Ucrania lleva años recuperando drones, misiles y vehículos rusos del campo de batalla. Ahora ha dado un paso más: ha creado TrophyLab, una plataforma donde ese material capturado se convierte en planos, análisis y datos técnicos que la industria de defensa puede utilizar para estudiar cómo funcionan las armas de Moscú. La iniciativa ya tiene a cientos de empresas intentando entrar nada más lanzarse.
Más de 430 empresas llamando a la puerta. El Ministerio de Defensa de Ucrania asegura que más de 430 compañías han solicitado acceso a TrophyLab dos meses después de anunciar su lanzamiento. Más de 130 son empresas ucranianas de defensa, mientras que otras 300 proceden del extranjero, una cifra que muestra el interés que despierta fuera del país poder estudiar material ruso recuperado directamente del campo de batalla.
La plataforma está concebida específicamente para ingenieros, científicos y fabricantes de tecnología militar, convirtiendo los restos de la guerra en una fuente de información técnica para Ucrania y sus socios.
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Planos, esquemas y análisis del arsenal ruso. TrophyLab no es simplemente un inventario fotográfico del material capturado: las empresas autorizadas pueden consultar más de 225 planos, análisis de componentes y esquemas técnicos.
Cuando Ucrania presentó el programa a finales de junio, ya había catalogado 115 muestras pertenecientes a 79 categorías, entre ellas drones, municiones lanzadas desde el aire y vehículos blindados. Entre los sistemas estudiados aparecen además dos piezas especialmente relevantes del arsenal ruso: el carro de combate T-90M y el misil Kinzhal.
Información desde el campo de batalla. Una de las peculiaridades del proyecto es el origen de sus datos. La base de TrophyLab se alimenta con información proporcionada por unidades que están combatiendo, servicios de inteligencia y seguridad e instituciones científicas ucranianas, de manera que el material recuperado puede pasar del frente al laboratorio y terminar convertido en documentación técnica.
La idea fue resumida por el ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, cuando presentó el programa: cada misil, dron o vehículo capturado puede transformarse en una fuente de conocimiento aprovechable por Ucrania y sus aliados.
TrophyLab
Llevarte las armas “a casa”. Sí, el acceso digital es solo una parte de TrophyLab. Los usuarios autorizados también pueden solicitar muestras físicas de determinadas armas rusas para estudiarlas fuera de la plataforma, así como pedir información sobre equipos concretos que les interesen.
En determinados casos, las condiciones permiten desmontar e incluso destruir esas piezas durante las inspecciones y pruebas, convirtiendo literalmente el material capturado a Rusia en materia prima para investigar vulnerabilidades, componentes y soluciones tecnológicas.
TrophyLab
Quién puede entrar. Precisamente por la sensibilidad del material, TrophyLab no funciona como una web abierta al público pese al elevado número de solicitudes. Ucrania limita actualmente el acceso a fabricantes nacionales, determinadas instituciones científicas y unidades militares, además de compañías de países aliados que ya suministran material a sus fuerzas o que han superado previamente los controles del Ministerio de Defensa.
Dicho de otra forma, las más de 430 solicitudes representan por tanto empresas interesadas en acceder al sistema, no compañías que ya dispongan de toda la documentación y las muestras almacenadas en él.
TrophyLab
Convertir en ventaja cuatro años de guerra. TrophyLab forma parte de una estrategia mucho mayor para extraer conocimiento de un campo de batalla donde las tecnologías y contramedidas evolucionan continuamente.
Kiev también ofrece a países aliados el programa Test in Ukraine, que permite a startups y grandes fabricantes probar drones, robots y sistemas de guerra electrónica en condiciones reales de combate y utilizar los resultados para mejorar rápidamente sus productos. De esta forma, Ucrania intenta que su experiencia bélica no solo sirva para responder a Rusia en el presente, sino también para acelerar el desarrollo de la siguiente generación de sistemas militares propios y occidentales.
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TrophyLab completa esa lógica desde el hardware: junto a los datos visuales sobre cómo se combate está creando una biblioteca sobre las máquinas con las que Rusia combate, haciendo que parte del material que Moscú pierde en Ucrania termine ayudando a sus adversarios a entenderlo mejor.
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