En diseño de interiores existe un principio básico que llamamos coherencia de materiales. Los objetos de uso cotidiano tienen que dialogar con las texturas dominantes del espacio donde viven. El mate no es la excepción, aunque la mayoría lo trate como si lo fuera.

El error más habitual es mezclar materiales sin ningún criterio: un mate de calabaza con una bombilla de acero brillante y un termo de plástico estampado, por ejemplo.

El mate, la bombilla y el termo tienen que compartir familia de materiales o de color, no funcionar como piezas sueltas y desconectadas entre sí. Es la misma lógica que usamos para combinar los metales de una cocina o las luminarias de un living: si mezclamos dorado, plateado y negro mate sin ningún hilo conductor, el resultado se percibe desordenado, aunque cada pieza sea linda por separado.

El estilo nórdico pide cerámica lisa y metales fríos
Si tu casa tiene un estilo nórdico, con paletas frías, líneas depuradas y ausencia de ornamento, conviene un mate de cerámica en blanco, gris o verde salvia, acompañado de una bombilla de acero fino.

Ese estilo trabaja con superficies limpias y objetos que no compiten entre sí, y la cerámica lisa respeta exactamente ese código visual.

El mate de calabaza sostiene la estética rústica
Para un estilo rústico o de campo, la elección lógica es un mate de calabaza con virola de alpaca.

La calabaza es un material orgánico, poroso, con una pátina que se construye con el uso. Es justo lo que ese estilo busca: superficies sin procesar, con historia visible, en contraste con lo industrial o lo sintético.

El acero es el único material que no interrumpe una línea recta
En un espacio minimalista, donde predominan las líneas rectas y la ausencia de adornos, el mate correcto es de acero o de resina monocromática, sin decoraciones agregadas.

El acero tiene una superficie lisa y reflectante que no genera ruido visual, algo fundamental en un ambiente donde cada objeto debe justificar su presencia. Cualquier pieza tallada o con relieve rompería ese equilibrio.

El estilo boho se construye con capas de imperfección
Si la casa tiene una impronta boho o artesanal, la recomendación cambia por completo: mate de cerámica pintada a mano o de madera tallada, con una bombilla trabajada.

Ese estilo se arma con capas de texturas distintas, y ahí la imperfección de una pieza artesanal no resta, suma. Cada mate se vuelve una pieza única dentro de un conjunto que celebra justamente eso, la falta de uniformidad.

El estilo industrial replica los materiales crudos de una fábrica
Para quienes tienen una decoración industrial, con metal expuesto, caños a la vista y superficies sin revestir, el mate ideal combina acero con detalles en negro o cuero cosido.

Esa combinación reproduce los materiales crudos de la estética fabril que define este estilo, sin desentonar con el resto del mobiliario.

Un objeto cotidiano también comunica un criterio estético
Elegir el mate con el mismo criterio que se aplica a una lámpara o a una silla no es un capricho de diseñadora. Es reconocer que los objetos que usamos todos los días construyen, de a poco, la identidad visual de una casa.

Un mate elegido al azar puede funcionar igual como recipiente, pero un mate elegido en diálogo con el resto del espacio termina de cerrar una idea de estilo que, muchas veces, dejamos incompleta por no prestarle atención a los detalles pequeños.

La próxima vez que vayas a comprar o a regalar un mate, pensá primero en qué material predomina en tu casa y después elegí la pieza.
Fotos: Ilustrativas Infobae




