La proporción de aislamiento social en Australia subió del 16,9% al 29,9% en 23 años, de acuerdo con el estudio publicado en la Revista Internacional de Epidemiología (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Universidad de Sídney informó que el aislamiento social en Australia casi se duplicó entre 2001 y 2023, según un análisis de casi 23 años de datos nacionales que examinó los vínculos, la participación social y las relaciones significativas de la población.

La investigación, publicada en la Revista Internacional de Epidemiología, también detectó un aumento de la soledad, aunque a un ritmo menor. El estudio diferenció ambos fenómenos y señaló que afectan con mayor frecuencia a grupos expuestos a condiciones sociales y económicas desfavorables.

Según el artículo de Phys.org, los resultados proceden del estudio Dinámica de los Hogares, los Ingresos y el Trabajo en Australia, conocido como HILDA, una encuesta representativa a escala nacional. Su seguimiento a lo largo del tiempo permitió comparar la situación de los habitantes del país.

El aislamiento social pasó del 16,9% al 29,9% en 23 años

La soledad en Australia aumentó del 6,3% al 8,4% en el mismo período, aunque el avance fue menor que el del aislamiento social (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis estableció que la proporción de personas en situación de aislamiento social subió del 16,9% en 2001 al 29,9% en 2023. Este indicador se refiere a una condición objetiva: tener poco contacto con otros individuos, baja participación en espacios colectivos o escasez de vínculos relevantes.

La soledad, en cambio, alude a una experiencia subjetiva que ocurre cuando alguien considera que las relaciones que tiene no cumplen con las que desearía mantener. La tasa correspondiente pasó del 6,3% al 8,4% durante el mismo período.

La doctora Neta Hagani, profesora adjunta honoraria de la Escuela de Salud Pública y del Centro Charles Perkins, indicó que “en los últimos años ha crecido la preocupación por la creciente desconexión de los australianos”.

Hagani advirtió que hasta ahora existían pocos datos nacionales capaces de mostrar si ambos problemas habían aumentado de forma efectiva. “Nuestro estudio demostró que el aislamiento social ha aumentado sustancialmente en Australia en las últimas 2 décadas”, señaló la investigadora.

Jóvenes y adultos mayores concentraron parte de los aumentos

Los adultos mayores mostraron de forma sostenida los niveles más altos de aislamiento social y también experimentaron aumentos con el paso del tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio identificó patrones diferentes según la edad: los adultos jóvenes registraron algunos de los incrementos más pronunciados en los niveles de soledad, de acuerdo con los datos recopilados.

“Mientras que los adultos mayores presentaron sistemáticamente los niveles más altos de aislamiento social y experimentaron aumentos considerables con el tiempo”, declaró Hagani.

La diferencia entre los conceptos es relevante para interpretar los resultados. Una persona puede tener pocos contactos con otros individuos, que es la situación de aislamiento medida en el informe, sin sentirse sola; también puede percibir soledad pese a contar con vínculos frecuentes.

El desempleo y las desventajas sociales se asociaron con mayor desconexión

Los adultos jóvenes registraron algunos de los aumentos más pronunciados de soledad en Australia, según los datos analizados por la Universidad de Sídney (Imagen Ilustrativa Infobae)

La soledad y el aislamiento aparecieron con mayor frecuencia entre quienes estaban desempleados, vivían solos, habían enviudado o tenían menor nivel educativo. Las personas residentes en zonas con más desventajas socioeconómicas también mostraron una incidencia superior.

Los resultados sugieren que los habitantes de Australia tienen menos conexiones e interacciones colectivas que en períodos anteriores. Aunque el crecimiento de la soledad fue más moderado que el del aislamiento, el indicador continuó en ascenso durante el lapso estudiado.

La profesora Melody Ding, de la Escuela de Salud Pública de Sídney y del Centro Charles Perkins, planteó que la conexión social debe ser tratada como un asunto de salud pública y no únicamente como una situación individual.

En ese sentido, Ding sostuvo que los jóvenes, los adultos mayores, los individuos sin empleo y quienes viven en áreas desfavorecidas podrían requerir respaldo adicional para sostener relaciones significativas. A pesar de eso, no aparecen señales que indiquen una disminución de la brecha y, en la mayor parte de las situaciones, la tendencia muestra que podría ampliarse.

La desconexión plantea un desafío de salud pública

El desempleo, vivir solo, la viudez, el menor nivel educativo y las zonas con desventajas socioeconómicas se asociaron con mayor soledad y aislamiento social en Australia (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo señala que las posibilidades de mantener vínculos no dependen solo de decisiones personales. El empleo, la vivienda, las condiciones de vida, la participación comunitaria y las desventajas del entorno pueden moldear las relaciones en toda la población.

Además, los autores plantearon que el aumento de las desigualdades en las últimas 2 décadas puede haber contribuido al deterioro de esos lazos. El análisis no atribuye una causa única al aumento observado, sino que identifica factores sociales y estructurales relacionados con las conexiones entre las personas.

La soledad y el aislamiento social se asocian con resultados menos favorables para el bienestar físico y mental. Por ese motivo, los investigadores distinguieron ambas experiencias pese a su relación.

“El aislamiento social y la soledad pueden tener posibles repercusiones a largo plazo en la salud, lo que subraya la necesidad de políticas y medidas de salud pública sostenidas a lo largo de toda la vida”, afirmó Ding.