
San Martín de los Andes quedó conmocionado este sábado por la muerte de Ani De La Cruz Riffo, una mujer de 76 años que falleció después de ingresar al lago Lácar. El episodio ocurrió durante la mañana, en plena zona de la Costanera y a pocos metros de la escultura de Los Ciervos.
La mujer ingresó al agua por sus propios medios y permaneció durante unos instantes en un sector de poca profundidad. Sin embargo, quienes se encontraban en la costa advirtieron rápidamente que algo no estaba bien: comenzó a realizar movimientos extraños y dieron aviso a las autoridades.
El rescate se puso en marcha de inmediato. Ani fue retirada del lago todavía con signos vitales, pero una vez en la orilla sufrió una grave descompensación. Los equipos de emergencia intentaron reanimarla durante varios minutos, aunque finalmente confirmaron su muerte.
La investigación quedó en manos de la Fiscalía de la IV Circunscripción Judicial de Neuquén y, por el momento, el caso fue caratulado como “muerte dudosa”. La autopsia será determinante para establecer qué ocurrió.
La víctima era una vecina muy conocida y querida de San Martín de los Andes, según confirmó el comisario Sebastián Carrasco, jefe de la Comisaría 23, que intervino en el operativo.
Su identidad fue confirmada por sus familiares. De acuerdo con la reconstrucción difundida por las autoridades, su hijo fue quien reconoció el cuerpo en el lugar.
Hasta el momento no se informó que haya existido otra persona dentro del agua junto a ella ni que alguien la hubiera empujado o provocado su caída. Las imágenes de las cámaras forman parte de las pruebas que analiza la investigación para reconstruir con precisión sus últimos minutos.
Ante la alerta, llegaron al lugar efectivos del Comando Radioeléctrico de San Martín de los Andes, personal de la Comisaría 23, brigadistas del Sistema Integrado de Emergencias del Neuquén (SIEN) y miembros de la Prefectura Naval Argentina.

Los equipos lograron sacar a la mujer del agua cuando todavía presentaba signos vitales. Una vez en la costa, sin embargo, sufrió una fuerte descompensación. El personal de emergencia comenzó a realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) con el objetivo de estabilizarla.
Los intentos de reanimación se prolongaron durante varios minutos, pero finalmente se confirmó el fallecimiento.
Durante esta época del año, el lago Lácar registra temperaturas de aproximadamente entre 5 y 8 grados Celsius. El ingreso al agua a esa temperatura puede provocar una respuesta extrema del organismo.
En este caso, los investigadores creen que haya desencadenado un cuadro de hipotermia y que posteriormente se haya producido un paro cardíaco.
Una de las primeras diligencias realizadas sobre el cuerpo estuvo a cargo de la División Criminalística.
Según los resultados preliminares, no se detectaron signos de violencia ni indicios de la intervención de terceras personas.
Ese dato permitió descartar, en principio, una agresión evidente, aunque no alcanzaba para determinar por sí solo qué provocó la muerte.
Por ese motivo, la Fiscalía de la IV Circunscripción Judicial ordenó continuar con la investigación, revisar las imágenes de las cámaras de seguridad y recopilar testimonios de las personas que se encontraban en la Costanera.
El expediente quedó bajo la intervención de la fiscal Inés Gerez y fue caratulado como muerte dudosa.




