
El desagradable olor a saliva en las almohadas no lo provoca la saliva en sí, sino las bacterias que descomponen sus proteínas mientras se seca sobre la tela, un proceso similar al que genera el mal olor del sudor.
El método para eliminarlo combina tres pasos: aplicar bicarbonato de sodio sobre la zona con olor, remojarla en agua fría, lavarla con agua tibia y secarla al sol.
Universidades como la Estatal de Iowa y la Estatal de Kansas, en Estados Unidos, documentan cada etapa. Conviene aplicarlo apenas se detecta el olor, antes de que se intensifique con el uso.

Paso 1: reposo con bicarbonato en polvo mínimo por tres horas
Se retira la funda de la almohada y se localiza la zona con olor a saliva.
Sobre esa área se espolvorea bicarbonato de sodio de forma generosa, sin frotar, para no dañar las fibras de la tela.
El bicarbonato debe dejarse actuar entre tres horas y toda la noche, según la intensidad del olor.

Ese tiempo de reposo permite que el polvo absorba tanto la humedad como las partículas responsables del mal olor.
Pasado ese tiempo, se aspira o cepilla el exceso de bicarbonato de la superficie.
Paso 2: remojar en frío antes de lavar en tibio evita fijar el olor
Antes de meter la funda a la lavadora, conviene remojarla en agua fría durante algunos minutos. La Universidad de Kentucky explica que ese remojo inicial ayuda a soltar los residuos de saliva de la tela, algo que se dificulta si se usa agua caliente desde el principio.

El siguiente paso es lavar la funda con un detergente líquido común, de preferencia uno que en el empaque indique que sirve para residuos de origen biológico, como sudor o secreciones corporales, de acuerdo con la Extensión de la Universidad Estatal de Kansas.
El lavado se hace en agua tibia, nunca caliente, siguiendo las instrucciones del fabricante de la almohada.
Las fundas de algodón admiten temperaturas más altas que las sintéticas, por lo que revisar la etiqueta evita dañar la tela o encoger el material antes de terminar el proceso.

Paso 3: secado al sol
El último paso es el secado: la exposición directa al sol ayuda a reducir bacterias residuales en la tela sin necesidad de productos adicionales.
Si el clima no permite el secado exterior, una secadora en ciclo bajo cumple una función similar, aunque con menor efecto sobre las bacterias.

Cada cuándo lavar las fundas y las almohadas completas
Se recomienda lavar sábanas y fundas de almohada una vez por semana, mientras que la almohada completa solo necesita un lavado cada seis meses, según la Extensión de la Universidad Estatal de Utah.
También puede lavarse la almohada entera cada tres meses, según la Extensión de la Universidad de Purdue. Es importante revisar la etiqueta, pues algunas almohadas de espuma suelen no tolerar la agitación de la lavadora.

La diferencia entre ambas recomendaciones también depende del uso: quien sudo más durante la noche, come en la cama o duerme con mascotas debe acercarse al extremo más frecuente del rango.
Nunca mezclar bicarbonato con vinagre sobre la misma zona
Algunos portales sugieren combinar bicarbonato con vinagre para reforzar la limpieza de textiles.
El Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) advierte que esta combinación genera sustancias inestables que pueden irritar piel, ojos, nariz y pulmones.

La recomendación del organismo mexicano es aplicar ambos productos por separado: primero uno, dejar que actúe por completo y retirarlo, y solo después aplicar el otro, nunca de forma simultánea sobre la misma superficie de la almohada.
Ventilar el espacio durante la limpieza reduce el riesgo de inhalar vapores concentrados de cualquiera de los dos productos.
El mismo principio que recomienda la UNAM contra los olores en casa
El Centro de Desarrollo Infantil (CENDI) de la UNAM aplica una lógica similar en su manual de limpieza del hogar, utilizando el bicarbonato de sodio como neutralizador de olores.
La institución recomienda colocar un recipiente abierto con bicarbonato de sodio para absorber olores en espacios cerrados, como el refrigerador.

El mecanismo es el mismo que actúa sobre la funda de una almohada: el bicarbonato es alcalino y neutraliza los ácidos que generan las bacterias, sin necesidad de gastar en productos costosos.




