La Argentina es uno de los principales exportadores de caballos en pie del mundo (Foto: Movant Connection)

Este domingo se celebra en la Argentina el Día Nacional del Caballo, fecha establecida por la Ley 25.125 en homenaje a la travesía que unió Buenos Aires con Nueva York a lomo de dos caballos criollos, Gato y Mancha, en un viaje de más de 21.000 kilómetros completado en 504 etapas hace casi un siglo.

Detrás de la efeméride hay una actividad productiva concreta y en expansión: la Argentina es uno de los principales exportadores de caballos en pie del mundo, con un esquema logístico que combina controles sanitarios, certificaciones internacionales y transporte especializado hacia decenas de mercados en distintos continentes.

¿Cuántos caballos exporta la Argentina y a qué destinos llegan?

Entre enero y noviembre de 2025, el país exportó 2.905 equinos en pie a 38 destinos internacionales, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) elaborados con información del INDEC. La cifra marcó un crecimiento del 4% en volumen y del 9% en valor frente a igual período de 2024.

El total facturado alcanzó 20,7 millones de dólares FOB, con Estados Unidos, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos concentrando más del 57% de ese monto. El precio de cada animal no responde a la lógica de un commodity: depende de su genética, sus antecedentes deportivos y el nivel de entrenamiento alcanzado.

¿Qué controles sanitarios debe superar un caballo antes de viajar?

Ningún animal sale del país sin el Certificado Veterinario Internacional (CVI), documento que emite el SENASA y que acredita el cumplimiento de las exigencias sanitarias fijadas por el mercado receptor. El trámite incluye estudios clínicos, análisis de laboratorio y, en algunos casos, cuarentenas previas al embarque del animal.

En el primer bimestre de 2026, el organismo certificó el envío de 21 equinos deportivos desde establecimientos de La Pampa y San Luis hacia Estados Unidos, Reino Unido, Chile y Uruguay. La mayoría eran ejemplares de polo y caballos criollos, categorías que concentran buena parte de la demanda externa por el país.

Un equipo de grooms y veterinarios los acompaña para controlar la temperatura de la bodega, la alimentación y el nivel de estrés de cada animal (Foto: Shutterstock)

¿Cómo se traslada un caballo en un vuelo internacional?

El transporte se realiza en aviones cargueros operados por aerolíneas especializadas, ya que ninguna compañía comercial de pasajeros traslada equinos. Los animales viajan en contenedores de aluminio diseñados para el vuelo, con capacidad para dos o tres caballos, ubicados según su temperamento y su edad.

Durante el trayecto, un equipo de grooms y veterinarios los acompaña para controlar la temperatura de la bodega, la alimentación y el nivel de estrés de cada animal. La cabina suele mantenerse entre 15 y 18 grados, y los caballos disponen de agua y forraje durante todo el vuelo, sin importar su duración.

¿Qué otro producto equino gana peso en el comercio exterior argentino?

Además de los animales en pie, la carne equina consolidó a la Argentina como segundo exportador mundial del producto, detrás de Mongolia. Entre enero y junio de 2026 se despacharon 7.070 toneladas, un 10% más que en igual período del año anterior, por un valor de 29,6 millones de dólares FOB.

Bélgica fue el principal comprador de ese producto, con cerca de la mitad del volumen embarcado en el semestre, en un mercado mundial que, según datos de una plataforma que revela estadísticas de comercio internacional, se redujo alrededor de 40% en las últimas dos décadas pese al repunte reciente de las exportaciones argentinas hacia Europa.

El peso económico de la actividad va más allá del comercio exterior. Según cifras difundidas por la Cámara de la Industria Nacional Equina (CAMINE), el sector representa cerca del 10% del PBI agropecuario nacional y sostiene alrededor de 400.000 puestos de trabajo directos e indirectos en todo el país.

La carne equina consolidó a la Argentina como segundo exportador mundial del producto (Foto: Shutterstock)

Entre esos empleos se cuentan veterinarios, herradores, transportistas, técnicos y cuidadores, un entramado que sostiene tanto la producción interna como la cadena logística necesaria para que un caballo llegue en condiciones óptimas a destinos ubicados a miles de kilómetros de distancia.

La combinación de trazabilidad, controles sanitarios estrictos y logística especializada explica por qué este sector, acotado en volumen frente a otras cadenas agroexportadoras del país, mantiene un lugar propio dentro del comercio exterior argentino y una demanda sostenida en el tiempo.

Con el arranque de la temporada ecuestre que cada 20 de septiembre recuerda esta fecha, el desafío pasa por sostener la calidad sanitaria que permite abrir nuevos mercados sin resignar la genética y la tradición que distinguen al caballo argentino en el mundo entero.