
Costa Rica consiguió uno de sus resultados más destacados de los últimos años en las Pruebas PISA 2025, al aumentar 13 puntos en Ciencias y convertirse en uno de apenas cuatro países de la OCDE que lograron mejorar de forma estadísticamente significativa en esa área entre las mediciones de 2022 y 2025.
El informe presentado este 8 de septiembre de 2026 muestra que el puntaje costarricense en Ciencias pasó de 411 puntos en 2022 a 424 en 2025, un resultado que rompe la tendencia descendente que el país venía registrando durante más de una década. Mientras Costa Rica avanzó, el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) retrocedió 5 puntos en esa materia.
El cambio adquiere relevancia porque la trayectoria nacional había sido negativa en prácticamente todas las ediciones anteriores. Costa Rica obtuvo 430 puntos en Ciencias en 2009, 429 en 2012, 420 en 2015, 416 en 2018 y 411 en 2022, antes de repuntar hasta 424 puntos en 2025. Según el informe, mejoraron tanto los estudiantes de menor como de mayor rendimiento, además de mujeres y hombres.
La evaluación PISA no busca medir únicamente cuánto contenido memorizan los estudiantes, sino su capacidad para aplicar conocimientos y resolver situaciones de la vida real. En la edición de 2025 participaron 91 países y economías, mientras que Costa Rica evaluó a 6,881 estudiantes de 15 años procedentes de 202 colegios públicos y privados, tanto urbanos como rurales.
El Ministerio de Educación Pública (MEP) también destaca que la representación de la población de 15 años dentro de PISA aumentó respecto de ciclos anteriores. Esa ampliación de la cobertura busca ofrecer una radiografía más representativa de la realidad educativa nacional.

Costa Rica evitó retrocesos en las tres áreas
Otro de los hallazgos destacados es que Costa Rica se ubicó entre un grupo muy reducido de países de la OCDE que lograron evitar retrocesos en Ciencias, Lectura y Matemáticas de manera simultánea.
De los 37 países con datos comparables, únicamente Costa Rica, Eslovaquia y Turquía lograron mantenerse sin disminuciones en las tres áreas analizadas.
En Lectura, el país sostuvo su desempeño mientras el promedio de la OCDE cayó 14 puntos. La dimensión de la caída internacional fue significativa: 28 de 38 países de la OCDE registraron una disminución estadísticamente significativa en Lectura, equivalente a aproximadamente tres de cada cuatro naciones evaluadas. Costa Rica, en cambio, “no retrocedió” en esta competencia.
Un escenario similar ocurrió en Matemáticas. Mientras 22 países de la OCDE retrocedieron, Costa Rica formó parte de los 15 de 37 países que consiguieron evitar una disminución respecto de PISA 2022.
Los resultados permitieron además que el país redujera la distancia que lo separa del promedio de la OCDE en las tres áreas.
En Ciencias, la brecha disminuyó de 74 a 58 puntos, es decir, 16 puntos menos. En Lectura, pasó de 62 a 47 puntos, una reducción de 15 puntos. Mientras que en Matemáticas bajó de 87 a 76 puntos, lo que representa 11 puntos menos de distancia.

Tercer lugar latinoamericano en Ciencias
El avance también permitió que Costa Rica se colocara en una posición destacada dentro de América Latina.
Según la comparación presentada en el informe, el país obtuvo el tercer mejor resultado regional en Ciencias, con sus 424 puntos, únicamente por debajo de Uruguay, con 445 puntos, y Chile, con 442.
Costa Rica se ubicó por encima de México y Colombia, ambos con 414 puntos; Brasil, con 409; Perú, con 406; Argentina y Ecuador, con 393; El Salvador, con 385; República Dominicana, con 361; Paraguay, con 355; y Guatemala, con 351.
El documento también pone el foco sobre el 25% de los estudiantes costarricenses con mejores resultados. En Ciencias, ese grupo alcanza un umbral de 477 puntos; en Lectura, 474 puntos; y en Matemáticas, 432 puntos. El MEP sostiene que esos resultados igualan o superan los promedios nacionales de diversos países pertenecientes a la OCDE.
Sin embargo, los datos no eliminan los desafíos que persisten en el sistema educativo costarricense. La generación evaluada en 2025 atravesó circunstancias extraordinarias durante su formación, entre ellas la huelga nacional de 2018, las manifestaciones y conflictos estudiantiles de 2019 y, posteriormente, la pandemia de COVID-19 entre 2020 y 2022, que afectó las clases presenciales.
Ante los resultados, el MEP plantea continuar con reformas en los programas de Matemáticas, Lectura, Escritura y Oralidad, además de fortalecer el pensamiento lógico y crítico, la resolución de problemas y la educación financiera.
También se incorporan elementos relacionados con el uso de herramientas tecnológicas. El documento concluye que “la tecnología y la IA pueden reforzar el aprendizaje y contribuir a la preparación de los jóvenes para el futuro, pero solo si se utilizan con criterio, y no en detrimento de la atención, el esfuerzo y la comprensión”.




