
Puede ser difícil anticipar cómo los viajes podrían afectar un embarazo. Investigar un poco y hacer preparativos sencillos pueden hacer que todo transcurra sin contratiempos.
Cuando tenía 20 semanas de embarazo de mi hija, tomé unas vacaciones previas al parto con mi ahora esposo. Aunque era marzo, nos topamos con una ola de calor de 32 grados Celsius en Palm Springs, California. Aun así, decidí ir de excursión por el desierto en el parque nacional Joshua Tree.
Apenas pasaron 30 minutos de que empezamos, sufrí un golpe de calor y se me hincharon los pies. Sintiéndome fatal, cancelé el plan y regresé a nuestro hotel.
A menudo puede ser difícil anticipar cómo los viajes --incluso en condiciones menos extremas-- pueden afectar un embarazo. Por fortuna, investigar un poco, hacer preparativos sencillos y recibir consejos de tu médico pueden hacer que las cosas transcurran sin contratiempos.
Habla con tu médico
Al menos de cuatro a seis semanas antes del viaje, descríbele tu plan a tu médico para que pueda realizar una evaluación de riesgos y determinar si estás bien para viajar, señaló Mark Turrentine, profesor del Baylor College of Medicine y miembro de un panel que revisa las pautas de embarazo y viajes publicadas por el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos.
El momento ideal para viajar es entre las semanas 14 y 28 para la mayoría de los embarazos únicos de bajo riesgo, dijo, y añadió que las emergencias son más comunes durante las primeras 12 semanas o al principio del tercer trimestre.
"La aerolínea puede negarte el abordaje en cualquier etapa del embarazo", indicó Jennifer Doorey, profesora asistente del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. Sugirió llevar siempre una carta del médico que incluya tu fecha probable de parto y que indique que eres apta para volar.
Después de las 28 semanas, muchas aerolíneas internacionales exigen este tipo de documentación. Después de las 36 semanas, algunas aerolíneas no te permitirán abordar, excepto bajo circunstancias especiales. La fecha límite puede ser anterior frente a ciertos factores de riesgo. Las compañías de cruceros a menudo no permiten el abordaje de pasajeras embarazadas después de las 23 semanas. Consúltalo con tu compañía de transporte.
Para tu regreso, deja un margen de tiempo para posibles retrasos.
Prioriza el acceso a atención de alto nivel
Tu médico puede ayudarte a evaluar la atención disponible en tu destino y a crear un plan de respaldo. Es posible que una isla o zona remota no cuente con un hospital, una unidad de trabajo de parto y alumbramiento, o una unidad de cuidados intensivos neonatales.
"Si se te rompiera la fuente y te quedaras atrapada en ese hospital, ¿te resultaría aceptable?", preguntó Doorey.
Si vas a hacer un viaje en crucero, investiga el nivel de atención a bordo y en los puertos. Al volar, toma en cuenta cuánto tiempo estarás en el aire y sobre grandes masas de agua, y en qué áreas el avión podría realizar un aterrizaje de emergencia, junto con las opciones médicas disponibles.
Consulta las recomendaciones de viaje de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud para conocer las zonas con riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos que pueden causar complicaciones en el embarazo y, en el caso de ciertas infecciones, defectos congénitos. Protégete y usa ropa de manga larga, utiliza repelentes seguros durante el embarazo y duerme en interiores con aire acondicionado y ventanas cerradas, recomendó Turrentine.
Planifica tu cobertura por adelantado
La mayoría de los planes de seguro médico de Estados Unidos no cubren la atención en el extranjero, así que comunícate con tu aseguradora. Considera adquirir una póliza de seguro médico de viaje independiente para emergencias y evacuación. Si bien la atención de rutina del embarazo y el parto rara vez están cubiertas, algunas emergencias sí lo están, así que pide que te lo aclaren.
Lleva tu expediente médico prenatal en formato digital e impreso. Lleva un suministro adicional de tus medicamentos recetados.
Protégete mientras estás en tránsito
Mantente hidratada. Doorey sugirió beber una botella de agua antes del vuelo, terminar otra a bordo y tomar mucha más si el viaje es largo.
Usa medias de compresión para mejorar el flujo sanguíneo, reducir la hinchazón y ayudar a prevenir los coágulos de sangre, incluida la trombosis venosa profunda. Camina por el avión al menos cada par de horas.
Usa el cinturón de seguridad de forma correcta. "Debes colocarlo en el pliegue debajo del vientre, como si tocara los dos huesos de la cadera en cada lado", señaló Doorey. Evita elevar las piernas sobre el tablero del auto en caso de que se despliegue la bolsa de aire, añadió.
Cuídate en tu destino
Reserva un alojamiento con aire acondicionado y ascensor, o pide una habitación en un piso bajo. Infórmale al personal que estás embarazada.
Considera darte el lujo de pagar una habitación con vista, comentó Alison Mullis, quien administra un blog de viajes familiares. Mientras visitaba las islas Azores durante su segundo trimestre, tuvo que guardar reposo por enfermedad, pero aseguró que el paisaje que pudo contemplar fue memorable.
No planees demasiadas actividades para un solo día. Evita las bañeras de hidromasaje y vigila tu temperatura corporal; el sobrecalentamiento es común, y especialmente riesgoso, durante el primer trimestre. Los síntomas incluyen sudoración excesiva, dolor de cabeza u orina oscura, entre otros. Bebe agua fresca lentamente y descansa, dijo Turrentine.
Mantente alejada de actividades físicas que puedan causar un traumatismo abdominal, como el esquí o el buceo.
Presta atención a los signos de advertencia de urgencia materna, o síntomas asociados con la presión arterial alta o el parto prematuro, afirmó Turrentine. Aconsejó buscar atención médica en caso de dolor abdominal, sangrado vaginal, contracciones, dolor de cabeza persistente y mareos, entre otros. Si tienes dudas, opta por la precaución.
Una vez que recibas autorización de tu médico, por lo general se considera que viajar durante el embarazo es seguro. Aun así, también puede resultar estresante. El uso a corto plazo de medicamentos para la ansiedad no suele recomendarse, pero consúltalo con tu médico. Los estiramientos, la respiración rítmica, los ejercicios de relajación muscular, echarte agua en la cara o redirigir tus pensamientos pueden ser de ayuda.


