El ragú de ternera es una receta clásica que transforma ingredientes sencillos en un plato lleno de sabor. Su principal característica es la cocción lenta, un proceso que permite conseguir una carne tierna y una salsa intensa y concentrada.
Aunque muchas veces se relaciona directamente con una salsa para acompañar pastas, el ragú también puede prepararse como un estofado de carne con verduras y diferentes líquidos. En esta receta, dos cantidades resultan fundamentales: 350 ml de vino tinto y un litro de caldo de carne.
¿Qué necesitás?
- 1,2 kg de carne de ternera para guisar, cortada en cubos
- 4 dientes de ajo
- 2 cebollas
- 2 puerros
- 2 zanahorias
- 1 pimiento rojo
- 10 champiñones
- 2 tomates maduros
- 12 granos de pimienta negra
- 2 clavos de olor
- 3 ramitas de tomillo fresco
- 1 hoja de laurel
- 150 ml de coñac (o brandy)
- 350 ml de vino tinto
- 1 litro de caldo de carne
- Sal
- Aceite de oliva
El paso a paso
- Dorar la carne. Calentar una cazuela ancha con un poco de aceite y marcar los cubos de ternera a fuego fuerte por todos sus lados. Una vez dorados, retirar y reservar.
- Preparar el sofrito. En el mismo recipiente colocar el ajo, la cebolla, el puerro y el pimiento previamente cortados. Cocinar durante unos 15 minutos a fuego suave.
- Agregar los champiñones. Incorporarlos al sofrito y continuar la cocción durante aproximadamente siete minutos.
- Sumar tomate y especias. Añadir los tomates rallados junto con la pimienta negra, los clavos de olor, el tomillo y el laurel. Cocinar otros siete minutos.
- Incorporar los líquidos. Agregar el coñac y los 350 ml de vino tinto. Dejar cocinar unos minutos para que se evapore el alcohol antes de continuar.
- Añadir el caldo y la carne. Volver a colocar la ternera en la cazuela, incorporar un litro de caldo de carne y agregar sal.
- Cocinar lentamente. Mantener la preparación a fuego suave hasta conseguir una carne tierna y una salsa concentrada.

Por su salsa intensa, el ragú puede acompañarse con diferentes guarniciones. Las papas fritas son una de las opciones clásicas, aunque también funciona con un puré de papas cremoso, arroz blanco o incluso una ensalada para equilibrar el plato.
La combinación de vino tinto, caldo y una cocción pausada permite conseguir una salsa profunda y una carne tierna. Más que una receta complicada, el ragú exige algo mucho más sencillo: buenos ingredientes, fuego bajo y paciencia.


