Nattergal, una empresa británica de restauración ambiental, compró una granja de 617 hectáreas en diciembre de 2021. A partir de ese momento, el lugar, que había sido utilizado para la agricultura intensiva, atravesó un proceso de recuperación que derivó en un aumento del 108% de su biodiversidad.

Luego de adquirir la propiedad, los dueños decidieron cambiar completamente el uso de la tierra y retiraron de manera progresiva los cultivos, hasta realizar la última cosecha en septiembre de 2024. Así, la naturaleza comenzó poco a poco a recuperar el espacio.

Cómo transformaron una granja de 617 hectáreas

Desde ese momento, el lugar, llamado Boothby Wildland, pasó de estar dominado por campos agrícolas a convertirse en un mosaico de pastizales, humedales, bosques y zonas llenas de arbustos.

La organización dejó de lado la agricultura para dejar que el terreno se recupere naturalmente. (Imagen ilustrativa generada con IA).
La organización dejó de lado la agricultura para dejar que el terreno se recupere naturalmente. (Imagen ilustrativa generada con IA).

Más allá de permitir la regeneración natural de la vegetación, el proyecto incluyó también la creación de estanques, la recuperación del drenaje natural y la restauración de 2,1 kilómetros del río West Glen.

Como si fuera poco, se liberó una familia de cuatro castores para que ayudaran a modificar naturalmente el ambiente y crear nuevos hábitats. Gracias a estos cambios, también se observaron otras especies, como nutrias y turones, dentro del terreno.

La biodiversidad aumentó un 108%

De acuerdo con un informe publicado por la compañía en junio de 2026, desde 2023 la biodiversidad de la zona aumentó un 108%. En ese período, se identificaron 152 variedades de aves, murciélagos, abejas, mariposas y plantas, mientras que la riqueza de especies aumentó un tercio.

Los castores cumplieron un rol fundamental en la recuperación del ambiente. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Los castores cumplieron un rol fundamental en la recuperación del ambiente. (Imagen ilustrativa generada con IA)

Algunos de los animales que mostraron señales de recuperación son la perdiz pardilla, la codorniz y el bisbita pratense, especies que suelen vincularse con los pastizales.

Gracias a la recuperación del paisaje, también aumentó considerablemente la capacidad del terreno para almacenar agua. Las obras realizadas en el río, los nuevos estanques y los cambios en los drenajes generaron más de 4.000 metros cúbicos de almacenamiento extra.

De esta manera, en tan solo cinco años, un terreno que estaba dedicado casi exclusivamente a la agricultura comenzó a recuperar ambientes naturales y registró un aumento importante de su biodiversidad.