Dolor de cabeza al despertar, cansancio persistente, picazón en la garganta o una sensación de fatiga que disminuye al salir al aire libre pueden ser señales que invitan a mirar no solo el estado de salud de la persona, sino también las características del lugar en el que vive.

Ese es el enfoque que proponen la arquitecta integrativa Paola Cena, especialista en salud ambiental, y la Dra. Carolina Prada, quienes trabajan sobre la relación entre el organismo y el entorno interior.

Su propuesta parte de una idea central: evaluar de manera simultánea a la persona y al espacio que habita. Mientras Prada analiza clínicamente la carga sintomática y tóxica del organismo, Cena estudia el ambiente para detectar posibles factores del hábitat que podrían estar influyendo en el bienestar.

Aire interior, humedad y sustancias que respiramos todos los días

Pinturas sintéticas, barnices, productos de limpieza industriales y muebles de aglomerado pueden liberar compuestos orgánicos volátiles, entre ellos formaldehído, que permanecen en el aire interior.

También pone el foco en la falta de ventilación, que puede favorecer la acumulación de humedad y la aparición de moho y bacterias. A esto se suman textiles sintéticos y materiales que modifican las condiciones del ambiente.

Otro de los ejes tiene que ver con la relación entre el hogar y los ritmos de descanso.
Otro de los ejes tiene que ver con la relación entre el hogar y los ritmos de descanso.

Para Cena y Prada, mejorar la calidad ambiental de una casa no necesariamente implica hacer grandes reformas. Entre las medidas que proponen se encuentra la ventilación cruzada diaria, abriendo ventanas opuestas durante algunos minutos para renovar el aire interior y reducir la acumulación de dióxido de carbono y sustancias químicas.

También recomiendan priorizar, cuando sea posible, pinturas al agua o minerales de baja emisión de compuestos orgánicos volátiles, junto con textiles de fibras naturales como algodón, lino o lana y mobiliario de madera maciza.

Luz, pantallas y descanso: qué hábitos conviene revisar

Pasar muchas horas bajo luz artificial y mantener una exposición intensa a pantallas durante la noche puede interferir con la rutina de sueño y con la percepción natural del día y la noche.

Por eso, entre las recomendaciones aparece aprovechar la luz natural durante la mañana y, por la noche, utilizar una iluminación más cálida y de menor intensidad.

También se sugiere reducir el uso de pantallas antes de dormir y revisar algunos hábitos que se repiten de manera automática, como dejar el teléfono cargando a pocos centímetros de la cabeza o utilizarlo hasta el momento de conciliar el sueño.

El objetivo, según este enfoque, es que el dormitorio funcione como un espacio de descanso y no como una extensión permanente de las actividades digitales del día.

Pequeños cambios para transformar el hogar en un espacio más saludable

La propuesta de Cena y Prada apunta a observar el hogar como una parte más del cuidado cotidiano. Eso implica prestar atención a la ventilación, la humedad, los materiales, la iluminación y la forma en que usamos la tecnología dentro de los espacios de descanso.

La arquitecta integrativa Paola Cena y la médica Carolina Prada ponen el foco en factores como la calidad del aire, la humedad, los materiales, la luz y algunos hábitos cotidianos dentro de casa.
La arquitecta integrativa Paola Cena y la médica Carolina Prada ponen el foco en factores como la calidad del aire, la humedad, los materiales, la luz y algunos hábitos cotidianos dentro de casa.

Los espacios interiores son nuestra tercera piel”, sostienen ambas profesionales, al plantear que el entorno no debería pensarse como algo separado de la salud, sino como una dimensión que también forma parte del bienestar diario. Desde esa mirada, el objetivo no es generar alarma, sino revisar hábitos y condiciones del ambiente que pueden mejorarse.

Abrir las ventanas, incorporar más luz natural, elegir materiales de baja emisión, reducir la exposición a pantallas por la noche y mantener los espacios secos y ventilados son algunas de las medidas que proponen para favorecer un entorno interior más saludable.