Vigo, 8 sep (EFE).- La Audiencia Provincial de Pontevedra ha condenado a 16 años y 11 meses de cárcel al hombre que intentó quemar viva a su expareja en Vigo en 2024, al que, además, le ha impuesto la prohibición de aproximarse y de comunicarse con la víctima durante 31 años y una indemnización de 840.000 euros

En una sentencia del 3 de septiembre divulgada este martes, la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra considera al acusado autor de un delito de asesinato en grado de tentativa, con las agravantes de género y de parentesco, además de maltrato psicológico habitual.

Según el tribunal, el condenado llevó a cabo los hechos, el 14 de septiembre de 2024,  “movido por un sentimiento de superioridad y posesión hacia la víctima, como mujer y pareja, sin aceptar la ruptura decidida unilateralmente por ella, con la intención de dominarla y menospreciarla”.

La sala entiende probado que el procesado esperó para abordarla a que su expareja, con la que había mantenido una relación desde 2017 hasta mayo de 2024, saliera del domicilio de sus padres.

Las magistradas destacan que sabía que esa mañana “saldría sola de casa” y que aprovechó “que no había nadie en la calle a esas horas” y que “se encontraba de espaldas cerrando la puerta, lo que impedía que pudiera verle acercarse”.

En la sentencia, indican que, como la víctima intentó deshacerse de él, le propinó varios rodillazos en la cara, impregnándola a la vez con gasolina.

A continuación, según consta en la resolución, la empujó, por lo que la mujer cayó al suelo, entonces le dijo “adiós”, al tiempo que con un mechero “le prendió fuego con la intención de acabar con su vida, causándole un innecesario y deliberado aumento de su sufrimiento”.

Las juezas recalcan que, cuando empezó a arder el cuerpo de la víctima, “mientras gritaba y pedía auxilio”, el condenado se mantuvo “a unos metros de ella, impasible”.

A ello añaden que, cuando se dio la vuelta para marcharse, “ella aprovechó para, como pudo, levantarse y echar a correr hacia el portal de acceso de vehículos de su vivienda y abrirlo, momento en el que su expareja se dio cuenta de que se había levantado y la intentó agarrar para que no pudiera pedir ayuda, pero como el cuerpo estaba ardiendo no logró aprehenderla, ante lo cual salió corriendo, abandonando el lugar sin prestarle tampoco en ese momento ayuda”.

Como consecuencia de estos hechos, el 28 % de la superficie del cuerpo de la mujer resultó quemada.

En el fallo, el tribunal destaca que “sufrió un perjuicio estético importantísimo”, así como un perjuicio moral grave “por las secuelas en su vida personal, social y laboral”.

De esta forma, le impone el pago de una indemnización de 485.000 euros por las lesiones y secuelas sufridas; de 350.000 euros por el daño moral causado; y de 3.600 euros por los gastos médicos.

El tribunal, tras valorar la declaración de la víctima como prueba central, corroborada por testigos, peritos, informes médicos, análisis químicos y de ADN, determina la existencia del ánimo de matar y concluye que concurren alevosía y ensañamiento. EFE

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