El alza de los combustibles en Lima elevó los precios en estaciones de servicio y abrió la posibilidad de que el galón alcance los 30 soles en los próximos días, según la advertencia de la Asociación de Grifos del Perú. El incremento se vincula con el repunte internacional del petróleo, que volvió a cotizar por encima de los USD 100 por barril, y podría trasladarse al costo del transporte de pasajeros y de mercancías.

Un letrero en el distrito de Villa María del Triunfo registra los precios del combustible que superan los 20 soles por galón en Lima.

En un recorrido por estaciones de Villa María del Triunfo, la gasolina premium se ofrecía a 24,59 soles por galón, mientras que la regular costaba 22,99 soles. En uno de los puntos relevados, el diésel B5 alcanzaba los 26,29 soles por galón, una referencia que muestra la presión sobre el combustible utilizado por camiones, buses y parte de la flota de taxis.

Un cartel informativo en Villa María del Triunfo indica los precios del galón de gasolina regular en 22,99 soles y diésel en 25,99 soles.

La suba también alteró el movimiento habitual en algunos grifos de la avenida Pachacútec, una de las vías con mayor circulación del distrito. Conductores consultaban los tableros de precios antes de ingresar y, en varios casos, continuaban el recorrido hacia otras estaciones en busca de una tarifa menor. La comparación entre puntos de venta ganó peso ante diferencias que pueden representar varios soles en una carga completa.

El petróleo superó los USD 100 y presiona sobre los precios locales

El aumento internacional del crudo impacta de forma directa en el mercado peruano por la dependencia de las importaciones de petróleo y derivados. Perú compra crudo para su procesamiento en refinerías, pero también importa diésel ya elaborado para cubrir la demanda interna. Por ese motivo, una variación en las cotizaciones externas suele reflejarse en la cadena local de combustibles, aunque el traslado no siempre ocurre con la misma velocidad ni en igual magnitud.

La referencia de un barril por encima de USD 100 contrasta con los valores cercanos a USD 60 registrados a comienzos de año. El encarecimiento incrementa los costos de adquisición para los distribuidores y operadores de estaciones de servicio. La evolución final depende, además, del tipo de cambio, los costos de transporte, los inventarios disponibles y las condiciones comerciales pactadas con los proveedores.

Los precios tampoco son uniformes dentro de Lima. En San Juan de Miraflores, algunos establecimientos mostraban valores de entre 22 y 23 soles por galón, aunque la gasolina regular no bajaba de 22 soles. La diferencia frente a otros distritos responde a las condiciones de cada grifo, como el alquiler del local, la ubicación, el volumen de ventas, el precio de compra y los gastos de operación. Entre dos estaciones observadas, el diésel registraba una brecha de 30 centavos por galón.

Un letrero de una estación de servicio en Villa María del Triunfo exhibe los precios del combustible ante el alza del petróleo en Lima.

Las diferencias entre grifos reordenan las decisiones de los conductores

La distancia entre precios puede modificar la elección de los usuarios, en especial entre quienes abastecen sus vehículos con frecuencia. Para un conductor particular, una diferencia de algunos centavos puede parecer limitada. Para taxistas, repartidores, empresas de transporte y propietarios de vehículos de carga, el impacto se acumula a lo largo de la semana y puede alterar el margen de operación.

En una de las estaciones visitadas, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) se vendía a 7,99 soles por galón. Otro tablero exhibía un precio de 25,99 soles para un combustible distinto. Frente al aumento de las gasolinas y del diésel, algunos conductores consideran una mayor utilización de gas natural vehicular (GNV) o GLP, siempre que sus vehículos cuenten con sistemas adaptados y que exista disponibilidad de puntos de carga en sus rutas habituales.

La alternativa no resulta igual de accesible para todos los usuarios. La conversión a GNV o GLP requiere una inversión previa y, en algunos casos, trámites técnicos y revisiones periódicas. Además, la red de establecimientos con estos combustibles puede variar según el distrito. Quienes no tienen la posibilidad de cambiar de sistema quedan más expuestos a los ajustes en el precio de las gasolinas y el diésel.

Paneles de estaciones de servicio en Lima exhiben las tarifas del galón de gasolina y diésel tras el incremento del precio del petróleo.

El costo del transporte puede trasladarse a los alimentos

El diésel es un insumo central para el transporte público y para el traslado de productos desde las zonas de producción hasta los mercados mayoristas y minoristas. Si el incremento se sostiene, los operadores de carga pueden revisar sus tarifas de flete. Ese ajuste puede incidir en el precio final de frutas, verduras, carnes, abarrotes y otros productos de consumo diario.

La situación preocupa también por la expectativa ante el fenómeno de El Niño, que podría generar dificultades adicionales en las rutas de abastecimiento. Eventuales lluvias intensas, cortes de vías o demoras en el transporte elevarían los costos logísticos en un momento de combustibles más caros. En episodios anteriores de alzas, el mayor gasto en movilidad y distribución se trasladó de manera gradual a la canasta básica familiar.

Un letrero en una estación de servicio de Villa María del Triunfo registra precios de hasta 25,99 soles por galón tras el incremento del valor del petróleo en Lima.

Para comparar precios antes de cargar combustible, los conductores pueden utilizar Facilito, la plataforma del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin). El servicio permite revisar valores por distrito, tipo de combustible y ubicación de las estaciones formales. Los establecimientos deben informar sus listas de precios y actualizarlas cuando realizan modificaciones, por lo que la herramienta ofrece una referencia para identificar las opciones disponibles en cada zona.