hierro, vitamina C y caroteno.  (Imagen Ilustrativa Infobae)

ECHO destaca la propagación por estacas y su adaptación al calor

La chaya se adapta principalmente a climas cálidos y cálido-húmedos. La Secretaría de Agricultura indica que puede crecer en lugares luminosos y con buen drenaje.

ECHO señala que tolera el pleno sol y cierta sombra. También describe una resistencia relativa a periodos de manejo limitado, malezas, plagas y enfermedades.

El exceso permanente de agua puede afectar sus raíces. Por esa razón, el terreno debe permitir la salida del agua, especialmente en zonas con lluvias abundantes.

La reproducción mediante estacas facilita el cultivo familiar. Para establecer una planta, se utilizan segmentos de ramas que se colocan directamente en el suelo o en una maceta amplia.

La planta responde mejor cuando recibe compost, materia orgánica y acolchado. Durante la cosecha, es aconsejable utilizar guantes o manipular las ramas con cuidado, ya que el látex blanco de sus tallos y los diminutos pelos de las hojas pueden causar irritación leve en pieles sensibles.

Los glucósidos cianogénicos obligan a cocinar las hojas

La principal advertencia de seguridad se relaciona con los glucósidos cianogénicos presentes en las hojas. Entre ellos se encuentra la linamarina, que puede liberar ácido cianhídrico durante la descomposición del tejido vegetal.

Por esa razón, las fuentes agrícolas y técnicas consultadas recomiendan no consumir la planta cruda. La Secretaría de Agricultura indica que debe preferirse su preparación cocida.

Un estudio realizado en Tailandia registró una reducción marcada del ácido hidrociánico después de hervir las hojas. En ese análisis, la concentración pasó de 1121,72 miligramos por kilogramo de peso seco en hojas crudas a 1,71 miligramos después del tratamiento térmico.

Las recomendaciones sobre el tiempo exacto varían entre las fuentes. ECHO menciona que hervir las hojas durante 15 minutos puede reducir los compuestos tóxicos, mientras que otros análisis plantean periodos de entre 15 y 20 minutos.

La indicación más prudente es hervirlas adecuadamente, mantener el recipiente abierto y cocinar en un lugar ventilado para evitar la acumulación de vapores.

Asimismo, se recomienda utilizar ollas de acero inoxidable, peltre, barro o vidrio, evitando recipientes de aluminio para prevenir reacciones químicas con los compuestos de la planta.

Los jugos, licuados o ensaladas elaborados con hojas crudas no deben promoverse como preparaciones seguras.

Recomendaciones para el consumo seguro y manejo de la planta de chaya. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cocción puede modificar parte de su composición

El tratamiento térmico es necesario para reducir el riesgo asociado con los compuestos cianogénicos, pero también puede disminuir parte de la vitamina C y de otros nutrientes solubles en agua.

Algunas preparaciones tradicionales aprovechan el líquido de cocción. Aun así, no debe presentarse como un tratamiento para la hipertensión, la diabetes, el colesterol u otras enfermedades.

La evidencia disponible respalda una presentación moderada: la chaya es una hoja tradicional, nutritiva y adaptable a regiones cálidas.

Sus posibles efectos medicinales todavía requieren estudios clínicos que permitan establecer beneficios, dosis y condiciones de seguridad.

La chaya puede complementar huertos familiares en regiones cálidas

La combinación de propagación sencilla, tolerancia al calor y aporte de nutrientes convierte a la chaya en una alternativa para patios, huertos escolares y sistemas familiares de producción.

Su cultivo puede ampliar la disponibilidad de verduras en lugares donde la espinaca y otras hojas se deterioran con rapidez por las altas temperaturas. También permite aprovechar espacios pequeños sin depender de una cosecha anual.

La planta no debe promocionarse como una cura contra la anemia ni como sustituto de tratamientos médicos. Su utilidad está en complementar una alimentación variada con hierro, proteína, calcio, fibra y vitaminas.

El cultivo requiere buen drenaje, luz suficiente, poda periódica y una manipulación cuidadosa. El consumo exige una cocción adecuada y la exclusión de hojas crudas.

Con esas precauciones, la “espinaca maya” ofrece una alternativa local para fortalecer huertos familiares y diversificar la alimentación en zonas tropicales y subtropicales.

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