Ignacio Buse quedó eliminado del US Open 2026 a manos del francés Benjamin Bonzi. Crédito: Difusión.

La imagen de Ignacio Buse al final de su partido frente a Benjamin Bonzi dejó una señal difícil de ignorar. El peruano, que venía de conseguir el título del ATP 250 de Winston-Salem, cayó por 6-2, 7-6 (4) y 6-0 ante el francés en la segunda ronda del US Open. En el último set se le vio sin respuestas físicas ni anímicas, lejos de la versión que había mostrado durante la semana anterior.

El resultado cortó su mejor actuación histórica en el Grand Slam estadounidense, aunque abrió una interrogante sobre la planificación previa a los torneos de mayor exigencia. Buse llegó a Flushing Meadows con triunfos recientes, confianza y un nuevo trofeo, pero también con una carga importante de partidos encima.

Antes de enfrentar a Bonzi, el limeño había disputado un encuentro de tres horas y 46 minutos ante Marcos Giron. Fue su primer duelo a cinco sets y terminó con una victoria por 3-6, 6-3, 6-3, 6-7 y 6-1. El esfuerzo le dio el pase a la segunda ronda, aunque redujo el margen de recuperación para el siguiente compromiso.

Bonzi, a quien Buse había vencido días antes en las semifinales de Winston-Salem, impuso condiciones desde el inicio. Quebró el saque del peruano en el primer juego y se llevó la primera manga por 6-2. El segundo set ofreció una reacción de la primera raqueta nacional, que sostuvo el servicio y llevó la definición al tie-break. Sin embargo, el francés se impuso por 7-4 y tomó una ventaja decisiva.

El tercer parcial confirmó el desgaste. Buse perdió sus juegos de saque de forma consecutiva y Bonzi cerró el partido con un 6-0. No hubo una comunicación oficial sobre una lesión, aunque el rendimiento del peruano disminuyó de manera marcada luego de dos semanas con una alta exigencia competitiva.

La situación remite a Roland Garros. En mayo, Buse se coronó en el ATP 500 de Hamburgo tras una campaña que incluyó siete triunfos consecutivos. Dos días después afrontó su estreno en el Grand Slam francés frente al ruso Andrey Rublev, entonces número 13 del ranking ATP.

El peruano compitió durante casi cuatro horas y llevó el partido a cuatro sets, pero terminó eliminado por 6-3, 6-7 (6), 6-3 y 7-5. Incluso tuvo una ventaja de 5-2 en el cuarto parcial, aunque Rublev remontó para sellar la clasificación. Las altas temperaturas de París también elevaron la exigencia de aquella jornada.

Winston-Salem era una parada obligatoria

La decisión de jugar Winston-Salem tuvo un fundamento deportivo. Buse había quedado eliminado en sus debuts en los Masters 1000 de Montreal y Cincinnati, por lo que necesitaba sumar triunfos sobre cemento antes del US Open.

El ATP 250 le permitió recuperar ritmo y confianza. Allí consiguió sus primeras victorias en superficie dura dentro de torneos ATP y levantó el segundo título de su carrera. Venció a Bonzi en semifinales y derrotó al británico Arthur Fery en la final por 6-3 y 6-2.

Entre los cinco partidos que jugó en Carolina del Norte, acumuló 10 horas y 28 minutos en cancha. La cifra no contempla el estreno ante Giron en Nueva York, que añadió casi cuatro horas a una seguidilla que terminó por pasarle factura frente a Bonzi.

Próxima parada: Lima

Buse tendrá ahora varios días para descansar antes de volver a competir. El próximo reto será la serie de Copa Davis entre Perú y Paraguay, que se jugará el 18 y 19 de septiembre en el Jockey Club del Perú.

El peruano llegará como la principal carta del equipo nacional y con una temporada que confirmó su crecimiento en el circuito ATP. La experiencia de Hamburgo, Roland Garros, Winston-Salem y el US Open también deja elementos para ajustar la planificación de las próximas giras. Nueva York terminó antes de lo esperado, pero Buse tendrá nuevas oportunidades para volver al torneo y buscar una revancha.

Perú recibirá a Paraguay en el Jockey Club. Crédito: Instagram Federación Peruana de Tenis.