
La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) anunció la declaración de alerta verde en el Parque Nacional Volcán Poás, tras registrar un aumento en la actividad sísmica, erupciones y emanación de gases.
Según informó la CNE, la medida busca reforzar los protocolos de seguridad para los visitantes, en coordinación con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). La decisión, formalizada este viernes 28 de agosto, incluye restricciones y nuevas disposiciones en los accesos al área protegida.
De acuerdo con la CNE, el Parque Nacional Volcán Poás continuará abierto al público, aunque bajo normas estrictas que buscan minimizar riesgos ante el reciente incremento de la actividad volcánica. La autoridad comunicó que se mantendrán habilitados únicamente el sendero principal hacia el mirador y el sendero conocido como Sombrilla de Pobre, ambos con uso obligatorio de casco de seguridad para todos los visitantes.
Además, la capacidad máxima del mirador del cráter se redujo a 56 personas por turno y la cantidad total de visitantes diarios quedó limitada a la mitad del aforo habitual. El presidente de la CNE, Alejandro Picado, explicó que las nuevas disposiciones forman parte del protocolo de alertas para áreas volcánicas activas.
La implementación de la alerta verde implica una labor conjunta entre la CNE y el SINAC, organismo encargado de la administración de los parques nacionales en Costa Rica. Ambas instituciones reforzaron la presencia de personal en el sitio y actualizaron los protocolos de evacuación para casos de emergencia.
Entre las principales recomendaciones, la CNE solicitó a la población y a los turistas que no ingresen de manera ilegal al parque y que respeten todas las indicaciones de los guardaparques. El acceso por rutas no autorizadas representa un riesgo elevado ante la posibilidad de eventos eruptivos súbitos o la exposición a gases tóxicos.
El Parque Nacional Volcán Poás es uno de los destinos turísticos más visitados del país, reconocido por su cráter principal, considerado uno de los más grandes del mundo, y por la frecuencia de su actividad volcánica.
Según datos de la CNE, el sitio recibe miles de visitantes cada mes, por lo que la reducción del aforo y la obligación de portar cascos impactan directamente en la experiencia turística.

Antecedentes recientes del volcán y monitoreo continuo
Durante la última década, el volcán Poás ha mostrado una variada actividad volcánica, marcada por diferentes fases. Entre 2006 y 2016, predominó una serie de erupciones freáticas, con episodios notables en 2012 y 2014 que elevaron fumarolas y liberaron dióxido de azufre, lo que generó preocupación en las comunidades cercanas.
El año 2017 representó un punto de inflexión, cuando el volcán presentó una fase magmática mayor. En abril de ese año, una explosión freatomagmática destruyó casi por completo el domo cratérico histórico, expulsó ceniza y material incandescente a varios kilómetros y causó la evaporación del lago ácido, lo que obligó al cierre prolongado del parque por más de un año.
Luego de un periodo de relativa calma, entre 2018 y 2023 se restableció temporalmente el lago, se instalaron sistemas avanzados de monitoreo y casetas de protección para reabrir el parque bajo normas estrictas.
Desde 2024, el volcán ha experimentado una reactivación, con frecuentes plumas de ceniza, fuerte desgasificación y la expulsión de bloques de roca, mientras el lago cratérico se ha ido secando. Esta situación ha provocado caída de ceniza y olor a azufre en comunidades cercanas como Alajuela y Poasito, así como en sectores del Valle Central.