
Colombia enfrenta un escenario crítico para garantizar su abastecimiento de gas natural. Mientras la producción y las reservas nacionales siguen una tendencia descendente, la dependencia del gas importado crece y la industria ya comienza a sentir el impacto de esta situación.
De acuerdo con cifras del más reciente Informe del Sector Gas Natural en Colombia, de Promigas, las reservas probadas cayeron 46% entre 2021 y 2025, mientras la producción se redujo 31% en ese mismo periodo. En paralelo, el gas importado llegó a representar 34% del suministro nacional en agosto de 2026, reflejo de la creciente dependencia del país de las compras externas.
Durante la presentación del informe, Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas, explicó qué llevó a Colombia a perder capacidad de autoabastecimiento. A su juicio, uno de los factores determinantes fue la caída de la actividad exploratoria, una situación que calificó como “malapraxis” en la conducción de la política pública del sector.

“Dejamos de explorar. No hubo una sola ronda exploratoria en los últimos cuatro años. El que no busca, no encuentra y por eso nos volvimos importadores”, afirmó Rojas durante la rueda de prensa.
La menor oferta limita la capacidad de respuesta ante eventos como sequías, aumentos de la demanda térmica o fallos en infraestructuras críticas. “Hoy nuestro sistema opera sin respaldo, estamos operando al límite”, advirtió Rojas al describir el panorama.
El problema: recuperar el gas nacional toma años
Colombia dispone de recursos que podrían incrementar la oferta, pero llevarlos a producción efectiva requiere tiempo. Un caso emblemático es Sirius, uno de los descubrimientos más importantes de gas natural en la historia del país anunciado en 2022, cuya primera molécula podría llegar recién entre finales de 2030 y 2031.

Los largos periodos asociados al contexto del país, consultas, licencias y desarrollo de infraestructura retrasan la entrada en operación de proyectos estratégicos. “Diez años desarrollando un campo. Eso a nivel internacional es demasiado”, señaló Rojas.
Ante esta realidad, Promigas plantea actuar en dos frentes: resolver el déficit inmediato mediante importaciones e infraestructura, y en paralelo, reactivar la exploración y producción nacional.
La industria ya siente el impacto de la escasez
El problema dejó de ser una discusión exclusiva del sector energético. Entre enero y agosto de 2026, la demanda no térmica cayó 7 % y el segmento industrial registró una reducción de 23 %. Según Promigas, parte de esta caída obedece a la menor disponibilidad de gas.

La preocupación es que las empresas terminen reduciendo su producción o sustituyendo el gas natural por otros combustibles, con potenciales efectos sobre los costos, la competitividad y las emisiones.
El impacto también puede sentirse en los hogares. De los usuarios residenciales, cerca del 85 % pertenece a los estratos 1, 2 y 3, por lo que cualquier aumento en los costos de abastecimiento podría tener un efecto directo sobre millones de familias.
¿Colombia puede volver a ser autosuficiente?
Rojas considera que sí, pero condiciona esa posibilidad a que el país reactive la inversión y la exploración.

“¿La vamos a recuperar? Sí, si hacemos las cosas bien”, respondió. El informe estima que una reactivación del sector de hidrocarburos podría movilizar más de US$23.000 millones entre 2027 y 2030.
Esta cifra contempla inversiones en exploración y producción de petróleo y gas, así como proyectos de regasificación, transporte y ampliación de la cobertura del servicio.
En cuanto al gas natural, Rojas señaló que alrededor de US$9.000 millones en inversiones podrían traducirse en entre 500 y 750 millones de pies cúbicos diarios (Mpcd) adicionales de gas. El presidente de Promigas contrastó ese potencial con un consumo nacional cercano a los 1.000 Mpcd.
Las decisiones que propone Promigas
El informe InfoGas 2026 plantea una hoja de ruta con cinco prioridades para recuperar la seguridad energética del país:
- Asegurar y diversificar las importaciones.
- Recuperar la oferta nacional.
- Fortalecer el transporte y la confiabilidad del sistema.
- Recuperar la estabilidad regulatoria.
- Proteger la competitividad y a los consumidores.

La primera de estas tareas ya muestra avances. En octubre de 2026, la terminal SPEC LNG de Cartagena alcanzará una capacidad de 533 Mpcd, tras adelantar una ampliación que estaba prevista para 2027. También se proyecta ampliar la infraestructura de transporte, incluida la conexión VIM-Interior (Jobo-Vasconia), que podría habilitar hasta 400 Mpcd y mejorar el flujo de gas entre la Costa Caribe y el interior.
El reto, según Promigas, es evitar que la dependencia de las importaciones se convierta en permanente. Colombia necesita gas para responder a las necesidades inmediatas, pero también nuevas inversiones y exploración para recuperar su capacidad de producirlo.
La advertencia central es que el problema ya no es solo cuánto gas tiene Colombia bajo tierra, sino qué tan rápido puede convertir esos recursos en moléculas disponibles para hogares, industrias y el sistema eléctrico.




