Los criterios de evaluación en las escuelas australianas no premian el diálogo con perspectivas diferentes, según planteó el estudio -  (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio publicado en The Australian Journal of Language and Literacy concluyó que la enseñanza de la escritura persuasiva en las escuelas australianas prioriza la capacidad de convencer por sobre la de comprender puntos de vista opuestos, una tendencia que, según su autora, contribuye a la polarización social.

La investigación, firmada por Emily Frawley, de la Universidad de Melbourne, analizó los criterios de evaluación del currículo de inglés de la etapa final de la secundaria en el estado de Victoria y encontró que hasta el 60% de las tareas de escritura evaluadas se centran en la persuasión, sin exigir un compromiso genuino con perspectivas divergentes.

Frawley describió el punto de partida de su investigación en una anécdota de su experiencia como docente. Durante la revisión de un discurso persuasivo sobre si los deportes femeninos deberían recibir la misma cobertura mediática que los masculinos, sugirió a un estudiante que considerara de forma respetuosa el punto de vista contrario. La respuesta del alumno, “¿por qué haría yo eso?”, resultó, según la autora, una pregunta legítima: los criterios de evaluación vigentes no premian el diálogo con posturas diferentes, por lo que no existe un incentivo formal para que los estudiantes lo hagan.

El estudio revisó el diseño curricular de la asignatura VCE English, la más cursada entre los estudiantes de los dos últimos años de secundaria en Victoria, con cerca de un 65% de inscripción según datos de la Autoridad Curricular y de Evaluación de Victoria (VCAA). El análisis identificó que el lenguaje de las tareas de evaluación emplea términos como “desarrollar y presentar un punto de vista” o “convencer a otros”, formulaciones que, de acuerdo con el paper, se orientan hacia el cierre retórico y la afirmación de una postura, más que hacia la negociación entre voces distintas.

Un estudio en escuelas australianas concluyó que la escritura persuasiva prioriza convencer por sobre comprender posturas opuestas  - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Programa Nacional de Evaluación de Alfabetización y Matemáticas (NAPLAN), la prueba estandarizada que rinden los estudiantes de tercer, quinto, séptimo y noveno grado en todo el país, también recibió atención en el estudio. Según cifras citadas en el trabajo, en el noveno grado más de dos tercios de las tareas de inglés implican el desarrollo de habilidades de lenguaje persuasivo, una proporción que crece de forma sostenida a medida que los estudiantes avanzan en su escolaridad, en contraste con los primeros años, cuando predomina la escritura narrativa.

El marco teórico: dialogismo frente a monologismo

Para sustentar su análisis, Frawley recurrió a la teoría del filósofo y lingüista ruso Mijaíl Bajtín, que distingue entre el monólogo, organizado en torno a una única voz con autoridad, y el diálogo, que supone la coexistencia de múltiples perspectivas. Según la teoría de Bajtín, todo lenguaje responde a otras voces, incluso cuando habla una sola persona, lo que implica que ningún argumento se construye de manera aislada.

Bajo ese marco, la investigadora sostuvo que un argumento sólido no se limita a exponer una postura, sino que también dialoga con visiones opuestas. Esto no exige que los estudiantes lleguen a un acuerdo con todas las posiciones en juego, pero sí que aprendan a reconocer que existen otras perspectivas, a comprender los motivos detrás de ellas y a elaborar una respuesta reflexiva.

El paper vinculó la enseñanza persuasiva en Australia con un debate más amplio sobre democracia, ciudadanía y convivencia -  (Imagen Ilustrativa Infobae)

El contexto de una democracia bajo tensión

El paper enmarcó su análisis dentro de un diagnóstico más amplio sobre el estado del debate público en Australia. El informe del Grupo de Trabajo para el Fortalecimiento de la Democracia del gobierno de Anthony Albanese, publicado en 2024, identificó lo que definió como una “tendencia preocupante” hacia la polarización.

En la misma línea, la encuesta anual de Edelman Trust de 2024 encontró que más de tres cuartas partes de los australianos se negarían a ayudar a una persona que discrepa de forma profunda con sus propias posturas.

La periodista Julia Baird fue citada en el estudio a partir de su libro Bright Shining: How Grace Changes Everything, donde advierte que la fragmentación de los espacios de consumo de información, sumada a la desconfianza creciente hacia la prensa y las figuras públicas, erosionó la capacidad de las personas para mostrarse indulgentes entre sí.

La propuesta de reforma plantea cambiar las rúbricas de evaluación para que las escuelas australianas reconozcan y premien el compromiso con perspectivas alternativas.
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Una propuesta de reforma para las rúbricas de evaluación

Frawley no planteó eliminar la escritura persuasiva del currículo, dado que consideró que construir y comunicar una postura sigue siendo una habilidad relevante. Su propuesta apunta a modificar el lenguaje de las rúbricas de evaluación para que reconozcan y premien explícitamente el compromiso con perspectivas alternativas.

En el trabajo, la autora presentó una serie de reformulaciones concretas para el diseño de estudio de VCE English: la instrucción “desarrollar y presentar un punto de vista” pasaría a redactarse como “desarrollar y reconciliar un punto de vista”, mientras que la consigna de “proponer soluciones para convencer a otros” se transformaría en “proponer soluciones para negociar” acciones, eventos o ideas.

La investigación advirtió además sobre el riesgo de que la naturaleza de alto impacto de exámenes como el de NAPLAN o el de fin de secundaria en Victoria incentive a los docentes a concentrar su enseñanza en los aspectos evaluables, en detrimento de objetivos pedagógicos más amplios vinculados con la ciudadanía democrática. Según el estudio, si el currículo no exige de forma explícita el reconocimiento de otras voces, “la argumentación corre el riesgo de convertirse en un acto de autoafirmación, en lugar de reconocimiento mutuo”.